El banco de alimentos El Pasoans Fighting Hunger (Paseños luchando contra el hambre) anunció que reducirá la distribución de alimentos de cinco días a la semana a sólo cuatro, operando de martes a viernes.
La decisión, que entrará en vigor la semana del 31 de marzo, responde a la disminución de fondos y a la necesidad de administrar mejor los recursos disponibles.
Además, el 20% de sus socios y el 20% de las despensas móviles dejarán de recibir alimentos, según declaró la directora ejecutiva de la organización, Susan Goodell.
Las despensas móviles han sido fundamentales para proveer alimentos a familias en zonas de difícil acceso, como escuelas e iglesias. Algunas de las instituciones educativas que perderán este servicio incluyen Bel Air Middle, Stanton Elementary, Travis Elementary e IDEA Mesa Hills.
“Es tanto el alcance del banco de alimentos, que muchas familias y organizaciones no lucrativas de Juárez alcanzan despensa, aunque hay quienes las venden”, dijo Celene Ríos, ama de casa juarense.
La reducción de la distribución llega en un momento crítico, ya que la demanda de asistencia alimentaria sigue en aumento. Desde la pandemia de Covid-19, la recaudación de fondos ha caído significativamente, complicando aún más la operación del banco de alimentos.
Factores económicos y políticos
Goodell mencionó que la incertidumbre financiera causada por decisiones a nivel federal ha influido en la reducción de recursos. Si bien no especificó medidas concretas del Gobierno, destacó que las políticas recientes han generado inestabilidad en la financiación de organizaciones sin fines de lucro.
Entre los factores que afectan al banco de alimentos se encuentran los recortes presupuestarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que retiró más de mil millones de dólares en fondos para escuelas y bancos de alimentos.
Además, el Departamento de Seguridad Nacional ha retenido pagos a organizaciones que ayudan a migrantes, aunque Goodell aclaró que El Pasoans Fighting Hunger no ha utilizado fondos federales para este fin.
Consecuencias en la nutrición y el abastecimiento
La reducción en la financiación afecta tanto la cantidad como la variedad de alimentos que la organización puede distribuir. El Paso, siendo una comunidad desértica con poca producción local, depende de donaciones provenientes de todo el país.
La disminución de recursos también impacta los programas de entrega de alimentos a adultos mayores y personas con discapacidad.
Por otro lado, las posibles tarifas comerciales sobre México podrían dificultar el acceso del banco de alimentos a productos frescos provenientes del puerto de Nogales.
Llamado a la comunidad
En 2023, El Pasoans Fighting Hunger distribuyó aproximadamente 88.5 millones de comidas a familias de bajos ingresos a través de su sede principal, agencias asociadas y despensas móviles. Sin embargo, con la crisis actual, el panorama es incierto.
En enero de 2024, más de 69 mil hogares en el Condado de El Paso estaban inscritos en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), beneficiando a casi 148 mil personas. No obstante, los recortes propuestos por el liderazgo republicano en el Congreso podrían reducir en $230 mil millones los fondos destinados a SNAP en la próxima década.
Goodell hizo un llamado a la comunidad para que contribuya con donaciones o tiempo como voluntarios. “Las personas que enfrentan dificultades necesitan una red de seguridad”, enfatizó. “Espero que los líderes reconsideren estas acciones y su impacto en las comunidades vulnerables”.