Los fronterizos deberán prepararse para reaccionar ante eventos sísmicos al corto plazo, los cuales se volverán más comunes debido al incremento de la actividad telúrica por las condiciones geológicas de la región y presuntamente por la actividad de ‘fracking’ en Texas, advirtió el investigador Óscar Dena, titular del Centro de Investigación en Geociencias del Instituto de Ingeniería y Tecnología de la UACJ.

“Definitivamente sí vamos a estar experimentando más temblores de este tipo (4 o 5 grados en la escala de Richter)… van a seguir ocurriendo y dadas las condiciones de la región vamos a seguir percibiendo los efectos de la actividad sísmica”, alertó.

La madrugada de ayer volvió a registrarse actividad sísmica en la ciudad, esta vez alcanzando una magnitud de 4.6 grados Richter. El incremento de este tipo de fenómenos naturales en esta frontera es tal que solamente en los primeros dos meses del año ya se rebasó el número total de temblores registrados durante todo el 2024 y el 2023, mientras que en el 2022 hubo cuatro sismos.

El del pasado 14 de febrero, por ejemplo, de magnitud 5.5 en la escala de Richter, fue el mayor registrado en la región en casi 100 años, solamente superado por un terremoto de 5.8 grados en 1931, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio Geológico de Estados Unidos.

“Es algo que debe ocuparnos. Sí debieran ya las instancias gubernamentales difundir las acciones a tomar antes, durante y después de un sismo, para ser proactivos y no reactivos. Es algo que ya está pasando y hay que prepararse”, apuntó Dena.

La región tiene el potencial de un sismo de 7 grados en la escala Richter. La ciudad se ubica justo encima de un bloque caído de una falla geológica muy reciente de las Montañas Franklin que, eventualmente, va a liberar la energía que ha estado acumulando por 12 mil años, explicó el experto de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

“No existe un consenso acerca de si el incremento de la actividad está directamente relacionado a la reinyección de fluidos para la fractura hidráulica, pero sí coinciden en una estructura geológica antigua que pareciera ser que es reactivada, ya sea por la reinyección o por otra causa”, agregó.

“Ciudad Juárez sí es una zona sísmica, no podemos decir que no va a pasar nada, sí hay que atender el tema”, insistió.

Dijo que la comunidad debe tomar en cuenta algunas precauciones al interior de sus hogares como no almacenar cosas pesadas en lugares altos o identificar las zonas estructuralmente sólidas de las casas. “Debe generarse una serie de protocolos por parte de Protección Civil para que la gente sepa cómo reaccionar y al mismo tiempo los juarenses prepararse para los futuros eventos”, agregó Dena.

Algunas maquiladoras, apuntó, ya cuentan con espectros de diseño resilientes a sismos, incluso algunas escuelas primarias que se van a reubicar a la zona Centro, el Gobierno del Estado ha contemplado los estudios de criterios sísmicos para atenderlos en la construcción de nuevas escuelas.

El mayor terremoto en la historia que pudo sentirse en la región fue de magnitud 5.8 grados y se registró en 1931, con epicentro al suroeste de Valentine, Texas, según la agencia estadounidense.

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