A miles de kilómetros de distancia, pero con el corazón puesto en Colombia, integrantes de la comunidad colombiana de El Paso continúan movilizándose para ayudar a sus connacionales afectados por el devastador terremoto que dejó muerte y desolación, así como comunidades enteras enfrentando el difícil proceso de reconstrucción.
Luego de una primera campaña que permitió recaudar aproximadamente $41,000 dólares para apoyar a las víctimas, los colombianos radicados en esta frontera preparan nuevas acciones de solidaridad, entre ellas el envío de artículos de primera necesidad y una vigilia que buscará reunir no solamente a colombianos, sino a paseños, juarenses y ciudadanos de cualquier nacionalidad que deseen acompañarlos.
Juan Suárez, coordinador de la agrupación local, explicó que uno de los mayores obstáculos había sido encontrar la manera de trasladar hasta Colombia los artículos recolectados en El Paso. Los elevados costos de transporte, la logística internacional y los trámites aduanales dificultaron inicialmente el envío de la ayuda.
Sin embargo, aseguró, la distancia no detuvo los esfuerzos.
La comunidad buscó alternativas y recurrió al apoyo del sector privado, hasta encontrar una ruta que permitiera movilizar las donaciones. Las empresas Crocantikas, negocio colombiano establecido en El Paso, y SaborCol Importaciones se sumaron al esfuerzo para hacer posible el traslado de los artículos humanitarios.
La ayuda partirá de El Paso con destino a Houston, donde continuará el proceso logístico, para posteriormente ser enviada a Colombia y distribuida entre comunidades afectadas.
El recorrido El Paso-Houston-Colombia representó mucho más que un traslado de mercancías. Para los organizadores, fue resultado de días de coordinación, llamadas, búsqueda de alternativas y colaboración entre personas y empresas que decidieron aportar para superar las barreras económicas y logísticas.
Suárez recordó que este no había sido el primer esfuerzo emprendido desde la frontera.
En coordinación con la Asociación de Amigos de Colombia en San Antonio, la comunidad realizó recientemente una campaña monetaria mediante la cual logró reunir aproximadamente $41,000 dólares, recursos que, de acuerdo con los organizadores, ya fueron enviados a Colombia a través de la Cruz Roja.
Mientras aquella campaña buscó hacer llegar recursos económicos de manera inmediata, paralelamente comenzaron a recibirse insumos y artículos de primera necesidad. Fue entonces cuando surgió un nuevo problema: conseguir que las donaciones físicas recorrieran los miles de kilómetros que separan a El Paso de las zonas afectadas.
"Uno de los mayores obstáculos que hemos enfrentado durante esta tragedia ha sido lograr que la ayuda recolectada pueda llegar efectivamente a Colombia", explicaron los organizadores, quienes destacaron que la respuesta de la comunidad permitió encontrar finalmente una solución.
La movilización fronteriza ocurrió mientras Colombia continuaba enfrentando las consecuencias del terremoto de magnitud 7.4 registrado el 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, en el departamento de Chocó.
De acuerdo con el balance divulgado el 21 de agosto por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el número de fallecidos había aumentado a 321, mientras 257 personas permanecían desaparecidas y 4,595 habían resultado heridas. Más de 284,000 personas resultaron damnificadas en 476 municipios de 15 departamentos.
La dimensión de los daños también dejó en evidencia el largo camino hacia la recuperación. Más de 31,000 viviendas quedaron destruidas y otras 163,000 sufrieron daños. Las autoridades reportaron, además, afectaciones en cientos de centros de salud, miles de planteles educativos, carreteras, puentes, acueductos y aeropuertos.
Frente a ese panorama, Suárez señaló que la intención de los colombianos en El Paso era mantener viva la solidaridad, incluso después de que disminuyera la atención inicial provocada por la tragedia.
La siguiente muestra de apoyo tendrá un carácter diferente. La agrupación convocó a una vigilia por Colombia el sábado 26 de septiembre, a las 6:00 de la tarde, en San Jacinto Plaza, en el centro de El Paso.
El encuentro estará dedicado a recordar a quienes perdieron la vida, acompañar simbólicamente a las familias de las víctimas, pedir por los heridos y desaparecidos, y enviar un mensaje de esperanza a quienes tendrán que reconstruir sus hogares y sus vidas.
Los organizadores pidieron a los asistentes llevar una vela. La convocatoria no estará limitada a ciudadanos colombianos. Suárez invitó a toda la comunidad fronteriza, independientemente de su nacionalidad, a participar como muestra de solidaridad ante una tragedia que dejó a miles de familias afectadas.
Al mismo tiempo, Ciudad Juárez realizará una vigilia, convirtiendo nuevamente a la frontera en un punto de encuentro. Desde dos ciudades y dos países se buscará enviar un mismo mensaje hacia Colombia.
Cada vela, explicaron los organizadores, representará una vida, una familia y una señal de acompañamiento para quienes enfrentan las consecuencias del desastre.
Para muchos colombianos que hicieron de El Paso su hogar, ayudar también significó mantener el vínculo con el país que dejaron atrás. Primero fueron aportaciones económicas; después llegaron alimentos, artículos de primera necesidad, voluntarios y empresas dispuestas a resolver el complicado traslado de las donaciones.
Ahora serán las velas encendidas desde ambos lados de la frontera. "No están solos" será el mensaje que la comunidad buscará hacer llegar a miles de kilómetros de distancia.
Porque esta vez, señalaron los organizadores, no se tratará solamente de colombianos ayudando a colombianos, sino de El Paso y Ciudad Juárez uniéndose por las víctimas, sus familias, los sobrevivientes y la esperanza de reconstruir Colombia.