A medida que aumentan los temores por la intensificación de las redadas migratorias en Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump, varias ciudades con importantes comunidades latinas han optado por cancelar o modificar sus tradicionales celebraciones del Cinco de Mayo, una fecha que por décadas ha sido símbolo de orgullo cultural y resistencia para los mexicanos en el país.

Chicago, una ciudad históricamente considerada un santuario para inmigrantes, fue una de las primeras en cancelar su desfile anual, que normalmente atrae a miles de personas en el barrio de Pilsen. “Nuestra gente tiene miedo”, dijo Héctor Escobar, presidente de la Casa Puebla y la Cámara de Comercio de la Calle Cermak. “Algunos ya no quieren ni ir a trabajar. Definitivamente, no hay mucho que celebrar”.

El desfile de Chicago ya había enfrentado suspensiones durante la pandemia de Covid-19 entre 2018 y 2022, y más recientemente, en 2023, fue afectado por actos de violencia que obligaron a modificar la ruta. Este año, la principal preocupación fue otra: la posible presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La decisión de cancelar no fue única. En el sur de Filadelfia, el icónico Carnaval de Puebla, celebrado por décadas, también fue suspendido ante el temor de que ocurran redadas. En Detroit, sin embargo, los organizadores del desfile insistieron en seguir adelante con la celebración, argumentando que es un acto de resistencia cultural en un contexto de creciente hostilidad. “No podemos dejar que nos silencien”, dijo uno de los líderes comunitarios de Southwest Detroit, barrio históricamente latino.

Mientras tanto, en Minneapolis y St. Paul, ciudades con grandes poblaciones latinas, las autoridades han prometido mantener los desfiles, aunque han implementado medidas adicionales para garantizar la seguridad de los asistentes.

La cancelación de estos eventos ocurre en paralelo al aumento de operativos por parte de ICE, que ha intensificado esfuerzos para aplicar políticas migratorias más estrictas a nivel nacional. Tom Homan, el “zar de la frontera” designado por Trump, advirtió en diciembre que Chicago sería uno de los primeros blancos de las nuevas redadas. “Si no ayudas, al menos quítate del camino”, dijo en un evento del Partido Republicano, refiriéndose al alcalde Brandon Johnson.

Las consecuencias del clima de temor ya se sienten en las calles: hay fábricas semivacías, tiendas desiertas, y hasta iglesias como St. Agnes of Bohemia han visto disminuir su asistencia dominical. Según reportes oficiales, más de 6,000 personas han sido deportadas en las primeras semanas de la ofensiva migratoria.

“El desfile no es solo una fiesta”, concluyó Escobar. “Es una forma de mostrar que seguimos aquí. Pero cuando la seguridad de nuestras familias está en juego, no hay alternativa”.