El reciente anuncio del ex presidente Donald Trump sobre imponer aranceles del 25% a los automóviles importados a Estados Unidos podría causar la pérdida de más de 250 mil empleos en el país entre 2025 y 2028, advirtió Tom Fullerton, profesor de Economía y Finanzas de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP). El experto basa su análisis en los efectos históricos de aranceles similares implementados en 2017 y alerta que “si la guerra comercial que ha iniciado el Presidente Trump se profundiza, seguramente desatará una recesión económica global”.

Mientras Trump asegura que esta medida protegerá la industria automotriz nacional y generará empleos, economistas y socios comerciales advierten que podría desencadenar una súper inflación, especialmente sumada a los recientes aranceles al aluminio y el acero.

En su discurso, Trump ha defendido la medida como un impulso a la manufactura local: “Estados Unidos debe dejar de ser el tonto del mundo en comercio. Estos aranceles traerán inversión, empleos y fábricas de vuelta a nuestro país”, ha dicho en reiteradas ocasiones para justificar su estrategia comercial.

Su argumento se basa en revivir políticas proteccionistas impuestas durante su primer mandato, cuando aplicó una estrategia similar a productos como el acero y el aluminio, lo que, según él, fortaleció la producción nacional.

Fullerton, quien imparte la cátedra de Comercio en las Américas de la Facultad de Administración de Empresas de UTEP, señala que “en Estados Unidos, la aplicación de estos aranceles del 25 por ciento en los carros importados causarán incrementos de $3,000 o más en los autos nuevos. En otros países, es posible que los precios disminuyan por causa de exceso de inventario”.

El académico cuenta con títulos de UTEP, la Universidad Estatal de Iowa, la Escuela de Finanzas Wharton de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Florida.

Otros analistas económicos y líderes empresariales también han alertado sobre que el aumento de costos en vehículos importados —que representan cerca del 25% del mercado automotor en el país— se trasladará a los consumidores, encareciendo no solo autos extranjeros, sino también los nacionales por la dependencia de cadenas globales de suministro.

No obstante, las voces discordantes ventiladas por líderes mundiales no hacen mella en el dos veces presidente de los Estados Unidos, quien insiste en que toda esta maniobra financiera es con el fin de impulsar y proteger la manufactura estadounidense. Las advertencias de inflación y represalias comerciales no parecen importarle.

Impacto podría estallar

Los expertos señalan que el impacto inflacionario podría estallar con la combinación de los aranceles al acero y aluminio (25% y 10%, respectivamente), lo que es posible que eleve los precios de bienes esenciales, desde automóviles hasta electrodomésticos, en un momento en que la inflación ya es un tema sensible.

La Unión Europea, China, Japón y México, principales exportadores de autos a Estados Unidos, podrían responder a esta posible guerra comercial con medidas similares, afectando a sectores agrícolas y tecnológicos estadounidenses.

Alemania, cuya industria automotriz exporta miles de unidades a este país anualmente, calificó la medida como “peligrosamente disruptiva”. Por su parte, la Asociación Americana de Automóviles (AAA) señaló que “los consumidores terminarán pagando más por menos opciones”.

Fullerton explicó que históricamente, las inversiones extranjeras “brincan barreras” si se incrementan con estos tipos de aranceles. Sin embargo, los daños económicos en otros sectores manufactureros siempre exceden los beneficios de los sectores preferentes de los gobiernos.

El economista subrayó que “la meta principal de los aranceles siempre es elevar los precios nacionales. Eso no concuerda con las promesas anti-inflacionarias de la campaña electoral en 2024 por parte del Presidente Trump. Los daños financieros a la economía nacional tampoco concuerdan con las promesas de mejorar la industria y el comercio del país”.

Asimismo expresó que Estados Unidos no fabrica suficiente acero y aluminio para satisfacer las necesidades industriales y manufactureras de la economía nacional, por lo que los márgenes de ganancia de muchos sectores ahora sufren y observarán más daños con los aranceles sobre vehículos importados y autopartes fabricados en el exterior.

Estableció que los impactos negativos de los aranceles a veces son difíciles de observar. Sin embargo, agregó, “la inflación probablemente aumentará antes de fin de año y el crecimiento de los ingresos será más lento si se mantiene la vigencia de estos aranceles por más de noventa días”.

En 2024, los consumidores norteamericanos compraron alrededor de 16 millones de autos nuevos, de los cuales 8 millones fueron importados del exterior, según datos proporcionados por Fullerton.

Pero lo cierto es que mientras Trump proyecta la medida como un triunfo para el “América First”, la comunidad económica global ve un escenario de incertidumbre, con posible caída en cascada de la estabilidad de precios y las relaciones comerciales.

El debate, coinciden analistas financieros, refleja la tensión entre proteccionismo y globalización, cuyos resultados podrían definir no solo el futuro industrial de Estados Unidos, sino la economía mundial en los próximos años, y en el que todo apunta a que el gran ganador sería China.

A decir del doctor Fullerton, experto en comercio binacional, la aplicación de aranceles sobre importaciones de Canadá y México causará problemas para los tres países, incluyendo la región Paso del Norte.

Para el analista, autor del Barómetro de la Economía Fronteriza, una publicación académica, el golpe se sentirá con mayor fuerza en la industria maquiladora, uno de los pilares de la región, debido a que las cadenas de suministro y las manufacturas de los tres países están altamente integradas.