Los cárteles mexicanos han transformado radicalmente el panorama del crimen organizado en Estados Unidos, reduciendo a las pandillas locales estadounidenses al estatus de simples “subcontratistas” obligados a seguir órdenes, reveló el sheriff del Condado de Goliad, Roy Boyd, en su testimonio ante el Comité Judicial del Senado estadounidense esta semana en Washington.

Boyd describió un cambio dramático en la dinámica criminal cuando el Cártel del Golfo comenzó a distribuir cocaína en condados del Sur de Texas. Los criminales locales, históricamente orgullosos de su independencia, se encontraron súbitamente respondiendo a órdenes del cártel en su propio territorio.

“La presencia de los cárteles mexicanos en Estados Unidos ha cambiado cómo funcionan las organizaciones domésticas. Las pandillas callejeras, pandillas de motociclistas y otras organizaciones criminales domésticas han sido relegadas al estatus de meros contratistas y subcontratistas”, afirmó Boyd. “Como tales, están obligadas a actuar según lo ordenan sus patrones”.

En Victoria y condados circundantes del Sur de Texas, el cártel estableció un monopolio férreo: sólo los distribuidores autorizados –específicamente el capítulo de Houston de la Mafia Mexicana– podían vender cocaína de alta pureza.

Los demás vendedores debían diluir su producto en un 50% o enfrentar graves consecuencias.

El cártel implementó un sistema de vigilancia enviando compradores encubiertos para verificar la pureza del producto de distribuidores independientes. Los resultados fueron letales: algunos recibieron advertencias, pero otros simplemente desaparecieron.

“Nuestros contactos en la calle nos informaron que al menos 10 vendedores que se negaron a diluir su producto desaparecieron. Sólo una familia hizo público el caso y buscó justicia por su hijo. Nunca lo encontramos ni sus restos”, reveló Boyd.

Red de inteligencia y servidumbre

El sheriff expuso cómo los cárteles han construido una vasta red de inteligencia en suelo estadounidense, manteniendo control sobre millones de migrantes que ingresaron ilegalmente al país.

Boyd explicó que hace aproximadamente una década, los cárteles mexicanos tomaron control del tráfico de migrantes en la frontera Texas-México. Ningún migrante cruza sin pagar un “impuesto cártel”, y al ser llevados a empleos en el interior del país, quedan con una deuda a largo plazo que los convierte en “sirvientes contratados”.

“Como parte de esa obligación, esas personas deben estar dispuestas a proporcionar trabajo y otros servicios para pagar su deuda. Algunos pagarán ese dinero entre ocho y 13 años; algunos pagarán la deuda traficando a otros extranjeros ilegales; algunos moverán extranjeros ilegales y drogas de un área del interior a otra. Otros serán colocados en prostitución forzada o serán llamados a proporcionar apoyo material para la descarga o movimiento de drogas en las áreas donde residen”, detalló el sheriff.

Testimonio ante contexto político polarizado

La declaración de Boyd se produjo durante una audiencia marcadamente controversial titulada “ICE bajo fuego: La cruzada de la izquierda radical contra la aplicación de leyes migratorias”.

El senador republicano John Cornyn denunció los ataques contra agentes de ICE, mientras que el senador demócrata Alex Padilla calificó la audiencia como “teatro político” y abandonó la sala junto con otros demócratas, acusando falta de datos gubernamentales y criticando las “redadas caóticas” de inmigración.

Danielle Carter-Walters, vicepresidenta de la organización Chicago Flips Red, también testificó sobre la presencia de la pandilla venezolana ‘Tren de Aragua’ en comunidades predominantemente afroamericanas de Chicago, señalando que más de 56 mil extranjeros ilegales viven en hogares de la ciudad mientras veteranos permanecen sin techo.

Boyd concluyó que millones de extranjeros ilegales residentes en Estados Unidos forman parte de operaciones logísticas de apoyo para actividades ilícitas del cártel en todo el país.

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