El senador de los Estados Unidos Ted Cruz pasó el último fin de semana de su campaña de reelección en El Paso y McAllen, llevando su gira por Texas a dos de las áreas metropolitanas del estado con mayor concentración de votantes latinos. Cruz busca fortalecer su apoyo entre uno de los bloques de votantes clave del estado.
Las dos ciudades fronterizas sirvieron de telón de fondo para abordar un tema central de su campaña: la inmigración. “Reconozco que venir a El Paso y hablarles sobre la frontera es un poco como ir con Noé y contarle sobre el diluvio; ¡ustedes saben!”, expresó Cruz en un mitin en una terminal de jets en el Este de El Paso el domingo por la tarde. “Es la peor invasión en la historia de nuestra nación”.
Horas más tarde, en un restaurante de hamburguesas en McAllen, Cruz acusó a su oponente demócrata, el representante Colin Allred, de respaldar lo que él describe como políticas de “fronteras abiertas” de la administración Biden.
También criticó a Allred por tomar votos en el Congreso que, según Cruz, perjudican a la industria estatal de petróleo y gas y al fracking de gas natural, en la que se basa. “He pasado 12 años como el principal defensor del petróleo y gas en el Senado de los Estados Unidos”, dijo Cruz ante una multitud en University Draft House en el centro de McAllen, acompañado por el comentarista conservador Ben Shapiro.Mientras tanto, Allred usó sus últimos días en la campaña para movilizar apoyo en su ciudad natal de Dallas, uno de los bastiones demócratas donde necesita maximizar la participación para convertirse en el primer demócrata en ganar una elección estatal en Texas en 30 años. En un mitin en el Kessler Theater en el distrito artístico de Bishop Arts en Dallas, Allred retrató a Cruz como un legislador egocéntrico que prioriza sus ambiciones personales sobre la labor legislativa.
“No tienes que pasar todo tu tiempo enfrentando a la gente entre sí”, dijo Allred. “Ese es mi mayor problema con Ted Cruz: ha pasado 12 años sin intentar servirnos, sino 12 años buscando atención para sí mismo y aprovechando las divisiones de nuestra sociedad para su propio beneficio”.
Ambos candidatos están presentando sus últimos argumentos en una carrera competitiva y costosa que podría decidir el control del Senado de los Estados Unidos y dar forma a los próximos años de la política en Texas, ya que Allred busca anotar una sorpresa trascendental y Cruz apunta a una victoria decisiva que podría disipar las conversaciones de que Texas se vuelva azul.
Para Cruz, las paradas del fin de semana en El Paso y McAllen –ciudades donde más del 80% de los residentes son hispanos– reflejan los esfuerzos cada vez más enérgicos de los republicanos de Texas para atraer a uno de los bloques de votantes con mayor crecimiento y más fluidos políticamente en el estado.
En las últimas dos elecciones, los candidatos del Partido Republicano han logrado avances históricos entre los votantes latinos, especialmente en el Sur de Texas, donde critican las políticas demócratas en inmigración y energía, apelando al electorado que tiende a ser conservador en temas sociales como el aborto y los derechos LGBTQ.
En su parada en McAllen, Cruz describió a Allred como un extremista alejado de los valores de los texanos en temas de derechos transgénero. Reiteró un ataque frecuente en los anuncios de su campaña, acusando a Allred de apoyar legislación que permitiría a los hombres usar baños de mujeres y a los niños participar en deportes de niñas.
“Ya no se trata de una batalla entre republicanos y demócratas, ni entre conservadores y liberales. Esta es una batalla entre lo sensato y lo absurdo”, afirmó Cruz. “Estamos lidiando con un mundo en el que uno de nuestros dos partidos políticos principales ya no puede entender qué es una mujer”.
Allred ha caracterizado estos ataques como un “recurso desesperado”, explicando que su apoyo a los derechos transgénero se basa en su convicción de que “la gente no debería ser discriminada”. También ha respondido a la afirmación de Cruz de que representaría una amenaza para los empleos en el sector energético en el Senado, asegurando a los trabajadores de la industria del petróleo y gas que protegerá sus empleos.
Históricamente, los votantes latinos en Texas han favorecido a los demócratas con amplios márgenes. Sin embargo, en 2020, el presidente Joe Biden ganó el voto latino en Texas sólo por 17 puntos, y varios condados del Sur de Texas se inclinaron dramáticamente hacia el ex presidente Donald Trump, dejando atrás décadas de apoyo demócrata.
Álvaro Corral, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Texas del Valle del Río Grande, considera acertado que Cruz haya pasado tiempo en el Sur de Texas en la recta final de la campaña, ya que esta región se ha convertido en un campo de batalla político. “Ambas campañas lo ven como un lugar donde pueden ganar votos”, señaló Corral. “Es lo más cercano a un terreno neutral que puedes encontrar”.
Cruz también hizo campaña la semana pasada en Jourdanton, una pequeña ciudad al Sur de San Antonio en el condado rural de Atascosa, un condado 66% hispano donde Trump obtuvo alrededor de dos tercios de los votos en 2020.
Allred también ha intentado consolidar su apoyo entre los votantes latinos en las últimas etapas de la campaña, visitando el Valle del Río Grande la semana pasada, con paradas en Edinburg y McAllen, culminando con un mitin en Alamo junto al representante Vicente González, la senadora estatal Morgan LaMantia y la candidata demócrata al Congreso Michelle Vallejo.
Además, lanzó un reciente anuncio de televisión en español que argumenta que Cruz pondría en peligro los beneficios del Seguro Social y Medicare al trabajar para aumentar la edad de jubilación.
Las encuestas más recientes muestran a Allred liderando entre los votantes latinos probables, aunque generalmente por un margen menor que el obtenido por el candidato demócrata Beto O’Rourke en 2018. No obstante, Cruz parece haber mejorado su posición entre los votantes latinos, lo cual podría deberse en parte a la creciente popularidad de Trump entre los latinos en Texas.
Wayne Hamilton, director ejecutivo de Project Red TX, señaló que los votantes del Sur de Texas han respondido al mensaje conservador del Partido Republicano en temas de inmigración y economía. “El Sur de Texas es conservador”, afirmó Hamilton, quien dirigió la campaña del gobernador Greg Abbott en 2014. “Hemos visto que la comunidad hispana no es un monolito como los demócratas tienden a retratarla... como resultado, la comunidad del Sur de Texas se está inclinando más hacia el republicanismo”.