El incendio forestal Seven Cabins, originado tras el accidente de una avioneta médica cerca de Ruidoso, continúa creciendo de manera acelerada y ya ha consumido 15,858 acres (6,417 hectáreas) en las montañas Capitan, mientras las autoridades mantienen evacuaciones y cierres viales en la zona.

El fuego permanece con 0% de contención y las autoridades advirtieron que las condiciones climáticas favorecieron una actividad más intensa durante la tarde del lunes debido al aumento de los vientos.

De acuerdo con los equipos de emergencia, los bomberos continuaron trabajando durante la noche aprovechando temperaturas más frescas y menor intensidad de viento para construir y reforzar líneas de contención alrededor del incendio.

La magnitud del operativo también aumentó significativamente. Actualmente participan 691 personas en las labores de combate, incluidos 22 cuadrillas, 33 camiones de bomberos, dos helicópteros, 24 unidades cisterna y siete bulldozers especializados en abrir brechas de contención.

El incendio se desarrolla en una zona montañosa de difícil acceso en el área silvestre de las montañas Capitan, donde el terreno escarpado y rocoso ha complicado desde el inicio las tareas de supresión.

Las autoridades mantienen cerrada la carretera estatal 246 entre la milla 19, al norte de Capitan, y Mark Road, en el condado Chaves. También permanecen cerrados todos los caminos, senderos y accesos al área silvestre cercana al incendio.

Además, continúa vigente una restricción temporal de vuelos alrededor de la zona afectada para facilitar las operaciones aéreas de combate y garantizar la seguridad de los equipos de emergencia.

Las órdenes de evacuación también siguen activas para las áreas ubicadas entre la carretera estatal 246 y la cresta de las montañas Capitan, específicamente entre la milla 13 y Boy Scout Mountain.

El Seven Cabins Fire comenzó luego del desplome de una aeronave médica Beechcraft King Air 90 que viajaba de Roswell hacia el Aeropuerto Regional Sierra Blanca, cerca de Ruidoso.

El accidente dejó cuatro personas muertas: los pilotos Keelan Clark y Ali Kawsara, de la empresa Generation Jets, así como las enfermeras de vuelo Sarah Clark y Jamie Novick, pertenecientes a Trans Aero MedEvac.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y la Administración Federal de Aviación (FAA) mantienen abierta la investigación para determinar las causas del accidente aéreo.

Mientras tanto, el rápido crecimiento del incendio vuelve a generar preocupación en una región que en años recientes ha enfrentado algunos de los incendios forestales más destructivos del estado, agravados por la sequía, el calor extremo y los fuertes vientos característicos del sur de Nuevo México.