Chihuahua– El día de ayer 23 de septiembre se cumplió el 59 aniversario del asalto al cuartel militar de Madera en Chihuahua, ocurrido en 1965, siendo recordado como un episodio en la historia de la guerrilla en México.
Personajes como Arturo Gámiz y Pablo Gómez encabezarían el grupo rebelde, mismo que también integraban Antonio Scobell, Miguel Quiñones, Óscar Sandoval, Rafael Martínez Valdivia y Emilio Gámiz, hermano de Arturo, Salomón Gaytán y cuando menos cinco personas, de acuerdo con las crónicas del momento. El suceso de 1965, inspirado en la en ese entonces recién concluida revolución cubana del 1 de enero de 1959, dejó una estela de muerte que convulsionó a muchas familias en el país, pero particularmente en el estado de Chihuahua. Dicho asalto al cuartel marcó un antes y un después en la guerra de esa época como manifestación clara del descontento social entre campesinos, maestros y miembros del partido popular. Los inconformes planeaban seguir el manual de “La guerra de guerrillas”, de Ernesto ‘Che’ Guevara, utilizado durante su asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, así como las acciones del robo de armas y sabotaje.
La estrategia consistió en tomar por sorpresa a los 125 militares que se encontraban en la base militar. Mientras que los integrantes del Grupo Popular Guerrillero (GPG) rodeaban el cuartel y fueron quienes efectuaron los primeros disparos, pero el plan que habían concebido no tomó el rumbo previsto.
De acuerdo con la historia, intentaron disuadir a las fuerzas castrenses, sin embargo, los soldados respondieron al ataque. Era de madrugada cuando iniciaron las hostilidades entre ambos bandos, cuya diferencia en estrategia, entrenamiento, disciplina y número de integrantes era sumamente amplia. Los soldados eran 125, mientras que los insurrectos cuando mucho 15 y mal armados. Se dice que los sublevados gritaban consignas a los militares, tales como: “¡ríndanse!, ¡ríndanse!, ¡ríndanse!”, iniciando entonces la lluvia de balas. Al escuchar los gritos y el rugir de los balazos, los soldados reaccionaron de inmediato, sin embargo, la luz de una locomotora los cegó provocando algunas bajas entre ellos. Aun así, poco pudieron hacer los rebeldes y aquello se convirtió en poco tiempo en un campo de muerte para ellos. Las balas de M-1 y ametralladoras apagaron el sonido y efecto del austero armamento usado por los guerrilleros, que eran granadas, carabinas y rifles de 7 milímetros, como lo consignan quienes vivieron ese episodio en la historia del municipio de Madera.
Fue aproximadamente, a las 8:30 de la mañana cuando cesó el fuego, dejando un saldo de seis soldados y ocho guerrilleros muertos, entre ellos Arturo Gámiz.
La leyenda cuenta que el primero en caer bajo la descarga de plomo de los militares fue el profesor Pablo Gómez, quien quedó tendido sin vida junto a una bandera con la frase “¡Viva la Libertad!”. Enseguida, el doctor Arturo Gámiz, y así, uno a uno los cuerpos de ocho guerrilleros quedaron tendidos en el campo mientras los demás escapaban al cerco militar. Aquellos que lograron sobrevivir se adentraron en la sierra, pero la zona fue reforzada con más militares y fue imposible que las fuerzas del GPG se reorganizaran para otro ataque. Más tarde, los habitantes de Madera presenciaron la dantesca escena donde los cuerpos fueron exhibidos por el Ejército a manera de escarmiento para que nadie más osara “romper el orden”. Así, el asalto a la base militar de Madera quedó para los anales de la historia como un suceso que cobró la vida de varias personas, entre ellas, los principales líderes del movimiento que buscaban una respuesta a la problemática que padecían los habitantes del campo, además de los sectores educativo, agrícola, ganadero y forestal en el entonces convulsionado estado de Chihuahua.