Sunland Park, NM— Veinte años después de la histórica inundación de 2006, el Río Grande (conocido en México como Río Bravo) volvió a desbordarse en Sunland Park tras las intensas lluvias registradas en la región, lo que obligó a las autoridades a activar una alerta de emergencia y a mantener preparados equipos de rescate ante el riesgo de que el agua alcanzara zonas habitadas.

El incremento del caudal llevó al Departamento de Bomberos de Sunland Park a establecer un operativo preventivo durante la tarde y noche del miércoles, mientras las autoridades vigilaban el comportamiento del río y mantenían comunicación con las agencias de emergencia del condado.

Aunque el nivel del agua llegó a un punto que recordó las inundaciones de hace dos décadas, en esta ocasión el caudal no alcanzó la magnitud registrada en 2006.

El jefe de Bomberos de Sunland Park, Danny Medrano, señaló que el nivel del río alcanzó su punto máximo alrededor de la medianoche, pero comenzó a disminuir durante las primeras horas del día, lo que permitió desactivar la alerta y descartar, hasta ese momento, una evacuación de residentes.

“No creemos que vayamos a evacuar”, explicó el funcionario, quien indicó que la vigilancia continuaría mientras siguiera el descenso del agua.

Durante la emergencia, los equipos de rescate permanecieron listos para intervenir en caso de que el agua superara el muro de contención y avanzara hacia las zonas habitadas. Las autoridades incluso contemplaron utilizar el edificio deportivo de Sunland Park como refugio ante un eventual escenario de evacuación.

En el área considerada vulnerable viven aproximadamente 100 personas, agrupadas en unas 20 a 30 familias, según estimaciones del jefe de bomberos.

El recuerdo de 2006

Medrano recordó que en 2006 la situación fue considerablemente más grave, con inundaciones que afectaron amplios sectores de El Paso y el Valle Bajo. En aquella ocasión, una tormenta obligó a evacuar a unos mil 200 habitantes de Sunland Park y el río alcanzó su nivel más alto desde 1912, mientras Ciudad Juárez también enfrentó graves daños y operaciones de rescate.

“Es la primera vez que veo tanta agua en el Río Grande desde 2006, hace 20 años”, afirmó.

El funcionario, quien entonces trabajaba en el área de emergencias de El Paso y participó en la respuesta, dijo que la magnitud de la emergencia actual no se compara con la de entonces. “2006 era mucho más, mucho más”, recordó. Reconoció, sin embargo, que aquella experiencia dejó enseñanzas importantes y permitió mejorar la preparación ante posibles inundaciones.

Cierres y vigilancia

Ante la crecida, distintas agencias realizaron cierres preventivos y trabajos nocturnos de remoción de tierra para reducir las afectaciones. La Oficina de Manejo de Emergencias de El Paso informó que la Comisión Internacional de Límites y Aguas abrió ocho compuertas de los diques para ayudar a controlar el flujo.

El avance del agua sobre vialidades y áreas recreativas obligó a cerrar accesos y movilizar a cuerpos de emergencia para vigilar los diques y proteger a la población. Hacia las 5 de la tarde del jueves se anunció la reapertura de Country Club y Racetrack; el acceso de McNutt hacia Paisano permanecía cerrado por la presencia de agua.

El Parque y Sendero River Levee, junto al casino, permaneció bajo restricciones. La policía pidió mantener alejados a niños y mascotas, evitar los senderos inundados y respetar los cierres, pues la corriente y el terreno saturado podían cambiar las condiciones rápidamente.

Aunque el riesgo de evacuación se redujo considerablemente, las autoridades pidieron a la población no acercarse ni ingresar al río debido a la fuerza y rapidez de la corriente. La vigilancia continuó porque el agua que llega al Río Grande proviene de zonas río arriba y de los sistemas de presas, por lo que las autoridades permanecieron atentas a cualquier incremento repentino.

También se mantuvo comunicación con autoridades de El Paso y Ciudad Juárez, donde igualmente se monitoreaba el comportamiento del cauce.

El episodio dejó una imagen que no se observaba desde hace dos décadas: el Río Grande nuevamente fuera de su comportamiento habitual y convertido en el principal punto de vigilancia para los equipos de emergencia de ambos lados de la frontera.

Cualquier anomalía puede reportarse al 575-589-1075 durante el horario de oficina, o a los números 575-332-1076 y 575-202-7173 fuera de ese horario.

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