La oficina del FBI en El Paso y el Museo de Aviación War Eagles de Santa Teresa, Nuevo México, firmaron un memorando de entendimiento para exhibir la aeronave en la que fueron arrestados Ismael "El Mayo" Zambada García, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, y Joaquín Guzmán López, hijo del capo Joaquín "El Chapo" Guzmán, en julio de 2024.

La aeronave, un avión King Air, se convirtió en un elemento clave del caso federal que llevó a la detención de ambos narcotraficantes en el Aeropuerto Internacional del Condado de Doña Ana, en Santa Teresa, colindante con el museo.

La exposición busca no glorificar el crimen sino educar al público sobre el papel de la aviación en las actividades del crimen organizado y en los esfuerzos de prevención por parte de las autoridades.

"Esta aeronave cuenta una historia compleja e importante. Demuestra cómo la aviación puede ser explotada por organizaciones criminales, cómo los esfuerzos coordinados de seguridad pública pueden detener esas actividades y por qué la vigilancia en toda la comunidad de aviación es importante", dijo Vanessa Martínez, directora ejecutiva del Museo War Eagles, en un comunicado.

La exhibición incluye una vista al interior del avión, donde los visitantes pueden ver una colección de bolsas de frituras y otros bocadillos altamente calóricos dispersos sobre los asientos.

Según lo que Guzmán López describió más tarde en un tribunal, en julio de 2024 secuestró y llevó a la fuerza a Zambada al país, maniatado con cinchos plásticos y sedado, haciéndole creer que volaban a ver una propiedad en México que quizás compraría. En lugar de aterrizar en México, el avión tocó tierra en Santa Teresa.

En 2025, ambos hombres asumieron responsabilidad por sus acciones. En agosto, Zambada se declaró culpable de cargos de narcotráfico y ofreció disculpas en el tribunal. "Reconozco el gran daño que las drogas ilegales han causado a las personas en Estados Unidos y México. Me disculpo por todo ello y asumo la responsabilidad de mis actos", dijo a través de un intérprete. En diciembre, Guzmán López evitó una sentencia de cadena perpetua al declararse culpable de cargos de narcotráfico.

Ambos hombres son reconocidos líderes del Cártel de Sinaloa, siendo Zambada identificado como uno de sus fundadores.

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