Además de los narcolaboratorios de esta índole, seguramente ha de haber en el estado y otras entidades fronterizas las llamadas cocinas de drogas sintéticas en viviendas. Este número del que habla la presidenta Claudia Sheinbaum es muy grande y nos habla del tamaño del problema que vive México, pero también Estados Unidos, porque tiene un problema de adicciones mayor.
Dos mil 300 laboratorios desmantelados durante la actual administración permiten imaginar las dimensiones de una industria clandestina que requiere químicos, instalaciones, dinero, rutas y personas para mantener la producción.
La cifra fue presentada este viernes durante la conferencia presidencial en Zacatecas, dentro del balance de la estrategia federal de seguridad. En la Frontera Norte, donde está incluido Chihuahua, desde febrero del año pasado han sido detenidas 14 mil 270 personas, aseguradas 9 mil 800 armas y alrededor de dos millones de cartuchos.
El problema puede ser todavía más profundo. A los laboratorios descubiertos se sumarían pequeñas cocinas clandestinas instaladas en viviendas, cuya cantidad no aparece en el reporte oficial y que pueden resultar más difíciles de detectar.
Los grupos criminales también han incorporado tecnología comercial. Las autoridades reportaron drones utilizados por traficantes de personas para localizar rutas fronterizas.
Las cifras muestran finalmente un negocio sostenido a ambos lados de la frontera. México enfrenta producción y tráfico; Estados Unidos mantiene una enorme demanda vinculada con su crisis de adicciones. Dos mil 300 laboratorios explican por sí solos que el problema está lejos de ser pequeño.