A sus 30 años Chantal es una mujer sobreviviente. Al nacer fue diagnosticada con parálisis cerebral infantil que le afectó su movilidad; para darle una mejor calidad de vida ha sido sometida a diversas operaciones que le han permitido caminar y ser más independiente.

Su abuela recuerda que después de que Chantal nació, se arrastraba por el piso para desplazarse y fue hasta que ella logró la atención médica, a través de los Hospitales Shriners para Niños, que inició el tratamiento que le permitió andar por sí misma.

Aunque a paso lento y luego de múltiples y dolorosas operaciones, Chantal logró su independencia… hasta que se enamoró y quien es su esposo presuntamente la atacó con un machete en un arranque de celos.

“Me hice la muerta, dejé de respirar para que él pensara que estaba muerta”, declara Chantal a través de la videocámara de la sala privada donde era asistida por personal especializado, en la continuación del juicio oral 21172024 contra Guadalupe A. S., acusado por el delito de feminicidio en grado de tentativa contra su esposa.

La agresión ocurrió el pasado 8 de junio de 2023 en el interior de la vivienda ubicada en la calle Casa Redonda número 5704 del fraccionamiento Misiones de Creel.

La ofendida expone que vivió un año en unión libre con Guadalupe y luego decidieron casarse. La unión legal llevaba seis años y aunque él está preso el matrimonio persiste.

Ese primer año juntos, narra, Guadalupe no manifestó ninguna conducta violenta.

Fue hasta el último año que él empezó a mostrarse cada vez más agresivo, incluso en una ocasión la golpeó durante un convivio familiar celebrado con la familia de él y ella optó por callar.

“Me llamaba por teléfono a mi celular y me pedía que hiciera videollamada para que él viera que dónde y con quién estaba”, declaró la mujer.

‘Tenía celos hasta de su hermano’

El día de los hechos, jueves 8 de junio, ella se encontraba trabajando y salió por la tarde, él no fue a trabajar y al llegar a la casa comenzaron a discutir, pero ella optó por ignorarlo y fue a la recámara donde se recostó.

Guadalupe insistía en discutir, se mostraba raro y ella le preguntaba qué le pasaba.

“Me preguntó que si andaba con otro hombre”, comparte.

Guadalupe empezó a encelarse hasta de su propio hermano, porque la había dejado en la parada del camión debido a su discapacidad motriz.

Y aunque ella trató de ignorarlo, aproximadamente a las 12:00 de la noche él empezó a manifestarse más agresivo y la despertó gritando que quería su teléfono para revisar los contactos grabados. También la acusó de que ella se vendía en la red social Facebook.

“Me decía puta, vendida, me acusaba de andar con su hermano, con los vecinos, me amenazaba por teléfono, era un martirio”, afirma.

La mujer refiere que de las agresiones verbales pasó a la violencia física.

La comenzó a golpear con su puño y ella le gritaba que le dolía, pero él no se detenía.

En la primera oportunidad que tuvo ella le habló a la hermana de Guadalupe, la cual escuchó que él le gritaba que tenía más contactos hombres en el celular mientras la insultaba y le pidió a la mujer que acudiera a la casa porque su hermano estaba muy alterado. También alcanzó a marcar al número de Emergencias 911 para pedir auxilio cuando vio que él traía un machete en la mano.

Tiró a la cabeza

El primer machetazo iba dirigido a la cabeza, pero ella metió sus manos, casi no tenía fuerzas y recibió el golpe en la cabeza. Luego vinieron otros golpes más.

“Fingí estar muerta para que se detuviera, dejé de respirar, sólo escuchaba a los policías que querían entrar y le decían que tirara el arma blanca”, narra.

Previamente un policía narró que llegó a la casa y estaba toda llena de sangre. Sonia, la hermana de Guadalupe, llegó al lugar y se enfrentó al probable agresor reclamando el daño causado a su esposa.

La mujer explica que a raíz del ataque le dieron cinco puntadas en la cabeza, las manos requieren de una nueva cirugía y tiene cicatrices en las mismas, los hombros y la espalda a causa de los machetazos recibidos.

El agente del Ministerio Público, que presentó el acta de matrimonio con fecha de 2019 y dictámenes médicos de su parálisis infantil, le preguntó qué sentía por su esposo.

“Le tengo coraje. Miedo de que salga y me siga haciendo daño”, responde. Agrega que Guadalupe le ha llamado por teléfono desde la cárcel para exigirle que lo perdone porque quiere salir de la cárcel, que no puede estar ahí adentro y cada llamada le provoca depresión, no come ni duerme por el miedo y asegura que no cree que la quiera ayudar.

La mujer pide al juez oral justicia.

“Quiero que se haga justicia, que no salga, no quiero sentir miedo, no merezco esto. Ha sido muy difícil para mí salir adelante, he vivido mucho sufrimiento y no merezco esto”, afirma.

La continuación de la audiencia está programada para el próximo lunes 21 de octubre.