El pánico provocado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entre el sector comercial y los consumidores fronterizos se disipó ligeramente el jueves, luego de que el mandatario anunciara la suspensión de la imposición de aranceles del 25% para los productos provenientes de México y Canadá… al menos hasta el mes de abril.
Desde el inicio de su mandato, el 20 de enero del presente año, la comunidad de la región Paso del Norte se ha visto atemorizada por los embates y posicionamientos agresivos del presidente en materia comercial, incluyendo la imposición unilateral de tarifas a sus socios. Los consumidores no están exentos de estas afectaciones.
En una llamada telefónica, se acordó que México no tendrá que pagar aranceles sobre ningún bien incluido en el tratado comercial T-MEC hasta el 2 de abril, fecha en la que se revisará la regulación del comercio trilateral.
“Este señor no tiene palabra y sólo juega a sus intereses. Trae al mundo vuelto loco y él mismo está loco”, dijo Justino Alva, residente del Valle de Las Misiones, al enterarse del nuevo cambio de postura de Trump tras hablar con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Expresó que es lamentable ver a un jefe de Estado adoptar posturas según su temperamento, en lugar de actuar de manera institucional y con respeto a sus ciudadanos.
“Todo presidente debe mantener la armonía y confianza en su pueblo, pero esto que hace es realmente decepcionante. Nos tiene asustados”, agregó Alva con enojo.
Como miles de norteamericanos, Alva teme que la amenaza de aranceles afecte a todos los consumidores que diariamente adquieren productos como abarrotes, ropa, refacciones y herramientas. “Todos pagaremos las consecuencias si se aplican estos impuestos”, afirmó.
Susana, madre soltera, comparte la preocupación sobre su economía si Trump logra su objetivo. “Es una angustia tremenda pensar cómo sobrevivir y que, de repente, aumenten todos los productos por la necedad del presidente. No me deja estar en paz... me enferma”, dijo, sumida en el estrés.
No obstante, al saber que por el momento las tarifas no se aplicarán, sintió un ligero alivio.
Para los comerciantes de la región, en especial el sector restaurantero, la imposición de aranceles sería desastrosa, ya que el aumento en el costo de los insumos los obligaría a elevar sus precios.
“Vemos con nerviosismo el panorama. Es preocupante”, dijo Abraham Serrato, propietario de Empresas Chinampa, al advertir que esta nueva embestida afectaría a un comercio que apenas se recupera tras la pandemia de Covid-19.
Explicó que, al igual que otros negociantes, está a la expectativa de lo que sucederá con la política comercial. De acuerdo con el sector restaurantero, gran parte de sus insumos provienen de México, como el tomate y el aguacate. Si el gravamen se autoriza, el impacto sería evidente en una o dos semanas.
“Por ahora, seguimos igual. Los precios de los productos no han sufrido alteración, salvo el huevo y la carne. No hemos incrementado nuestros precios y esperamos no hacerlo”, agregó Serrato.
Trump se refirió a la prórroga al afirmar: “Hablé con la presidenta de México, una mujer maravillosa. Les ayudamos con el problema que tenían, relacionado con los aranceles a corto plazo. Tuvimos una conversación muy buena”, durante la firma de órdenes ejecutivas en la Oficina Oval el jueves.
El sector empresarial recibió positivamente la exención hasta el 2 de abril y ya trabaja en estrategias comerciales para enfrentar la situación en caso de que se revierta la decisión. Sin embargo, el escepticismo persiste entre los comerciantes, que desconfían de la palabra presidencial. “Dice una cosa y luego otra. No se puede confiar en alguien que actúa con prejuicios y no con el bienestar del pueblo en mente”, afirmó Juan Alférez, comerciante de refacciones automotrices.
El doctor Tom Fullerton, catedrático de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) y experto en comercio binacional, explicó que el incremento en el costo de los productos debido a los aranceles reduciría los márgenes de ganancia de muchas empresas, elevaría los precios para los consumidores y generaría incertidumbre sobre el futuro del T-MEC (USMCA, en inglés), tratado negociado en 2019 durante la primera administración de Trump.
Según Fullerton, el golpe sería más fuerte en la industria maquiladora, uno de los pilares de la región, debido a la integración de las cadenas de suministro y manufactura de los tres países.
Las autoridades informaron que los principales productos importados de México incluyen vehículos, componentes electrónicos, frutas y bebidas alcohólicas. La medida afectaría también a las cadenas de suministro estadounidenses.
Según la Secretaría de Economía, en 2023 los 10 principales productos exportados de México a Estados Unidos sumaron un valor de 200 mil millones de dólares, representando el 46% de todas las exportaciones mexicanas, principalmente en la industria automotriz, electrónica y agrícola.
Aunque esta pausa brinda un respiro a empresarios y consumidores, el temor a un encarecimiento generalizado sigue latente.