Augusta, Maine— Cuando David Brouillette le contó a su ex esposa, Ashley, a finales del año pasado que se había unido al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus iniciales en inglés), ella simplemente no le creyó.
Su ex marido era abusivo, tenía un largo historial de problemas psiquiátricos y nunca debió portar placa y pistola, según relataron ella y otros familiares a The Associated Press. Ashley Brouillette no se dio cuenta de que su entonces marido decía la verdad hasta esta semana, cuando comenzaron a circular algunos videos que muestran los momentos en torno al incidente en el que un agente del ICE abatió a disparos a Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 25 años, en Biddeford, Maine. Ashley le contó a la AP que habló con su ex esposo en una llamada, y que él reconoció que había matado a Durán Guerrero. Su hija de 18 años, Madison Brouillette, también le dijo a la AP que su padre la llamó el miércoles y le dijo que lo había matado. El inquietante pasado de David Brouillette plantea aún más dudas sobre qué tan exhaustiva fue la investigación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés) de sus reclutas durante una oleada de contrataciones para asistir en la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump. Al menos 10 personas han muerto en encuentros con agentes de inmigración desde que Trump regresó a la Casa Blanca a principios del año pasado. El DHS –que supervisa al ICE y no ha dado a conocer el nombre del agente que baleó a Durán Guerrero– afirmó que “el conductor intentó huir del lugar y, por temores de seguridad pública, un agente disparó su arma”. Consultado para comentar sobre el historial de Brouillette y su papel en el tiroteo del lunes, un portavoz del ICE señaló en un comunicado que “nunca confirmaremos ni negaremos intentos de doxear a nuestros agentes del orden”, y que “el agente del ICE en cuestión tiene casi una década de experiencia en fuerzas del orden federales, con la capacitación requerida, incluido adiestramiento sobre el uso de la fuerza”. Brouillette, de 37 años, no respondió a mensajes de texto ni a un correo electrónico en los que se le solicitó comentarios. Tres familiares que aseguraron que hablaron con él desde el tiroteo, incluidas Ashley y Madison Brouillette, declararon que él les aseguró que actuó en defensa propia.Una nueva carrera en el ICE
David y Ashley Brouillette iniciaron su relación en la escuela secundaria; se casaron en 2007, pero se divorciaron dos años después. Ella contó que él se volvió violento con ella después de que quedó embarazada, y que el abuso continuó incluso después de que ella lo dejó. David Brouillette no parece tener antecedentes penales en Maine, ya que una verificación con el Departamento de Seguridad Pública del Estado no arrojó registros a su nombre. Pero cientos de expedientes de tribunales familiares obtenidos en la oficina del secretario de la Corte de Distrito de Augusta detallan años de denuncias de abuso físico y verbal presentadas por su segunda ex esposa a nombre de ella y sus hijas. La segunda ex esposa —a quien la AP no identifica porque teme represalias— aseguró que él la había acechado y hostigado, y que maltrató física y verbalmente a su hija, de acuerdo con varias solicitudes de órdenes de restricción temporal. “Dave necesita terapia o algo para su TEPT y depresión”, escribió en una solicitud de orden de restricción temporal a nombre de su hija adolescente, que un juez concedió en 2021, refiriéndose por sus iniciales al Trastorno por Estrés Postraumático. David sostuvo en documentos judiciales que su segunda ex esposa lo había difamado. Madison Brouillette dijo que fue testigo de primera mano de lo inestable que es su padre, incluso cuando una vez llegó de la escuela a casa y él le contó que había estado sentado el tocón de un árbol apuntándose con un arma a la cabeza. Un familiar directo de David Brouillette, quien habló bajo la condición de anonimato, afirmó que de niño le diagnosticaron trastorno bipolar severo y trastorno por déficit de atención, diagnóstico que Ashley Brouillette confirmó. El familiar lo describió como “extremadamente enfermo mental” y afirmó que a los 12 años trató de quitarse la vida en dos ocasiones y fue hospitalizado varias veces. Añadió que llevan años distanciados, después de que cortaron contacto por temor a que les hiciera daño. Esta semana no le respondió a sus intentos de comunicarse, añadió el familiar. Mientras crecía en Gardiner, una ciudad de unos 6 mil habitantes unas 60 millas al noroeste del lugar donde ocurrió el tiroteo del lunes, David Brouillette estaba fascinado con las fuerzas del orden y el ejército, dijeron sus familiares.