Nueva York.- El expresidente Donald Trump y la vicepresidenta Kamala Harris están de acuerdo por lo menos en una cosa: ambos dicen que quieren eliminar los impuestos federales de las propinas que reciben los trabajadores.

Aunque los expertos dicen que existe una razón por la que el Congreso no ha hecho ese cambio, ya que podría ser complicado, sin mencionar el enorme costo que le representaría al gobierno federal promulgar esa ley.

Podría alentar a muchos trabajadores bien pagados que reestructuren su compensación para clasificar algunas de sus “propinas” y evitar pagar impuestos.

Y al final de cuentas, es probable que no ayudaría a millones de trabajadores de bajos ingresos.

“No hay manera de que eso no fuera desastroso”, comentó James Hines Jr., profesor de Derecho y Economía y director de investigación de la Oficina de Investigación de la Política Fiscal en la Escuela de Negocios Ross de la Universidad de Michigan.

Ambos candidatos revelaron sus planes en Nevada, un estado que tiene una de las concentraciones más altas de trabajadores que reciben propinas en el país.

Trump anunció una propuesta que excluye las propinas de pagar impuestos federales el 9 de junio y Harris anunció una propuesta similar el 10 de agosto.

Los detalles han sido escasos.  Ninguno de los equipos de los candidatos han dicho si eso exentaría las propinas de los impuestos sobre ingresos, de los impuestos sobre nómina o de ambas cosas.

Los impuestos sobre nóminas financian el Seguro Social y el Medicare.

La campaña de Harris ha dicho que trabajaría con el Congreso para diseñar una propuesta que incluya un límite de ingresos y otras provisiones para impedir abusos de personas acaudaladas que podrían utilizar la estructura de su compensación para clasificar ciertos honorarios como propinas.

La campaña de Trump no ha dicho si la propuesta podría incluir alguno de esos requisitos.

Cambiar la política fiscal federal sobre las propinas también podría ser costosa, ya que el Comité para un Presupuesto Federal Responsable, que es un grupo no partidista, estima que esa exención podría reducir los ingresos de 150 a 250 billones de dólares entre el 2026 y 2035.

Si Harris o Trump ganan la elección presidencial, de todas maneras la política fiscal será un tema muy importante en la agenda del Congreso para el 2025.