Como parte de la celebración del Día de San Valentín, decenas de familias, activistas y miembros de la comunidad migrante se congregaron en la Plaza San Jacinto para manifestar su rechazo a lo que calificaron como un creciente hostigamiento por parte de autoridades federales migratorias, tanto a nivel local como nacional.
Con pancartas en forma de corazones de distintos colores y consignas como “Close the Camps”, “No Kings” e “ICE Out”, los asistentes convirtieron la fecha simbólica del amor y la unidad en una jornada de resistencia y denuncia.
La movilización fue convocada por la Red Fronteriza por los Derechos Humanos (Border Network for Human Rights) y otras organizaciones comunitarias que han denunciado redadas recientes en centros de trabajo y espacios públicos.
Durante el acto, Marisa Limón Garza, directora ejecutiva del Centro de Defensa de Inmigrantes Las Américas (Las Americas Immigrant Advocacy Center), afirmó que las políticas actuales contradicen los valores fundamentales de la región.
“Nuestra comunidad de El Paso se basa en la familia, la dignidad y el respeto; sin embargo, las medidas de control migratorio traicionan estos mismos valores. Siembran el miedo, separan familias y envían a nuestros seres queridos a centros de detención que funcionan como vías de deportación, restringiendo el acceso a la asesoría legal e ignorando las leyes y protecciones establecidas”, declaró.
Limón Garza exigió el fin de la expansión de los centros de detención y el cierre del Campamento East Montana en Fort Bliss, reiterando que la comunidad demanda soluciones que garanticen seguridad y sentido de pertenencia para quienes consideran esta región su hogar.
Por su parte, Fernando García, representante de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, señaló que la jornada además de conmemorar el Día de San Valentín, representaba “el día de la resistencia” para muchas familias afectadas por operativos migratorios en ciudades como El Paso, Los Ángeles y Minneapolis.
“Hoy estas comunidades están dando un mensaje muy claro: no quieren a ICE en nuestras comunidades. Quieren que se vayan de la ciudad y que se cierren los centros de detención donde hay niños y familias”, expresó.
Algunos asistentes compartieron testimonios de temor tras operativos recientes en restaurantes y obras de construcción.
“Están buscando trabajadores que se han dedicado a trabajar y los tratan como criminales cuando no lo son”, comentó una mujer visiblemente molesta, quien además cuestionó la preparación de los agentes federales y denunció la separación de familias como una práctica injusta.
“ICE está causando estragos en las ciudades y familias estadounidenses: asesinando a ciudadanos estadounidenses a plena luz del día, separando familias y destruyendo la fe en el sueño americano. El Campamento East Montana y todos los centros de detención no se basan en la seguridad, sino en el odio.
“Este Día de San Valentín, el Proyecto de Derechos Civiles de Texas les implora que exijan un sistema de inmigración que reconozca que las familias pertenecen juntas. En palabras de Bad Bunny: ‘Lo único más poderoso que el odio es el amor’. Exigimos que ICE sea retirado de nuestras comunidades y exigimos un sistema de inmigración que honre la dignidad y la humanidad de todos los migrantes”, dijo Charlotte Weiss, abogada del Proyecto de Derechos Civiles de Texas y personal de Beyond Borders.
Los manifestantes insistieron en que el amor exige dignidad, seguridad y unidad, no detención ni miedo. Reiteraron su llamado a que cesen las redadas y que se respeten los derechos constitucionales de las personas, independientemente de su estatus migratorio.
La protesta transcurrió de manera pacífica y contó con vigilancia discreta por parte de autoridades locales. Organizadores destacaron que el objetivo fue expresar solidaridad con la comunidad migrante y reafirmar el compromiso con la defensa de la familia y la dignidad humana en la frontera.