El gobernador de Texas, Greg Abbott, ordenó al Departamento de Seguridad Pública (DPS) y a la Guardia Nacional de Texas intensificar la vigilancia y los patrullajes en sitios clave del estado –incluidas instalaciones energéticas, puertos y la frontera Sur– en respuesta al inicio de operaciones militares estadounidenses e israelíes contra Irán, bautizadas por la Administración Trump como ‘Operación Furia Épica’.
“Texas está trabajando en estrecha coordinación con nuestros socios federales para proteger a los texanos y nuestros activos críticos ante posibles amenazas de represalia”, señaló Abbott en un comunicado, en el que respaldó sin reservas la decisión del presidente Donald Trump de lanzar ataques de gran escala contra el régimen iraní.
La medida llega en uno de los momentos de mayor tensión geopolítica en décadas. En la madrugada del sábado, aviones de combate estadounidenses e israelíes bombardearon Teherán y otros puntos estratégicos de Irán, en una operación que el propio Trump describió como el inicio de “grandes operaciones de combate”.
Horas después, el presidente anunció en Truth Social la muerte del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo iraní durante casi 37 años, aunque la confirmación oficial del Gobierno iraní no llegó sino hasta el domingo por la mañana, cuando la agencia estatal IRNA lo dio por muerto.
Texas en guardia
En ese contexto, Abbott justificó las medidas de seguridad estatal como una respuesta preventiva ante un posible escenario de represalias en suelo estadounidense. “Las operaciones conjuntas con nuestros aliados en Oriente Medio son una clara demostración de la determinación de Estados Unidos para neutralizar amenazas de regímenes que ponen en peligro a nuestras tropas, nuestros aliados y la estabilidad global”, dijo el gobernador, quien agregó que él y su esposa Cecilia oran “por nuestras tropas en peligro, por el pueblo iraní que anhela libertad y por una victoria rápida contra el régimen radical”.
El DPS y la Guardia Nacional, que ya habían sido desplegados de manera reforzada en la frontera Sur tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación a finales de febrero, ampliarán ahora su presencia a puertos e instalaciones energéticas, sectores que Texas considera activos críticos vulnerables ante eventuales ataques de grupos vinculados a Irán.
La región fronteriza, dividida
En la región de El Paso y el Sur de Nuevo México –zona con una profunda identidad binacional y una larga tradición militar–, la reacción a los ataques reflejó con nitidez la fractura partidista que atraviesa al país.
La representante federal Verónica Escobar, demócrata de El Paso, fue una de las voces más críticas. Recordó que la propia Administración Trump declaró en junio del año pasado que el programa nuclear iraní había sido “completa y totalmente eliminado”, y cuestionó la coherencia del argumento de amenaza inminente. “O la administración Trump mintió entonces o está mintiendo ahora”, dijo. “Porque el presidente y los miembros de su administración mienten con tanta facilidad, no se les puede creer nunca”.
Escobar exigió que el presidente de la Cámara, Mike Johnson, convocara una sesión de emergencia para votar una resolución de poderes de guerra y detener el conflicto.
El representante federal Tony Gonzales, republicano de San Antonio cuyo Distrito 23 abarca el área de Big Bend y llega hasta El Paso, respaldó la operación con el peso de su experiencia castrense. “Durante mis veinte años de servicio militar, vi de primera mano cómo este veneno ha financiado y alentado el terrorismo global sin ningún remordimiento”, señaló. “Ya no podemos permitir que quede sin control”.
Desde Nuevo México, el representante Gabe Vásquez, demócrata que representa al Sur del estado y la zona de Las Cruces, ofreció una postura matizada: reconoció que a Irán no se debe permitir desarrollar armas nucleares, pero cuestionó la legalidad de la acción. “Esta escalada militar unilateral no sólo arriesga la vida de nuestros militares y un conflicto regional más amplio, sino que también viola nuestra Constitución, que otorga al Congreso, y no a ningún presidente, el poder de declarar la guerra”, señaló.
El senador republicano de Texas John Cornyn celebró los ataques como una apertura histórica. “Durante demasiado tiempo, Irán ha desestabilizado Oriente Medio y ha librado un asalto total contra Occidente y nuestros valores”, afirmó, y expresó su esperanza de que “el pueblo iraní, después de años de opresión, finalmente sea libre”.
Su colega demócrata de Nuevo México, el senador Ben Ray Luján, fue más directo en su condena. “Desde que asumió el cargo, el presidente Trump ha mentido repetidamente al pueblo estadounidense lanzando ataques militares no autorizados e ilegales. Los ataques irresponsables de esta mañana no son diferentes”, afirmó, señalando que los republicanos en el Congreso han bloqueado cualquier mecanismo de supervisión sobre las acciones militares del Ejecutivo.
El senador republicano de Texas Ted Cruz, en cambio, celebró la operación como parte de una estrategia más amplia. “Bajo el liderazgo del presidente Trump, Estados Unidos actúa sistemáticamente contra los enemigos que han socavado nuestra seguridad nacional desde la Guerra Fría”, dijo, destacando los intentos del régimen iraní de asesinar al propio Trump como justificación adicional para los ataques.
El senador demócrata de Nuevo México Martin Heinrich resumió el sentir de buena parte de la oposición con una sola frase: “El presidente Trump prometió acabar con las guerras, no iniciarlas”. (Staff/El Diario de El Paso)