Un hombre murió tras ser apuñalado presuntamente por un vecino durante una confrontación ocurrida en las afueras de Las Cruces, Nuevo México, un hecho que, según las autoridades, fue presenciado por los tres hijos pequeños de la víctima.
Aaron Noriega Salas, de 37 años, y su esposa, Erica Ortiz, de 33, fueron arrestados el sábado y enfrentan cargos de asesinato y abuso infantil en relación con la muerte de Guillermo Robledo.
De acuerdo con documentos judiciales, agentes de la Oficina del Sheriff del Condado de Doña Ana respondieron la noche del viernes a un reporte de apuñalamiento en la zona de Spirit Wind Place.
Al llegar, los agentes encontraron a Robledo tendido en el suelo con heridas punzocortantes en el abdomen y debajo de uno de los brazos. Paramédicos lo trasladaron en helicóptero a un hospital, donde posteriormente fue declarado muerto.
La investigación reveló que la agresión ocurrió tras una disputa entre vecinos que, según familiares de la víctima, venía arrastrándose desde tiempo atrás.
El hermano de Robledo declaró a los investigadores que Salas habría estado apuntando durante el día un láser azul hacia la vivienda de la víctima. Más tarde, presuntamente condujo hasta la casa de Robledo, ubicada a unos 30 yardas (27 metros) de distancia, donde ambos sostuvieron una confrontación.
Según el testimonio, Salas sacó una estaca metálica de aproximadamente dos pies de longitud (61 centímetros) y atacó repetidamente a Robledo. Posteriormente, habría entregado el objeto a Ortiz, quien presuntamente continuó la agresión golpeando a la víctima en las manos.
El hermano de Robledo aseguró que logró arrebatarle el arma improvisada a Ortiz y la utilizó para golpear a Salas, quien supuestamente seguía atacando a Robledo a puñetazos. Tras ello, Salas habría huido hacia su vivienda.
La novia de la víctima informó a los investigadores que toda la agresión fue observada por tres menores de edad que se encontraban dentro de un vehículo cercano. Los niños tienen uno, cuatro y diez años de edad.
La mujer también indicó que alcanzó a ver un arma de fuego dentro del vehículo de Salas.
Tras el incidente, las autoridades rodearon la vivienda de los sospechosos. Un equipo táctico del Condado de Doña Ana mantuvo negociaciones durante varias horas mediante un sistema de altavoces.
Al no obtener respuesta, los agentes ingresaron a la residencia, donde Salas y Ortiz finalmente se entregaron sin que se registraran nuevos incidentes.
Ambos permanecen bajo custodia mientras continúa la investigación del homicidio y de los cargos relacionados con la presencia de los menores durante el ataque.