Mientras que cientos de soldados e infantes de la Marina han arribado a la frontera para participar en las operaciones migratorias y evitar la supuesta invasión que presume el presidente Donald Trump existe en los límites fronterizos, dirigentes locales afirman que la realidad no concuerda con sus dichos puesto que tanto el bordo como la ciudad están vacíos de extranjeros.

Coincidieron que ante la embestida de la administración Trump en contra de los refugiados es importante atender a los que se encuentran aquí para que no les sean violentados sus derechos constitucionales.

Rubén García, director de Casa Anunciación, negó la existencia de una invasión de migrantes a los Estados Unidos y agregó que la red de albergues que ofrecen el servicio aquí se ha reducido significativamente en los últimos meses.

“La retórica de que hay una invasión en la frontera no concuerda con la realidad que vivimos aquí en El Paso”, dijo al señalar que poco a poco se van vaciando los refugios existentes.

No obstante resaltó la importancia de que las iglesias hagan un frente común para ayudar a los migrantes, especialmente a los más desprotegidos, e incrementar ‘muchísimo’ los talleres para la gente con el fin de ayudarles a entender lo que son sus derechos como inmigrantes al tiempo que se les brinde asesoría legal.

En un recorrido realizado por El Diario de El Paso por el bordo del Río Grande se apreció un llano vacío de extranjeros y ocupado solamente por algunos elementos del Departamento de Seguridad Pública de Texas y soldados de la Guardia Nacional.

En las inmediaciones de la iglesia del Sagrado Corazón, ubicada en el Segundo Barrio, se observó la presencia de al menos 10 migrantes en busca de que algún residente contratara sus servicios. “Todos aquí somos legales, tenemos nuestro permiso, pero la verdad es que no tenemos dinero para costear nuestro viaje”, dijo Santiago, originario de Venezuela.

Él, como otros de sus paisanos, dijo que están preocupados por la nueva política aplicada por el nuevo presidente de los Estados Unidos, pero confía pronto en reunirse con su familia que radica en la ciudad de Denver, Colorado.

“Me siento bendecido porque fui uno de los últimos que logró entrar a este país antes de que cancelaran el CBP One”, dijo Santiago, quien a su vez lamentó el que muchos de los que venían en el camino fueron regresados al ya no tener validez la aplicación. “¡Qué tristeza!”.

Araceli Lazcano, portavoz del Centro de Oportunidades, al igual que García, mencionó que la atención de migrantes se ha reducido en los últimos meses debido al cambio en la política migratoria.

“En cuestión de personas indigentes locales sí hemos tenido un incremento del 40 por ciento en nuestros 4 albergues de emergencia, pero en cuestión de los que vienen de otros países hemos visto que no ha habido más personas que han llegado a nuestros albergues”.

Detalló que por ahora brindan servicio a 50 personas migrantes que componen 12 familias, mismas que están en espera de trasladarse a otros estados del país para reunirse con familiares o amigos.

Indicó que ante la persecución que mantiene el Gobierno contra la comunidad migrante, los huéspedes prefieren resguardarse todo el día en el lugar ante el temor a ser deportados. “Estar aquí en la frontera es un peligro”, dijo uno de los extranjeros.

Ante ello Lazcano dijo estar trabajando conjuntamente con todas las oficinas no lucrativas que se encuentran en la ciudad, “unas de ellas es Estrella de El Paso y la organización de Las Américas, ellos son los encargados de brindar servicios legales en cuestión de migración, nosotros nos enfocamos en una parte del servicio que ellos necesitan que es brindarles refugio y un lugar seguro para que pasen sus días”.

Explicó que por definición internacional cualquier persona que venga de cualquier país y se encuentre en las calles de la ciudad es bienvenida y están dispuestos siempre a ayudarlas sin importar el país del que vengan.

“Nuestra meta es que se sientan seguros, que se sientan protegidos y cuenten con un lugar estable para pasar las noches, especialmente ahora que las temperaturas están congelantes en la región fronteriza”.

Mencionó que las personas que temporalmente se encuentran en el albergue se presentaron en el puente internacional el lunes 20 de enero, día en que tomó posesión el presidente Donald Trump, y desde esa fecha ya no han recibido familias de migrantes.

Señaló que al igual que el resto de las familias atendidas fueron procesadas, liberadas y ahora se encuentran ahí en espera de que sus familiares les ayuden a pagar el transporte ya sea vía terrestre o por avión para reunirse con ellos y desde ahí, ya en familia, continuar con su proceso migratorio.

En cuanto al destino que depara a las organizaciones dedicadas a esta causa expresó que todo esto está en el aire, “no sabemos en realidad cuál es el impacto que las organizaciones no lucrativas van a experimentar en los próximos días o meses. Lo único que sabemos es que nosotros continuaremos brindando un lugar digno y seguro a los necesitados”.

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