El caso de los presuntos agentes de la CIA muertos en El Pinal, en la Sierra de Chihuahua, podría tomar una nueva dimensión. De acuerdo con una investigación de Latinus, Richard Leiter Johnston, uno de los estadounidenses fallecidos durante el operativo, habría viajado meses antes en un avión militar mexicano, lo que abre interrogantes sobre el conocimiento que pudieron tener sectores del Ejército acerca de su presencia en el país.

El reportaje señala que Johnston abordó el 26 de abril de 2025 una aeronave Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana, matrícula FAM-3611, que despegó de la base aérea del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles hacia Tucson, Arizona, con escala en Phoenix.

La información, atribuida a un expediente utilizado por la FGR, plantea una contradicción que requiere explicaciones. Si el estadounidense utilizó transporte militar mexicano, ¿quién autorizó su traslado y bajo qué condiciones? ¿Qué autoridades conocían sus actividades?

El registro del vuelo no demuestra por sí mismo que el Ejército participara en el operativo de El Pinal ni que conociera una eventual misión de inteligencia. Sin embargo, obliga a esclarecer qué mecanismos permitieron aquel desplazamiento.

La controversia ya involucra al Gobierno de Chihuahua, a la Federación y a organismos estadounidenses. También ha provocado acusaciones judiciales y enfrentamientos políticos.

¿Qué ocurrió realmente en El Pinal? La discusión sobre la soberanía nacional exige reconstruir la cadena de autorizaciones y responsabilidades, incluidos los posibles vínculos entre autoridades mexicanas y agentes extranjeros.