La muerte de Edwin C. dentro del Cereso de Aquiles Serdán, Chihuahua, exhibe nuevamente las fallas que pueden existir detrás de los muros penitenciarios. Cuatro policías procesales están acusados de homicidio y tortura y podrían recibir al menos 40 años de prisión si son declarados culpables, de acuerdo con la Federación de Colegios de Abogados.
La gravedad aumenta porque Edwin se encontraba bajo custodia de las autoridades, porque Avilés considera que las investigaciones deben revisar también la responsabilidad de los mandos, pues corresponde determinar cómo pudo ocurrir una agresión de esa naturaleza contra una persona cuya integridad debía estar garantizada.
El caso nos obliga a ver lo que sucede dentro de numerosas cárceles de México y América Latina. Drogas, teléfonos, armas y dinero logran atravesar controles, mientras grupos criminales mantienen estructuras internas capaces de extorsionar y continuar actividades delictivas desde prisión. A esto se suman riñas, torturas y asesinatos.
Cuando desde una celda pueden planearse secuestros, extorsiones o negocios relacionados con el narcotráfico, existe una falla profunda de vigilancia. Para sostener esas operaciones se necesitan comunicaciones, recursos y contactos con el exterior, condiciones que también obligan a investigar posibles actos de corrupción.
Estados Unidos tampoco tiene prisiones libres de drogas, violencia, homicidios o abusos. Sin embargo, la comparación permite analizar sistemas con mayores controles tecnológicos, clasificación de internos, restricciones de comunicación y supervisión penitenciaria.
Lo ocurrido en Aquiles Serdán tiene además una característica especialmente delicada. Los acusados eran precisamente servidores públicos encargados de la custodia. Por ello, investigar a los cuatro agentes debe incluir la revisión de protocolos, superiores jerárquicos y posibles omisiones.
Una cárcel debe impedir que las organizaciones criminales continúen operando y garantizar la integridad de cada persona bajo custodia. Cuando detrás de sus muros circulan drogas, se organizan delitos o alguien es asesinado, el problema alcanza al funcionamiento completo del sistema penitenciario.