Lo que sería una tranquila tarde de sábado para cortarse el cabello con su hija se convirtió en uno de los días más estresantes para Juan Carlos Rodríguez, quien sin importar que estaba poniendo su vida en riesgo trató de ayudar a un hombre que fue arrastrado por el agua de la lluvia hasta el río Bravo/Grande.

Charly, como lo conocen sus familiares y amigos, tiene 45 años, trabaja como conductor de un vehículo de plataforma y vive en la colonia Felipe Ángeles, de donde salió esa tarde con su hija Ailyn, de 11 años, hacia el Centro de la ciudad, pero al llegar al “monumento al Nuevo Ciudadano” –conocido popularmente como “monumento al cigarro”–, tuvo que detener su vehículo porque la corriente del agua que bajaba del Arroyo de las Víboras hacia el río era muy fuerte.

“Ahí, varias personas nos bajamos de los vehículos porque ya no se podía pasar, estábamos viendo el arroyo, la corriente y de pronto vimos que venía un carro sobre el Arroyo las de Víboras y como venía con los vidrios cerrados, dijimos: viene solo, pensamos que era de los carros que estaban estacionados que se trajo el arroyo, pero cuando llega y se impacta el vehículo vimos que una persona trataba de abrir la puerta y sacaba la mano pidiendo ayuda”, relató.

Al darse cuenta que había una persona en riesgo, Charly y otras personas se acercaron rápidamente a ayudarle, y a tratar de rescatarlo de la corriente con ayuda de una cuerda que alguien más traía, pero el conductor del automóvil que ya se encontraba dentro del lecho del monumento al cigarro, sostenía su celular con una mano y debido a su estado de shock, sólo se tomó de la cuerda con la otra mano cuando la corriente de agua acrecentó y se lo llevó por un ducto que conecta el lecho con el río internacional.

Con la cuerda “empezamos a hacer a cadena, fuimos como estirando el lazo, yo fui me quedando en punta, el señor quedó prácticamente a un lado mío, yo tiraba de la cuerda y le decía que se agarrara con las dos manos… le decía: agárrese de la cuerda, se agarra con una mano y lógicamente pues la corriente se lo llevó. Y yo hice mi cara de susto, yo dije: ya no va a salir esta persona, ya no va a salir, se va atorar; por eso en el video me veo cómo hago una mueca, una mueca como de dolor, de cómo se me fue de las manos… y todos ya corrimos hacia lado del río”, recordó.

Dijo que las personas que trataron de ayudarlo le hicieron señas a los agentes estadounidenses, por lo que él mismo se acercó a la orilla; fue rescatado por los agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos (USBP) del Sector El Paso y militares del Departamento de Guerra del lado de Estados Unidos.

Toda la escena fue videograbada por su hija, por lo que ahora piensa que él puso su vida en riesgo para ayudar a alguien más y si le hubiera pasado algo a él su hija se hubiera quedado ahí sola.

“Fue muy impactante, yo traía huaraches, traía sandalias y se fueron entre la corriente, me quedé descalzo… uno no piensa, la verdad, en ese momento sólo piensas en ayudar, porque es un ser humano, pero también a veces uno se pone en peligro y pues mucha gente me felicitó, demasiada gente, por las redes sociales, en privado, se siente muy bonito la verdad; pero mi familia sí me dijo: qué padre que lo ayudaste, pero corriste mucho riesgo tú también”, relató.

“Qué bueno que está bien, gracias Dios, Dios le dio una segunda oportunidad de vida, viéndolo de esa manera”, dijo Charly al hombre cuya identidad hasta ayer se desconocía, y quien de acuerdo con el presidente municipal, Héctor Rafael Ortiz Orpinel, fue regresado a México la mañana del domingo, después de pedir la intervención del Consulado General de México en El Paso.

Hasta la tarde de ayer, el Gobierno de Estados Unidos no había informado sobre el proceso que se llevó a cabo con el hombre rescatado por sus agentes, y cuál fue su estatus migratorio, ya que su intención no era ingresar de manera irregular a Estados Unidos.