El precio promedio del diésel en Estados Unidos rebasó los 5 dólares por galón, impulsado por las tensiones bélicas con Irán, y el golpe ya se siente con fuerza en el transporte de carga, uno de los sectores más vulnerables al encarecimiento del combustible.
Según datos de la American Automobile Association (AAA), esta semana el costo promedio del diésel alcanzó los 5.04 dólares por galón, frente a los 4.78 registrados una semana antes y muy por encima de los 3.65 de hace poco más de un mes. En estados del norte del país, el precio ya roza los 6 dólares.
El conflicto con Irán ha generado inestabilidad en el Golfo Pérsico e interrupciones en el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial. Esa presión empujó el precio del barril de crudo Brent por encima de los 100 dólares. La gasolina también subió, hasta un 25%, situándose en un promedio de 3.89 dólares por galón.
En El Paso, el diésel ya se vende en promedio en 5.06 dólares por galón, confirmó un recorrido por estaciones de servicio locales.
Héctor Villarreal, operador de transporte de carga, resume el impacto en cifras concretas: “Antes llenaba el tanque con entre 500 y 560 dólares, ahora rebasa los 800”. Villarreal abastecía su unidad —un tractocamión Freightliner Cascadia 2020 cargado de dulce mexicano— en una estación Valero sobre la interestatal I-10, en el oeste de la ciudad, antes de partir rumbo a Salt Lake City. Su camión requiere aproximadamente 200 galones para llenarse, lo que le permite recorrer cerca de mil 300 millas (dos mil 92 kilómetros).
El problema se agrava porque las tarifas de flete no han sido ajustadas al alza. “Estamos perdiendo dinero”, afirmó Villarreal, quien opera rutas a lo largo del país y reportó que en ciudades como Atlanta el diésel oscila entre 5.60 y 5.80 dólares por galón.
Los especialistas advierten que el diésel actúa como un multiplicador de costos en la economía: su alza impacta directamente en el precio final de alimentos, materiales de construcción y cualquier producto que dependa del transporte terrestre, ferroviario o marítimo. La agricultura y la construcción también resienten el golpe, dado que gran parte de su maquinaria opera con este combustible.
A diferencia de la gasolina, el diésel ha registrado un alza más acelerada, explicada en parte por una escasez previa del combustible agravada por la mayor demanda de gasóleo para calefacción durante el invierno.
Ante el riesgo de que la crisis energética se profundice, el presidente Donald Trump planteó la posibilidad de acciones para garantizar el flujo marítimo en la región. Mientras tanto, transportistas como Villarreal enfrentan un panorama incierto. “Es muy difícil… al final uno paga los platos rotos”, lamentó antes de arrancar.