“Fue horrible vivir esta experiencia, ahora me siento muy mal”, dijo visiblemente trastornado Mark Lambie, fotoperiodista retirado, tras vivir una de las noches más angustiantes de su vida junto con su familia y perder todas sus pertenencias al inundarse su casa en Port Richey, en el Condado de Pasco, una hora antes del azote del huracán Helene, categoría 4, que tocó tierra la noche del jueves al Norte de Florida.

El Centro Nacional de Huracanes confirmó que el ojo de la tormenta entró a las 11:10 p.m. a unas 40 millas de Tallahassee, la capital estatal, justo al Este de la desembocadura del Río Aucilla, a unas 10 millas de Perry. Una vez que tocó tierra fue degradado a ciclón post-tropical.

Las autoridades han contabilizado al menos 45 muertes relacionadas con la tormenta en tres estados, y millones de personas no cuentan con el servicio de electricidad. La tormenta paralizó ciudades y provocó el cierre de escuelas y comercios. Las líneas aéreas también fueron impactadas.

Lambie, quien durante casi 20 años laboró para el periódico local El Paso Times y cubrió infinidad de desastres naturales relacionados con las lluvias y vientos, ahora fue víctima del fenómeno meteorológico al ser sorprendido en su casa localizada en ese poblado, la cual recientemente adquirió.

“Sentí mucho miedo al ver que estaba subiendo la marea. En un momento pensé que nos quedábamos atrapados”, dijo ante el peligro inminente que corrían él y su familia. “Salí con mi esposa, mis dos hijos, tres perros, un gato, un ratón y una víbora”, dijo para luego trasladarse a la casa de un amigo, donde pasaron la noche.

Recordó que durante el día estuvo monitoreando el comportamiento del ciclón y el nivel del agua, el cual se mantuvo en su límite todo el día, pero al llegar la noche la mezcla del viento con la succión de la marea empezó a subir.

“Nos asustó un poco durante el día porque no estaba subiendo la pared de mar, tenía como un pie y medio y faltaba otro tanto para que llegara a la alberca. No obstante durante el día estuvo subiendo despacio hasta que alcanzó 18 pulgadas”, dijo el originario de Ontario, Canadá, y quien radicó y formó una familia en El Paso, Texas, durante 32 años.

Expresó que a las 22:08 horas cuando vio que el nivel había alcanzado el límite tomó la decisión de partir y dejar su casa situada en las márgenes del canal contiguo al mar. Decenas de sus vecinos hicieron lo mismo.

Port Richey es una ciudad suburbana incluida en el área metropolitana de Tampa-St. Petersburg-Clearwater, Florida. En 2020, la ciudad tenía una población de 3 mil 52 habitantes.

A pesar de que su ubicación no estaba considerada como de alto riesgo al estar alejada del ojo del huracán, la lluvia y fuertes vientos se sintieron con fuerza. El sólo pensar que el vendaval amenazaba con destruir todo a su paso lo puso nervioso.

Y es que las partes principales de un huracán son las bandas nubosas en forma de espiral alrededor de su centro. El ojo es un sector de bastante calma, poca nubosidad y de aproximadamente 30 a 65 km de diámetro.

Lambie, quien logró salir a tiempo por la única calle de entrada y salida de la localidad, dijo que en ese lugar es difícil el azote de un huracán y que de acuerdo a la estadística, el fenómeno se presenta cada 100 años.

Previo a la llegada del ciclón, considerado como el más potente que ha azotado el Big Bend de Florida, subió un video y escribió en su perfil de Facebook: “Las nubes están muy abajo y se mueven muy rápido”, avizorando lo que iba a ocurrir más tarde.

Expresó que a lo largo de su vida ha presenciado al menos tres tormentas de este tipo, pero la de Helene no se compara con las anteriores. “Pero nada como ésta”, dijo mientras revisaba nostálgico y entre sollozos las portadas de los periódicos donde aparecían los gráficos de inundaciones que tomó cuando ejercía como fotógrafo. “Aquí está la cobertura de las inundaciones del 2006 en El Paso y las fotos del huracán Katrina cuando llegaron a la ciudad”.

“Perdimos casi todo con la inundación: muebles, electrodomésticos, ropa, fotografías, memorias, dos carros, tres motos y toda mi herramienta… el agua destruyó casi todo”, dijo al borde de las lágrimas mientras narraba vía telefónica a este reportero su odisea.

Expresó que espera que la compañía de seguros responda, pero como suele ocurrir en este tipo de emergencias, tardará tiempo para recibir una respuesta positiva. “Es mucha gente la afectada así que tendremos que esperar el turno”.

Indicó que después de la tormenta, la cual aún se mantiene en la región con mayor calma, arribó a su hogar ayer viernes por la mañana para valorar los daños y el panorama fue devastador. Todo estaba revuelto y destruido.

De acuerdo a las autoridades en el Condado de Pasco, los equipos de emergencias realizaron casi 200 rescates durante la noche después de que el huracán Helene azotara la costa del Golfo de Florida. Las marejadas dejaron una estela de daños y destrucción.

El alguacil de Pasco, Chris Nocco, dijo que los vehículos y los equipos de emergencias atravesaron las aguas en aumento para sacar a las personas de sus hogares.

“Esto marca sólo el comienzo de lo que será un largo capítulo por delante para recoger los pedazos y recuperarse de la enorme tormenta de categoría 4”, aseguraron las autoridades, luego de anunciar una herramienta en línea para los residentes que necesitan alimentos, agua, ropa o refugio después de Helene.

Uno de los vecindarios más afectados a lo largo de la costa del Condado de Pasco fue Gulf Harbors. Desde entonces, las aguas comenzaron a bajar, pero las inundaciones arrasaron con muchos medios de vida.

“Las casas en el área estaban rodeadas de agua y comenzaban a oler a moho y hongos. Se podían ver techos de metal en los patios delanteros mientras los barcos se tambaleaban en la costa”, dijeron vecinos que resultaron afectados.

El Servicio Meteorológico Nacional informó que el huracán Helene tocó tierra como una poderosa tormenta de categoría 4 en el área del Big Bend, una región escasamente poblada de Florida, arrancando el revestimiento de edificios, atrapando a residentes en crecientes inundaciones y dejando sin electricidad a millones de consumidores. Se estima que al menos cinco personas han muerto en ese lugar.

El meteoro iba cargado con vientos máximos sostenidos de 225 km/h (140 mph) en el área rural de Big Bend, que alberga poblados pesqueros y sitios vacacionales, en el sitio donde se unen la región del Panhandle y la Península de Florida.

En videos publicados en redes sociales aparecieron cortinas de lluvia y revestimientos desprendiéndose de edificios en Perry, Florida, cerca del sitio donde llegó la tormenta. Una estación local de noticias mostró una casa derribada.

La mañana del viernes, los rescatistas acudieron en botes a rescatar a las personas atrapadas por las inundaciones en el Condado de Citrus, unos 193 kilómetros (120 millas) al Sur de Perry, informó el Gobierno estatal.

Mark Lambie, quien junto con su familia inició labores de limpieza ayer viernes por la mañana, dijo estar agradecido con las personas que se han acercado para brindarles ayuda, “en estos momentos toda ayuda es bienvenida”, señaló al reconocer las muestras de solidaridad de amigos y familiares expresadas vía telefónica y a través en las redes sociales.

“Estamos bien, gracias por los que han llamado y nos contactaron por redes sociales, a la gente que ha venido a ayudarnos… todo esto no se puede hacer con una familia de 4, necesitamos esa ayuda”, apuntó.

Helene, ya degradada a huracán categoría 1, se adentra en Georgia en horas de la madrugada, después de haber tocado tierra el jueves en el Big Bend del estado de Florida como huracán categoría 4. Las autoridades han reportado tres fallecidos, uno en Florida y dos en Georgia.

Se dijo que Helene es una de las mayores tormentas del último siglo en el Golfo de México, con un campo de vientos que podría abarcar aproximadamente la distancia entre Indianapolis y Washington. Unas 60 millones de personas en 12 estados están aún bajo alertas y advertencias meteorológicas, informó la cadena CNN.

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