En un ambiente de respeto, recogimiento y profunda emotividad, el Consulado General de México en El Paso encabezó este lunes la ceremonia luctuosa por el séptimo aniversario del ataque ocurrido el 3 de agosto de 2019 en un Walmart de esta ciudad, donde 23 personas fueron asesinadas en un atentado motivado por el odio contra la comunidad hispana.
Como cada año, la representación diplomática rindió homenaje a las víctimas con la lectura de los nombres de las 23 personas fallecidas, un minuto de silencio y la colocación de una ofrenda floral al pie del monumento conmemorativo ubicado en el Jardín del Consulado, donde permanecen inscritos sus nombres como símbolo de memoria permanente.
A la ceremonia asistieron sobrevivientes y familiares de las víctimas, así como autoridades de ambos lados de la frontera, entre ellas el juez del Condado de El Paso, Ricardo Samaniego; representantes de la Fiscalía del Distrito; del Gobierno Municipal de Ciudad Juárez.
Al lado de líderes comunitarios, expresaron mensajes de solidaridad y acompañamiento a quienes continúan enfrentando las secuelas de la tragedia.
Durante su mensaje, el cónsul general de México en El Paso, Mauricio Ibarra Ponce de León, reiteró que el principal objetivo de la ceremonia es impedir que las víctimas sean reducidas a una estadística y mantener vivos sus nombres y sus historias.
"Queremos que sus nombres sean recordados siempre. Cada aniversario también nos recuerda la necesidad de seguir combatiendo el racismo, la xenofobia y el supremacismo, promoviendo en su lugar la paz, la inclusión, la tolerancia y la empatía", expresó.
Asimismo, refrendó el compromiso del Gobierno de México y de su red consular de continuar brindando protección y asistencia a la comunidad mexicana en Estados Unidos y de permanecer cerca de las familias afectadas por el atentado.
Por su parte, el alcalde de El Paso, Renard Johnson, destacó que, pese a la oscuridad que dejó aquel ataque, la ciudad encontró fortaleza en la unión de sus habitantes y aseguró que la comunidad ha demostrado que la solidaridad es más fuerte que el odio. En su mensaje hizo un llamado a seguir caminando juntos para preservar la memoria de las víctimas y apoyar a sus familias.
El juez del Condado de El Paso, Ricardo Samaniego, recordó que estuvo presente en el Hospital Universitario apenas minutos después del ataque y que desde entonces ha acompañado a las familias en su proceso de recuperación. Señaló que la región Paso del Norte ha dado un ejemplo nacional de cómo enfrentar una tragedia colectiva mediante memoriales permanentes, actividades de acompañamiento y un esfuerzo constante por mantener viva la memoria de las víctimas.
Destacó que el Jardín de Sanación se ha convertido en uno de los memoriales más significativos del país y subrayó que el apoyo a las familias debe extenderse también a las 24 personas que resultaron heridas y que, en algunos casos, continúan enfrentando tratamientos médicos y cirugías varios años después del atentado.
"Ver la sanación que poco a poco ha ocurrido también ayuda a quienes vivimos esa tragedia. El Paso ha hecho algo que pocas comunidades han logrado después de un hecho tan doloroso", afirmó.
Samaniego añadió que la frontera entre México y Estados Unidos nunca ha dividido el dolor ni la solidaridad entre ambas comunidades, sino que ha fortalecido los lazos de apoyo mutuo frente a la tragedia.
Durante la ceremonia fueron reconocidas las familias de Magdalena González García y su hijo, Yamburguete García; María Catalina Muñoz Díaz; Francisco Javier Rodríguez, padre de Javier Amir Rodríguez, una de las víctimas mortales; así como Adriana Sandri y sus hijos.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió con el testimonio de Francisco Javier Rodríguez, padre de Javier Amir Rodríguez, quien perdió la vida durante el ataque. Portando una bandera con los colores de México y Estados Unidos, acompañada por la fotografía de su hijo, expresó que el dolor permanece intacto siete años después.
"Se cumplen siete años y parece que fue ayer", dijo.
Agradeció el respaldo que la comunidad y las instituciones han brindado a las familias desde 2019 y aseguró que la fe ha sido un elemento fundamental para aprender a vivir con una pérdida que, afirmó, nunca desaparece.
"Lo único que ayuda es acercarse a Dios y aprender a vivir con esta ausencia", expresó tras recordar a Javier Amir como un joven alegre, sonriente, juguetón, amante del fútbol y profundamente unido a su familia.
También agradeció las múltiples ceremonias y homenajes que, año con año, mantienen viva la memoria de quienes perdieron la vida.
"Es bonito saber que no estamos solos y que las familias seguimos contando con el apoyo de toda la comunidad", manifestó al pie del monumento.
Por su parte, Magdalena González, sobreviviente del ataque, recordó que recibió un rozón de bala en una pierna mientras realizaba compras aquel día y afirmó que, pese al paso del tiempo, el recuerdo permanece imborrable.
"Aunque han transcurrido siete años, los recuerdos permanecen tan presentes como entonces", señaló.
La sobreviviente agradeció el acompañamiento que el Consulado General de México en El Paso ha brindado a las víctimas desde el primer momento y reconoció que la institución nunca ha dejado solas a las familias afectadas.
"Desde el primer momento nunca nos soltaron. Siempre nos han apoyado y por eso cada año venimos a esta ceremonia", expresó.
La ceremonia concluyó con un mensaje de esperanza y unidad. El cónsul Mauricio Ibarra manifestó su confianza en que un hecho de esta naturaleza no vuelva a repetirse y destacó que la respuesta de la región Paso del Norte demostró el verdadero carácter de una comunidad binacional, solidaria y resiliente, capaz de transformar el dolor en un compromiso permanente con la memoria, la justicia y la paz.
El principal cambio editorial fue eliminar repeticiones (especialmente en los párrafos sobre Ricardo Samaniego), mejorar la transición entre testimonios y dar mayor fluidez narrativa sin modificar el contenido informativo. (Jaime Torres/El Diario de El Paso)
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