Luego de que los comisionados de la Comisión de Zonificación y Planificación del Condado de Doña Ana negaran el permiso para la instalación de un nuevo centro de producción de cannabis en un terreno situado en el 1240 Garder Road, en la ciudad de Anthony, Nuevo México, su propietario anunció que apelará la decisión.
Durante una reunión, la cual tuvo una duración de poco más de una hora en la sede gubernamental, los integrantes de la comisión escucharon a cada uno de los residentes que se oponen a la edificación del establecimiento por considerar que representa un peligro para la comunidad.
Los padres de familia expresaron su preocupación y oposición ante la posible apertura del negocio de siembra y venta de cannabis en un predio de 50 acres, ubicado en los linderos de la frontera de Nuevo Mexico y Texas.
“La presencia de este tipo de negocios afectará negativamente la seguridad y el bienestar de la comunidad, especialmente en áreas cercanas a escuelas y zonas residenciales”, dijo uno de los inconformes que celebró el rechazo del permiso especial sometido al Pleno.
La denuncia surgió después de que los residentes se enteraran de que se estaba gestando el permiso para operar dicho giro en una propiedad en punto mencionado para instalar un dispensario de cannabis. Aunque el proyecto ha sido rechazado por los comisionados, su gestor afirmó que la construcción no pretende afectar a los residentes.
“A mis vecinos les cuento que leí todas las cartas que me enviaron. Hoy traje cartas de recomendación del administrador municipal de Truth or Consequences y de dos vecinos de establecimientos que dirijo. Todos pueden dar fe de que no hemos tenido ninguna queja ni ningún problema de cumplimiento, cumplimos con la ley y somos buenos vecinos”, dijo Brandon May, propietario de Acoma Hill Investment LP.
La pretensión de May era concretar su proyecto consistente en cultivar mil plantas de cannabis en el terreno, pero ante el rechazo dijo que estudia la manera de continuar con el plan de abrir la tienda.
“Realmente estamos preocupados por el impacto que esto podría tener en nuestros hijos y en la comunidad en general. No queremos que este tipo de negocios se establezca tan cerca de nuestras casas”, declaró María González, una residente de la zona y madre de dos niños.
Preocupaciones de la comunidad
El jueves pasado los opositores al proyecto presentaron una petición ante el Gobierno local, la cual fue discutida y votada a su favor. “El objetivo era que los representantes del condado escucharan y considerarán las preocupaciones de la comunidad de manera formal”, expresó otro de los denunciantes.
Los manifestantes coincidieron en que no solo se trataba del cultivo de plantas de mariguana sino también de la presencia de invernaderos al igual que una planta de procesamiento en el lugar.
Armando Hernández dijo que al haber ventas minoristas y una sala de consumo, significa que acudirá mucha gente y luego utilizará las calles, las cuales no están en condiciones de soportar tanto tráfico.
Por su parte defensores de la venta de cannabis argumentan que este tipo de negocios está regulado por el estado y podría generar ingresos económicos para la comunidad y beneficios de utilidad pública así como empleos locales tal y como ocurre actualmente con la vecina ciudad de Sunland Park y otras del interior del estado.
Sin embargo, los vecinos insisten en que la prioridad es mantener la seguridad, tranquilidad y el bienestar de las familias que residen en el área.
“Como pueden ver, las calles realmente no están preparadas para el comercio minorista a gran escala. Nos preocupa que parezca un patio de prisión con vallas altas, alambre de púas, portones e iluminación de alta intensidad por motivos de seguridad”, dijo Chris Clark, residente de Anthony, NM.
Ante la serie de inquietudes de los vecinos las autoridades del condado de Doña Ana revisaron y evaluaron la petición de los residentes frente al inversionista para al final dar su veredicto.
Aunque esta decisión no prohíbe la construcción del negocio, May dijo que utilizará una licencia provisional para producción de cannabis para vender sus propios productos, construir sus tiendas de invernadero y cultivar al menos 200 plantas de mariguana.
“El tiene ese derecho a apelar la decisión así como nosotros tenemos ese derecho de volver a presentar nuestra inconformidad como ciudadanos”, apuntó Hernández.
Entorno rural no es el lugar apropiado para mariguana: vecino
A su vez Mitch Morgan, residente de la zona expresó: “No estamos en contra de la mariguana, está perfectamente bien si te interesa; sin embargo, en medio de un entorno rural, ese no es el lugar apropiado”.
Gloria Gameros, comisionada del condado, y representante de esa zona, quien dio seguimiento a las protestas, escuchó con atención las preocupaciones de los residentes.
Gameros resaltó que dentro de sus objetivos están justo el aclarar las líneas de comunicación entre los residentes del sur del condado y sus funcionarios electos, así como reevaluar los códigos de uso del suelo que permiten que el desarrollo residencial e industrial coexista o se superponga en el sur del condado.
Al igual que ocurrió en varias ciudades involucradas en el negocio del la venta de mariguana recreativa este caso refleja un debate más amplio en Nuevo México, donde la legalización del cannabis ha generado tanto oportunidades económicas como tensiones en algunas comunidades que se resisten a la presencia de este tipo de negocios en sus vecindarios.
En los últimos años, Sunland Park, una ciudad fronteriza ubicada en el extremo suroeste de Nuevo México, ha experimentado un notable crecimiento en el comercio de cannabis, impulsado por la legalización del uso recreativo de la mariguana en el estado.
Desde que Nuevo México aprobó la Ley de Regulación y Control del Cannabis en 2021, la industria ha florecido, y Sunland Park se ha convertido en un punto clave para este mercado emergente.
Según datos del Departamento de Regulación del Cannabis de Nuevo México, Sunland Park ha visto un aumento significativo en las licencias otorgadas a negocios relacionados con el cannabis, incluyendo cultivadores, fabricantes y minoristas.
Esto ha generado empleos locales y ha incrementado los ingresos fiscales para la ciudad, lo que ha permitido mejorar servicios públicos e infraestructura, como lo ha dicho en varias ocasiones el alcalde de esa ciudad, Javier Perea.
Sin embargo, el crecimiento de la industria también ha planteado desafíos, en los cuales las autoridades locales han expresado preocupación por el aumento del tráfico y la posible venta ilegal de cannabis a residentes de Texas, donde las leyes son más restrictivas.
Sin embargo en ciudades que ya cuentan con este tipo de negocios se han implementado medidas de seguridad y controles más estrictos en los dispensarios para abordar estos problemas.