Aunque la Ciudad de El Paso no aumentó su tasa del impuesto a la propiedad para el próximo año fiscal, cientos de propietarios están viendo subir sus facturas de manera significativa, debido al alza en los valores catastrales y a los ajustes fiscales aplicados por otras entidades.
La combinación ha generado frustración, enojo y una creciente sensación de impotencia entre los residentes.
Vecinos de toda la ciudad señalan que los altos valores de tasación son la raíz del problema. Muchos sienten que están pagando más por vivir en la misma casa, sin haber hecho mejoras significativas, y sin ver un retorno claro de inversión en servicios públicos.
“Nos están asfixiando”, expresó con molestia María Escobar, quien ha vivido en el vecindario del Noreste de El Paso por más de 20 años. “No he hecho una sola remodelación en mi casa, y este año mi recibo de impuestos subió más de 600 dólares. ¿Cómo esperan que los adultos mayores o las familias de bajos ingresos puedan seguir adelante así?”.
Carlos Rodríguez, otro propietario, también compartió su preocupación: “Siento que cada año esto sube y sube. Ya ni siquiera puedes planear tus gastos porque cada ciclo te sorprenden con otra factura inflada”, dijo el residente del Este de la ciudad.
A pesar de las críticas, Dinah Kilgore, tasadora jefe del Distrito Central de Evaluación, sostuvo que los valores se ajustan conforme a las condiciones reales del mercado, y no con base en las necesidades de recaudación.
“Desde 2020, el mercado ha mostrado un comportamiento atípico, con casas vendiéndose muy por encima del precio inicial. Nosotros sólo seguimos lo que el mercado dicta; no inflamos valores de manera arbitraria”, afirmó Kilgore.
Según datos del Distrito de Tasación, el valor de las propiedades imponibles en el Condado de El Paso pasó de 37 mil millones de dólares en 2020 a casi 53 mil millones en 2024. Aunque ese crecimiento refleja el auge del mercado inmobiliario, ha tenido un fuerte impacto en los bolsillos de los residentes.
Para Crystal Martínez, madre soltera y propietaria en el área de Mission Valley, el ajuste ha significado hacer sacrificios: “He tenido que recortar en alimentos y dejar de pagar clases extracurriculares para mis hijos. Todo para poder cubrir los impuestos. Es injusto”.
Por su parte, Art Fierro, miembro del Cabildo, reconoció el dilema: “Nadie quiere pagar más impuestos, ni yo. Pero reducir el presupuesto sin afectar servicios esenciales como la seguridad pública es extremadamente difícil”.
Las personas que deseen apelar la valoración de sus propiedades para el próximo año fiscal pueden hacerlo, siempre y cuando presenten pruebas que respalden su reclamo. Kilgore subrayó que cerca del 70% de los propietarios que impugnan con documentación sólida logran una reducción en su factura.
No obstante, la sensación predominante entre muchos residentes es que el sistema los está dejando atrás. “Nos están castigando por quedarnos en nuestras casas, por ser parte de esta ciudad”, dijo Escobar, entre lágrimas. “Algo tiene que cambiar”.
El proceso de apelación es gratuito y, en muchos casos, efectivo. Los interesados pueden comunicarse con el Distrito Central de Evaluación de El Paso y presentar su documentación antes del cierre del período fiscal.