Entre llamados a la justicia, testimonios de familias afectadas y denuncias por años de desigualdad educativa, padres de familia, estudiantes, activistas y líderes comunitarios lanzaron este sábado una campaña para exigir que el Distrito Escolar Independiente de El Paso (EPISD) destine recursos del Bono 2026 a la reapertura de la Escuela Primaria Beall y atienda lo que consideran una crisis histórica que afecta a los niños del Barrio Chamizal.

La conferencia de prensa se realizó en las instalaciones de la escuela Beall, cerrada desde hace varios años, donde organizaciones como Familias Unidas por la Educación, Mujer Obrera, Border Network for Human Rights y Amanecer People's Project coincidieron en que las comunidades del sur de El Paso continúan enfrentando condiciones de desigualdad que han limitado el acceso de generaciones de estudiantes mexicoamericanos a una educación digna y de calidad.\\

Para Hilda Villegas, integrante de Familias Unidas por la Educación, la prioridad es clara: reabrir la escuela Beall y convertirla en un centro de educación temprana y apoyo comunitario que permita responder al crecimiento poblacional proyectado para el Barrio Chamizal.

"Ya cerraron la Zavala y la Beall. Solamente quedó Douglas, que está en la orilla del vecindario. Tenemos más de mil 100 niños viviendo en el corazón del barrio y no tiene sentido seguir invirtiendo en instalaciones que no son accesibles para la mayoría de las familias", señaló.

La activista explicó que mientras EPISD analiza un bono de aproximadamente 400 millones de dólares para infraestructura escolar, la comunidad pide que parte de esos recursos se destinen a la reapertura del plantel.

"Si están dispuestos a invertir más de 70 millones de dólares en tres escuelas ubicadas en Fort Bliss, también pueden invertir en nuestros niños. La educación es un derecho, no un privilegio", afirmó.

Villegas también expresó preocupación por la crisis financiera que enfrenta el distrito escolar y advirtió que posibles recortes presupuestales podrían impactar nuevamente a las escuelas del sur de la ciudad.

"Cada año hemos perdido alrededor de cien estudiantes. Pasamos de tener cerca de mil 200 alumnos a menos de 900. Muchos de esos niños simplemente desaparecen del sistema escolar. No sabemos si se mudaron o si abandonaron sus estudios. Lo que sí sabemos es que estamos perdiendo generaciones enteras", lamentó.

Durante la jornada, los organizadores realizaron un recorrido por distintas zonas del Barrio Chamizal para mostrar a funcionarios, integrantes del comité del bono y representantes comunitarios las condiciones que enfrentan diariamente cientos de estudiantes. Con pancartas en mano, en las que exigían educación de calidad, los manifestantes expusieron la problemática que sufren los alumnos del barrio.

Valeria Rodríguez, integrante de Mujer Obrera, explicó que el objetivo fue visibilizar problemas que muchas veces permanecen fuera de las discusiones oficiales. "Queremos que la gente vea lo que está pasando en nuestras calles y en nuestras escuelas. Vemos contaminación, vemos escuelas cerradas y vemos cómo nuestras familias siguen luchando para que sus hijos tengan oportunidades", expresó.

Durante el recorrido, especialistas expusieron preocupaciones relacionadas con contaminación ambiental, incluyendo la presencia histórica de actividades industriales cercanas a escuelas y áreas recreativas frecuentadas por menores. Los organizadores sostienen que estas condiciones deben tomarse en cuenta al momento de tomar decisiones sobre infraestructura educativa y distribución de recursos.

Uno de los participantes fue Jack Loveridge, vicepresidente de la Mesa Directiva de EPISD, quien reconoció que las comunidades del Segundo Barrio y el Chamizal han enfrentado injusticias históricas. "Estamos aquí porque las escuelas del barrio no han tenido las mismas oportunidades ni los mismos recursos. Eso es una injusticia y debemos terminar con ella", declaró.

Loveridge señaló que la reapertura de la Beall podría convertirse en una prioridad dentro del futuro bono de infraestructura, aunque aclaró que primero será necesario definir los alcances financieros del proyecto. "Si logramos aprobar un bono sin aumentar impuestos, existe la posibilidad de convertir esta propuesta en una prioridad. Tenemos la responsabilidad de corregir años de abandono e injusticia hacia esta comunidad", afirmó.

Para el representante del Distrito 2 de El Paso, Joshua Acevedo, las demandas actuales reflejan una batalla que las familias del sur de la ciudad han sostenido durante décadas. "He escuchado estas mismas preocupaciones durante años. Antes las expresaban las abuelas, después las madres y ahora las hijas. Es un ciclo que continúa porque siguen pidiendo cosas básicas: acceso, igualdad y oportunidades para sus hijos", expresó.

Acevedo respaldó la reapertura de la escuela Beall y destacó que el edificio podría convertirse en un espacio educativo y comunitario para niños pequeños y familias trabajadoras. "Esta comunidad necesita un lugar que esté vivo, que sirva para educar y también para fortalecer a las familias", señaló.

Alan Lizárraga, gerente de comunicaciones de Border Network for Human Rights, afirmó que la organización decidió sumarse a la campaña porque considera que el acceso a una educación de calidad forma parte de los derechos fundamentales de la población. "Lo que hemos visto aquí es una situación sistemática que ha afectado durante años a las escuelas del barrio. EPISD tiene la oportunidad de reparar parte de ese daño mediante inversiones reales en las comunidades que más lo necesitan", indicó.

Uno de los testimonios más contundentes fue el de la historiadora Yolanda Chávez Leyva, quien situó la problemática actual dentro de un contexto histórico que, aseguró, se remonta a más de cien años. "La lucha por una educación equitativa para los niños mexicoamericanos no comenzó ayer. Los padres han estado exigiendo mejores escuelas desde principios del siglo pasado", explicó.

La académica recordó que durante las décadas de 1920 y 1930 las escuelas del sur de El Paso enfrentaban sobrepoblación, falta de salones y condiciones inferiores a las de otros sectores de la ciudad. "En aquellos años algunos estudiantes asistían únicamente medio día porque no había espacio suficiente. Mientras tanto, las escuelas de los barrios anglosajones funcionaban con normalidad. Décadas después seguimos hablando de edificios deteriorados, falta de recursos y oportunidades limitadas para los mismos sectores de la población", señaló.

Leyva recordó además episodios históricos en los que autoridades migratorias ingresaron a escuelas del sur de El Paso para deportar estudiantes, lo que, dijo, refleja un patrón de discriminación que ha marcado profundamente a estas comunidades. "Los niños del Segundo Barrio y del Chamizal nunca han recibido las mismas oportunidades educativas que otros estudiantes de la ciudad. Por eso esta lucha sigue siendo tan importante", afirmó.

Al concluir la conferencia, las organizaciones anunciaron el inicio de una campaña pública para buscar respaldo ciudadano, académico e institucional a favor de la reapertura de la escuela Beall y la creación de programas especiales para estudiantes del Barrio Chamizal.

Los participantes coincidieron en que la discusión sobre el Bono 2026 representa una oportunidad histórica para comenzar a revertir décadas de rezago educativo y garantizar que las futuras generaciones de niños mexicoamericanos tengan acceso a las mismas oportunidades que cualquier otro estudiante de El Paso. "Lo que estamos pidiendo no es un privilegio", concluyó Villegas. "Estamos exigiendo algo básico: que nuestros hijos tengan una educación digna, segura y de calidad". (Jaime Torres/El Diario de El Paso)

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