El accidente en la maquiladora TPI Composites el pasado 14 de abril en el que Jesús Pérez Martínez murió no es aislado. Ha habido más, aunque no fatales, dijeron sus amigos en su funeral, y Agustín, quien dijo ser víctima de la negligencia de los empleadores.
Agustín llegó a la entrevista con este medio apoyado de muletas. Trabaja de chofer de plataforma luego de tres años en TPI que terminaron en 2020, tras una caída de tres metros de altura de una escalera mientras pulía un aspa eólica, de las mismas que mataron a Jesús hace tres días. Fue el 2 de enero de 2020 el día que Agustín (sólo se identifica con el nombre de pila para no afectar su proceso legal, por recomendación de sus abogados) llegó a trabajar, y fue encomendado para subir a una escalera móvil a pulir el borde de un aspa. Estando arriba, su compañero movió la escalera por encima de una “trinchera”, un surco a lo largo de las instalaciones por donde corren o cables o líquidos de desperdicio. El problema es que la sección de la trinchera por donde pasaba Agustín no tenía la rejilla metálica que debía tener, y la llanta se atoró. Empezó a caer. Sólo pudo sostenerse con los brazos cruzados sosteniendo un barrote, pero fue en vano. Su cadera dio contra los metales, y la pesada estructura contra su tobillo izquierdo. Las consecuencias fueron una fractura de vértebra lumbar L2 (parte baja de la espalda) y fractura de tobillo izquierdo. En el lapso de una hora, el personal de la maquiladora se limitó a moverlo a la enfermería, donde le inyectaron un antiinflamatorio, y luego lo llevaron en vehículo particular al hospital 66 del IMSS, donde pasó 28 días postrado en cama esperando a ser intervenido, pero supuestamente la pieza que requerían para operar su tobillo no llegaba. Esos 28 días y otros 32 más los pasó hospitalizado, sin paga por parte de TPI, pese a que fue un accidente laboral. El 28 de enero lo operaron, y posteriormente “fueron los días más dolorosos de la vida. Horrible el dolor que se sentía por los dos lados. El dolorazo que tenía… y no teníamos para comer”. Cuando ocurrió el siniestro, Agustín era el único sustento de su hogar, conformado por su esposa, su hija de entonces dos años de edad y él, por lo que se quedaron sin un solo peso de ingreso regular, por razones no esclarecidas por la empresa. Su familia en Torreón, sus amigos y conocidos que le prestaron dinero fueron quienes los apoyaron en este momento. Luego se recuperó, pero ya no puede caminar por más de dos horas, o estar parado más de dos horas. No puede cargar más de siete kilos, así que ni el trabajo de operador ni el de albañil que desempeñaba por las tardes es posible ahora. Sin embargo, una de las situaciones que más pesó en Agustín no fue esa, sino que en dos meses que su pequeña no lo vio, dejó de reconocerlo. “Me tenía miedo. No se acercaba, hasta ya después que se fue acercando”, cuenta el hombre. Llegó la pandemia por Covid-19 y Agustín volvió a TPI, pero no duró mucho, igual que en otra maquiladora. Su salud física ya no era la misma ni la que esperan empleadores en lugares que exigen horas de pie, labores repetitivas y cansadas. Y su salud emocional también se vio afectada. “Me he sentido mal, la verdad. Me ha dado para bajo. No es el mismo entusiasmo que traía yo antes del accidente. Nada es igual, y me siento desesperado a veces porque no puedo hacer las cosas. Yo era muy movido y ya no puedo correr. Jugaba mucho futbol, salía a correr, jugaba con mi niña, y esto ha repercutido en mi estado de ánimo”, platica. Agustín demandó a la empresa TPI Composites, que intenta responsabilizarlo ante un juzgado civil por audiencias de lo ocurrido, diciendo que él debió saber cómo actuar en la escalera, aunque nunca lo capacitaron al respecto. Espera que la empresa responda por su supuesta negligencia que le trajo una incapacidad permanente parcial según el IMSS y ha afectado su proyecto de vida. El proceso continúa en juzgados.Sugieren asesorarse tras percances
Luego del accidente en el que un empleado de la empresa maquiladora TPI perdió la vida, la abogada Susana Prieto Terrazas recomendó a los trabajadores, y a sus allegados, que hayan sufrido algún incidente en su lugar de trabajo acudir con un abogado para recibir asesoría. Aseguró que “la inseguridad que priva al interior de las maquilas en Ciudad Juárez, es brutal”. Resaltó que ante los riesgos o daños dentro de las empresas, es medular que el asalariado y sus familiares conozcan sus derechos y no enfrenten solos procesos legales. El llamado de la profesional surgió tras el reciente fallecimiento de un empleado identificado como Jesús Pérez Martínez, de 38 años, en las instalaciones de TPI, caso que ha generado preocupación entre el personal de la maquiladora y defensores de derechos laborales. “Los daños que causan con una muerte de un trabajador son brutales, porque económicamente no los tiene previstos la ley laboral y hay que acudir a una ley civil, por eso tiene que contratar a un abogado y no firmar ningún convenio con la empresa”, dijo Prieto Terrazas. Resaltó que algunos letrados en leyes que representan a las fábricas se aprovechan de que las familias se encuentran en su duelo para hacerlos firmar documentos que exentan a las empresas de los daños, sólo a cambio del pago del servicio funerario de su ser querido. “No es el primer trabajador que fallece. Hay tanto trabajador lesionado y accidentado dentro de la fuente de trabajo y ni siquiera el Seguro les reconoce los riesgos. No firmen ningún convenio, asesórense, busquen abogado y demanden a la empresa en materia civil”, subrayó.