La automotriz japonesa Toyota anunció el lunes una inversión de 3 mil ,000,000 de dólares para trasladar la producción de su camioneta mediana Tacoma desde una planta en México hasta su campus de manufactura en San Antonio, Texas, en una medida que llega menos de una semana después de que la administración Trump confirmara que no extendería el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La inversión, que se completará antes de 2030, creará aproximadamente 2,000 empleos en la planta de San Antonio, añadirá una segunda línea de ensamblaje y prácticamente duplicará el tamaño de la instalación, que actualmente mide 2,700,000 pies cuadrados (unos 250,800 metros cuadrados). La capacidad anual de producción del complejo aumentará de aproximadamente 200,000 a 350,000 unidades.
El anuncio es parte de los planes declarados de Toyota de invertir hasta 10,000,000,000 de dólares más de lo previsto anteriormente en Estados Unidos entre ahora y 2030, en lo que representa la apuesta más agresiva de la empresa en manufactura estadounidense en décadas, impulsada tanto por la presión arancelaria del presidente Donald Trump como por la incertidumbre generada en torno al futuro del T-MEC.
La decisión de Toyota se produce en un momento crítico para la industria automotriz norteamericana.
La semana pasada, la administración Trump anunció que no renovaría el T-MEC y que en su lugar optaría por revisiones anuales del acuerdo, lo que inició una cuenta regresiva de 10 años hacia la posible extinción del pacto comercial. Para los fabricantes de automóviles, cuyas cadenas de suministro están profundamente integradas a lo largo de los tres países, la incertidumbre es particularmente gravosa.
Trump también ha presionado a las automotrices para que trasladen su producción a suelo estadounidense y ha impuesto aranceles sobre automóviles, acero, aluminio y piezas automotrices, lo que ha encarecido la manufactura en México y Canadá. Toyota, que emplea a 48,000 personas en Estados Unidos y ha invertido 8,300,000,000 de dólares en la planta de San Antonio desde que se inauguró en 2003, ha respondido con el movimiento más contundente hasta ahora entre los fabricantes japoneses.
"Esta inversión amplía la capacidad de manufactura de Toyota y complementa nuestra red de producción más amplia en América del Norte", dijo una portavoz de la empresa en un comunicado enviado a CNBC.
No obstante, Toyota aclaró que mantiene sus operaciones en México: la transferencia de producción de la Tacoma desde la planta de Tijuana a San Antonio se realizará de manera gradual en los próximos cuatro años, y la empresa continuará fabricando la Tacoma en otra planta mexicana ubicada en Guanajuato.
Un giro de 180 grados
El movimiento representa una reversión notable de la estrategia que Toyota siguió hace apenas seis años. En 2020, la automotriz trasladó la producción de la Tacoma justamente en sentido contrario: de San Antonio a la planta Toyota Motor Manufacturing de Guanajuato, junto con la planta en Baja California que había producido la camioneta desde 2004. Ahora, el péndulo regresa a Texas.
La planta de San Antonio actualmente fabrica la camioneta de tamaño completo Toyota Tundra, incluida una variante híbrida, y el SUV Toyota Sequoia híbrido. Toyota anunció previamente que invertía 531,000,000 de dólares en una planta de ejes traseros de 500,000 pies cuadrados (unos 46,500 metros cuadrados) en el mismo campus, con producción prevista para el otoño.
"La inversión continua de Toyota en América del Norte es un testimonio de nuestra confianza en la fuerza laboral, la innovación y el potencial de crecimiento a largo plazo de la región", dijo Ted Ogawa, director ejecutivo de Toyota Motor North America. "Al expandir nuestra planta de San Antonio, estamos profundizando nuestro compromiso con la manufactura estadounidense, creando empleos significativos y sostenibles".
El gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo que la inversión calificará para una subvención estatal de 20,000,000 de dólares y otros incentivos. Un portavoz de la Casa Blanca afirmó que el anuncio de inversión de Toyota "es uno de los muchos impulsados por la agenda de aranceles, desregulación y recortes de impuestos de la administración Trump".
Posicionamiento en EU
Más allá de la presión política, la inversión también responde a una lógica de mercado. Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo por volumen, busca consolidar su posición en el lucrativo mercado estadounidense de camionetas, donde la demanda sigue siendo robusta.
Las ventas de Toyota en Estados Unidos crecieron un 0.5% en la primera mitad de 2026 respecto a 2025, hasta alcanzar 1,240,000 unidades. General Motors, por su parte, reportó una caída del 6.8% en el mismo período, con 1,340,000 vehículos vendidos. Analistas de Cox Automotive proyectan que Toyota podría estrechar aún más la brecha con el mayor fabricante estadounidense, impulsada por la creciente popularidad de los vehículos híbridos, segmento en el que Toyota lleva décadas de liderazgo.
GM, en contraste, apostó fuertemente por los vehículos totalmente eléctricos en lugar de los híbridos, a los que en múltiples ocasiones describió como tecnología de transición. Su único modelo híbrido es el Corvette, mientras que la Tacoma y la Tundra de Toyota siguen acaparando cuota de mercado entre los consumidores que prefieren camionetas con mayor eficiencia de combustible.
Toyota también ha enfrentado miles de millones de dólares en costos adicionales por los aranceles de Trump, pero ha logrado compensar parte de ese impacto mediante su exitoso cabildeo para revertir las normas de emisiones de California y otros requisitos de vehículos eléctricos. El año pasado, el director ejecutivo de Toyota, Akio Toyoda, apareció usando una camiseta de la campaña Trump-Vance y una gorra roja de "Make America Great Again", lo que le valió el elogio del presidente y críticas de grupos ambientalistas.