A unas 28 millas (45 kilómetros) al este de El Paso, en pleno desierto del Condado Hudspeth, ya se mueve tierra para levantar un nuevo megacentro de datos. La obra, de 15,000 millones de dólares, se asienta junto a la comunidad de Desert Haven, justo al este de la línea del Condado de El Paso. Se suma a otros tres proyectos de gran escala que podrían convertir a la región fronteriza en uno de los grandes polos de infraestructura de inteligencia artificial del país.
Kaufman & Company, firma de inversión con sede en Los Ángeles que lidera el proyecto junto con otras empresas, inició la obra el miércoles 7 de octubre. La jueza del condado, Joanna MacKenzie, afirma que el grupo y el dueño del terreno compartieron “muy poca” información con los funcionarios antes de arrancar.
Se enteró de los rumores el jueves 8 y pidió reunirse con los contratistas, quienes reconocieron y lamentaron la escasa comunicación con el gobierno local y la comunidad.
“Hay una línea muy delgada entre los derechos de propiedad privada y los proyectos”, dijo MacKenzie. “Sin embargo, cuando se trata de un proyecto que podría afectar a los habitantes por el uso de energía y de fuentes de agua, creo que el gobierno local debería ser parte de esa conversación”. El terreno es propiedad privada y los condados de Texas no tienen facultades de zonificación como las ciudades, por lo que la presión se ha concentrado en la transparencia.
El domingo 11 de octubre, David J. Keegan, director general del grupo ServerDomes, empresa con sede en Boise que participa en el proyecto, respondió con un comunicado dirigido a la comunidad. “Quiero comenzar con una sincera disculpa. Debieron enterarse de este proyecto directamente por nosotros y con anticipación, y no fue así”, escribió. Explicó que optó por esperar a que varios aspectos, incluidos los beneficios para los vecinos, estuvieran definidos para presentarlo “de manera completa y coherente”, y calificó esa decisión como “un error de juicio”. “Asumo toda la responsabilidad”, añadió.
Las cifras en disputa
El comunicado también corrige datos que circulaban. MacKenzie había descrito un campus de unos 24,000 acres (9,712 hectáreas) con estructuras en forma de domo; Keegan sostiene que ocupará solo 2,000 acres (809 hectáreas). Según el ejecutivo, serán 10 edificios, cada uno de 500 pies (152 metros) de diámetro y 65 pies (20 metros) de altura, alimentados por una solución de gas “detrás del medidor”, es decir, con generación propia. ServerDomes calcula que el campus completo generará 350 megavatios, suficientes para abastecer al menos a 100,000 hogares.
El agua es una de las mayores inquietudes en una región desértica. MacKenzie explicó que el campus se abastecerá de un pozo conectado a un acuífero bajo la propiedad, y que, según los promotores, el agua se extraerá una sola vez, durante la puesta en marcha, y luego operará en circuito cerrado. Keegan añadió que se captará agua de lluvia y aguas grises para retenerlas en el sitio, y que los domos permitirán instalar paneles solares dentro de los 2,000 acres.
La empresa precisó que los 15,000 millones corresponden a la primera fase y que no se destinarán solo a los centros de datos. Prometió construir una estación de bomberos con cuatro vehículos y un centro médico con ambulancia propia, cuyos planos entregó al jefe de bomberos Brougher y a un representante comunitario. También prevé un centro recreativo con alberca, un helipuerto para evacuaciones y entre 200 y 300 empleos, algunos con capacitación en estándares de bomberos y emergencias. Dijo, además, que revisa los servicios de agua de la comunidad y que ordenó a un contratista resolver “con urgencia” el estado de los caminos por los que no pueden circular vehículos de emergencia.
Un corredor en expansión
Con 350 megavatios, el proyecto sería más modesto en capacidad eléctrica que sus vecinos. En el noreste de El Paso, Meta inició en octubre de 2025 la construcción de un centro de datos con una inversión inicial de 1,500 millones de dólares, que elevó en marzo a más de 10,000 millones. El campus aspira a alcanzar un gigavatio de capacidad en 2028, y en julio la empresa anunció una alianza con BlackRock para desarrollarlo, con un costo total de 14,000 millones, según medios especializados. Para abastecerlo, El Paso Electric solicita permiso para construir la planta de gas natural McCloud, de 500 millones de dólares.
En Fort Bliss, el Ejército seleccionó de forma condicional en marzo a Carlyle Group para desarrollar un centro de datos en 1,384 acres (560 hectáreas), con una capacidad de entre 2.5 y 3 gigavatios. Reportes locales señalan que, en pocos años, consumiría más electricidad que los 460,000 clientes de El Paso Electric juntos. La congresista demócrata por Texas Veronica Escobar pidió en mayo al Ejército frenar el proceso y responder a las dudas sobre energía, agua y seguridad.
Al otro lado de la línea estatal, en Santa Teresa, Nuevo México, a unas 14 millas (23 kilómetros) de El Paso, avanza el Proyecto Jupiter, un campus de unos 1,400 acres (567 hectáreas) vinculado a OpenAI y Oracle. El Condado Doña Ana aprobó bonos industriales por hasta 165,000 millones de dólares para el proyecto, que prevé iniciar operaciones en 2028 y enfrenta una demanda contra esa aprobación.
Keegan dijo que él y parte de su equipo asistirán a la sesión de la Corte de Comisionados del condado el martes 27 de octubre, donde los promotores presentarán el proyecto, y a las festividades de Halloween el sábado 31, para responder preguntas, “incluidas las difíciles”. Los vecinos también pueden escribir a [email protected]
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