Chihuahua— El primer caso de gusano barrenador del ganado (GBG) detectado en el estado de Chihuahua fue confirmado ayer por el secretario de Desarrollo Rural, Mauro Parada Muñoz, lo cual cambia el estatus sanitario de la entidad que había permanecido libre de la plaga desde que apareció en el sur del país hace 19 meses.

La detección obliga a pasar de un programa de vigilancia a una campaña de control, con nuevas restricciones para movilizar a los animales y el reto de contener el brote antes de que alcance otras regiones.

El positivo corresponde a un becerro de ocho días de nacido, en cuyo ombligo fueron encontradas las larvas, dentro de un ejido ubicado al suroeste de Parral, a unos 35 kilómetros de la línea divisoria con Durango y cerca de 40 kilómetros de la cabecera municipal.

El nombre de la comunidad no fue revelado para evitar señalamientos contra sus habitantes, pues la aparición del insecto no es responsabilidad del productor.

El jefe del Departamento de Ganadería, Juan Carlos Flores Márquez, informó que el resultado fue confirmado por el laboratorio de la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA), organismo dependiente del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

Desde el fin de semana, cuando el productor notificó la presencia de la gusanera, fueron recolectadas las muestras y comenzaron a reforzarse las brigadas sanitarias, aun antes de contar con el resultado definitivo.

Parada Muñoz destacó que el reporte oportuno permitió activar los protocolos y mostró la importancia de la capacitación y la coordinación sostenidas durante los últimos dos años.

“Lo más importante es que los productores reporten cualquier sospecha. Ese es uno de los objetivos del trabajo preventivo que realizamos desde hace dos años: generar confianza, capacitar y contar con mecanismos que permitieran actuar de manera inmediata ante cualquier eventualidad”, señaló el secretario.

Avanza hacia el norte

La autoridad estatal considera que la mosca pudo ingresar de manera natural desde Durango, donde ya habían registrado casos, debido a la cercanía del ejido afectado con esa entidad.

Flores Márquez refirió que alrededor de 20 días antes la plaga fue localizada en Santa María del Oro, municipio duranguense situado aproximadamente a 60 kilómetros de la línea estatal.

Las condiciones climáticas también dificultan determinar el punto exacto de origen, debido a que las corrientes de aire y las tormentas pueden desplazar a la mosca transmisora a grandes distancias.

El insecto también puede avanzar mediante animales infestados o fauna silvestre, por lo que las acciones estarán tanto en la revisión de los hatos como en el control de la movilización pecuaria.

El gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, que deposita sus huevecillos en heridas abiertas, mucosas o en el ombligo de animales recién nacidos. Entre 12 y 24 horas después, las larvas emergen y comienzan a alimentarse del tejido vivo, lo que agranda la lesión, provoca infecciones, pérdida de peso y, sin tratamiento, puede causar la muerte del animal.

La plaga puede afectar bovinos, equinos, ovinos, caprinos, mascotas, fauna silvestre y, con menor frecuencia, seres humanos. No se transmite por el consumo de carne, leche u otros productos, pues el problema comienza cuando la mosca deposita sus huevos directamente sobre una herida de un animal o persona vivos.

México fue declarado libre del GBG en 2003, pero el actual brote nacional comenzó el 21 de noviembre de 2024, cuando fue confirmado un caso en un bovino inspeccionado en Catazajá, Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala. Desde entonces la plaga avanzó hacia el centro y norte del país hasta llegar a Durango y, ahora a Chihuahua.

Para contener el caso, cuadrillas del Gobierno del Estado, Senasica, el Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria, la Unión Ganadera Regional de Chihuahua y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) trabajan en la limpieza, desinfección y tratamiento del sitio afectado.

Estrategia de control

El protocolo comprende una zona focal de 20 kilómetros de radio, donde serán revisados y tratados los animales, y una zona perifocal de hasta 40 kilómetros, en la que se instalarán trampas para identificar la presencia de la mosca y determinar si continúa su desplazamiento hacia otros puntos. Las brigadas acudirán a las unidades de producción pecuaria para conocer el número de animales que deberán atender.

El hato no será puesto en cuarentena ni los animales tendrán que ser sacrificados. La estrategia consiste en revisar heridas, aplicar ivermectina, cicatrizantes y otros productos preventivos, además de tratar al becerro afectado y al resto del ganado del predio y de las explotaciones circundantes.

Los medicamentos, insumos y trabajos de saneamiento serán cubiertos por los gobiernos estatal y federal, por lo que los productores no deberán realizar ningún pago. Su participación consistirá en permitir el ingreso de las brigadas, reunir el ganado para la inspección y notificar inmediatamente cualquier lesión con larvas.

A partir de la confirmación, Chihuahua aparece como estado afectado y todo ganado que salga o ingrese a su territorio deberá contar con el certificado de aplicación de ivermectina.

En los animales destinados a sacrificio también será obligatoria la inspección física correspondiente para comprobar que no presentan heridas o signos de infestación.

Las disposiciones representan mayores controles, tiempos de revisión y costos operativos para la movilización hacia engordas, rastros y otros estados.

También modifican las condiciones sanitarias de Chihuahua, cuya ganadería depende de la capacidad para demostrar la trazabilidad y la ausencia de enfermedades ante los mercados nacionales e internacionales.

La llegada del GBG tiene una importancia particular para Chihuahua, considerado el principal exportador mexicano de ganado bovino en pie. Entre 2014 y 2023, el estado aportó alrededor del 35 por ciento de los becerros y vaquillas enviados por México a Estados Unidos, además de registrar en 2023 ventas internacionales de bovinos vivos por 217 millones de dólares.

Aunque la frontera estadounidense ya estaba cerrada al ganado mexicano por la dispersión del GBG y los casos registrados en ambos países, la detección en territorio chihuahuense añade un obstáculo para la reapertura.

El estado deberá demostrar que logró contener el foco, que no existe propagación y que puede cumplir los protocolos de inspección, tratamiento y certificación que exija Estados Unidos.

La meta planteada por las autoridades es aplicar estrictamente los protocolos durante los próximos 15 días, procurar que éste sea el único caso y recuperar posteriormente la condición sanitaria que Chihuahua había conservado.

El Estado también solicitará que la entidad sea incluida en los planes de dispersión de moscas estériles coordinados por Senasica y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Parada Muñoz aclaró que las medidas preventivas no se habían relajado y que desde antes del positivo existían equipos, insumos y protocolos listos. Además de las cuadrillas, serán activados los dispositivos estatal y nacional de emergencia sanitaria, con participación de autoridades veterinarias, ambientales y de Salud.

Flores Márquez llamó a los ganaderos a revisar diariamente los ombligos de becerros recién nacidos, heridas causadas por castraciones, descornes, picaduras, marcas, partos o cualquier otra lesión. Insistió en que los animales infectados pueden ser curados y que ocultar los casos únicamente permitiría que la mosca se reproduzca y alcance otros hatos.

“Sin herida no hay gusanera”, resumió el funcionario, quien pidió suspender o extremar precauciones en las prácticas que provoquen lesiones mientras determinan el alcance del brote.

Añadió que el reporte temprano será la principal herramienta para evitar que el primer caso confirmado cause una dispersión que comprometa al hato ganadero y prolongue las restricciones comerciales para Chihuahua.

‘Está ganadería en terreno desconocido’

Chihuahua— Con la presencia del gusano barrenador, la ganadería del estado está en terreno desconocido, pues, aunque se tuvo una crisis en la década de los 70, las circunstancias han cambiado drásticamente en los últimos 50 años, sostuvo el presidente del Consejo Estatal Agropecuario de Chihuahua (CEACH), Néstor Baeza Corral.

El representante del sector agropecuario anticipó que habrá repercusiones económicas inevitables, aunque señaló que la magnitud del impacto aún es incierta y dependerá directamente de la capacidad de contención que se logre.

Ante la urgencia sanitaria, se tiene programada hoy una reunión con el secretario de Desarrollo Rural, Mauro Parada, para definir las estrategias de mitigación y redoblar esfuerzos.

Mencionó que el problema de fondo radica en la frontera sur del país, la cual permanece abierta al ingreso de ganado ilegal.

Señaló que esta situación provoca, además, un exceso de inventario que empuja los precios a la baja, afectando no solo a Chihuahua, sino a la ganadería de todo el país.

“Mientras sigan dejando entrar ganado por la frontera sur, el problema no va a parar”, advirtió.

Respecto a la propuesta de construir una planta de producción de mosca estéril para combatir el gusano barrenador, mencionó que es un proceso prolongado. Esto se debe a la necesidad de asegurar el financiamiento y de coordinar los esfuerzos con los estados fronterizos exportadores.

Asimismo, apuntó que, por tratarse de un asunto de sanidad animal, éste debe abordarse directamente con las autoridades competentes, pues en el proyecto intervienen múltiples actores, más allá de quienes aportan el financiamiento.

Aplicarán cerco sanitario de 20 kilómetros

Por su parte, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCH), Álvaro Bustillos Fuentes, informó que al ser confirmado el primer caso de gusano barrenador en el estado, se aplicará un cerco sanitario para restringir la movilización y trabajar en un radio de 20 kilómetros.

Detalló que el comercio entre regiones positivas es viable; no obstante, se buscaría implementar protocolos de certificación que regulen la movilización segura desde los sectores afectados hacia las zonas limpias.

En cuanto a la comercialización de ganado con Estados Unidos, dijo que la presencia de casos positivos en ambas naciones obliga a diseñar protocolos sanitarios que protejan el intercambio comercial.