Las más de 100 personas que llegaron el fin de semana a la región de Guadalupe y Calvo provenientes de diversas comunidades de Durango, entre ellas El Tecuán, El Durazno y Las Banquetas, recibieron un ultimátum de personas armadas para abandonar sus hogares en unos cuantos días.

Así lo informaron voluntarios de Cuatro Raíces, asociación que apoya a personas en condición de desplazamiento por motivos de violencia.

Una de las activistas explicó que esperan la llegada de por lo menos otras 100 personas, debido a que la advertencia fue que no debía quedar nadie en el poblado.

Entre las víctimas hay originiarios de El Tecuán y Las Banquetas. La primera comunidad está a una distancia geográfica en línea recta de 25 kilómetros de Atascaderos, en Guadalupe y Calvo, mientras que Las Banquetas está a 18, motivo por el cual optaron por refugiarse en dicho municipio chihuahuense, en lugar de trasladarse a otro en Durango.

Las dos comunidades están enclavadas en el llamado Triángulo Dorado de la droga, zona identificada por años como área de operaciones del Cártel de Sinaloa.

Actualmente un grupo integrado por miembros de 11 familias están en Parral, algunos de ellos en un albergue del Gobierno del Estado, mientras que otras nueve optaron por quedarse en San Francisco del Oro, según la información recopilada por la organización social.

La activista precisó que otro de los destinos ha sido Guanacévi, población del norte de Durango, pero es poca la información que tienen de quienes acudieron a esa región.

Destacó que las personas han tenido que sacar muebles ante el miedo de que el grupo armado cumpla con su advertencia.

Destacó que en esta ocasión la situación es más compleja que en otras, ya que ahora les dieron un ultimátum para que se vayan.

Señaló que por el momento reciben apoyo como comida y otros productos en los albergues, pero será necesario atender esta situación de manera completa, ya que es probable que pase mucho tiempo antes de que haya condiciones para que regresen, aunque ante el panorama es poco probable que lo hagan.

El grupo que llegó a Atascaderos estaba integrado aproximadamente por 100 personas de comunidades localizadas en regiones de Durango colindantes con Chihuahua, pero los integrantes optaron por dispersarse luego de que el sábado fueron atacados por hombres armados mientras huían de Durango, ante la amenaza en sus poblaciones de origen.

La caravana iba custodiada por efectivos del Ejército Mexicano y agentes estatales, quienes repelieron el ataque evitando que hubiera víctimas.