La histórica visita de la agrupación surcoreana BTS al Sun Bowl Stadium dejó una derrama económica estimada en 130 millones de dólares y consolidó a la ciudad como sede de espectáculos internacionales de primer nivel. Pero el camino para llegar a esa conclusión estuvo marcado por filas de hasta cuatro horas, fallas técnicas en el acceso y críticas generalizadas a la organización, especialmente durante la primera noche.
Deanna Maldonado-Rocha, regidora del Distrito 3, reconoció los contratiempos pero defendió el balance general. “Fue un orgullo recibir a un grupo de clase mundial. Ojalá regresen más veces y que vengan más artistas de este nivel”, dijo la funcionaria, quien subrayó que los problemas registrados fueron menores frente al impacto económico y turístico que dejó el evento en toda la región fronteriza, incluida Ciudad Juárez.
Las fallas, sin embargo, fueron difíciles de ignorar.
Decenas de miles de asistentes comenzaron a concentrarse horas antes del espectáculo en las inmediaciones del campus universitario, generando cuellos de botella en los accesos, particularmente en la puerta norte. A ello se sumaron fallas técnicas en el sistema de escaneo de boletos digitales —especialmente en dispositivos Android— que ralentizaron aún más el ingreso y obligaron a retrasar el inicio de la primera función.
“Empezó 50 minutos tarde”, recordó Bertha, una de las asistentes. “Y aunque esperábamos ansiosas el espectáculo, sí fue muy tardado”. Alma Arredondo, quien acudió con su hermana y dos amigas, fue más directa: “Fue muy cansado, las filas eran enormes y llegué a mi asiento con las piernas doloridas”.
A las quejas por los accesos se sumaron denuncias de estacionamiento insuficiente, escasez de personal orientador, falta de contenedores de basura —lo que derivó en la acumulación de cientos de kilos de desechos en áreas aledañas— y ausencia de estaciones de hidratación, una omisión especialmente criticada ante las altas temperaturas de la región. También se reportaron fallas de conectividad móvil que afectaron boletos digitales y la experiencia interactiva del concierto. Algunos asistentes señalaron además dificultades en accesos para personas con discapacidad, aunque las autoridades del recinto no emitieron comentarios al respecto.
Para la segunda noche, numerosos fanáticos optaron por llegar con muchas horas de anticipación para no repetir la experiencia.
Aun así, el ambiente dentro del estadio se mantuvo eufórico. Integrantes del llamado “ARMY” —la base global de seguidores de BTS— provenientes de California, Nuevo México, otras ciudades de Texas y de localidades mexicanas como Chihuahua, Monterrey y Sinaloa llenaron las dos fechas, agotadas desde semanas antes.
Para la regidora Maldonado-Rocha, el saldo neto fue positivo: miles de visitantes conocieron la ciudad, y la derrama benefició a hoteles, restaurantes y comercios en ambos lados de la frontera. La funcionaria sostuvo que El Paso demostró estar preparada para albergar eventos de esta magnitud.
Lo que queda por definir es si esa preparación incluye corregir, antes del próximo gran concierto, las fallas que esta vez miles de fanáticos vivieron en carne propia.