José Carlos dice contar con problemas psiquiátricos, pero aún así fue víctima de las redadas del gobierno de Donald Trump, al ser detenido en su casa en Carolina del Norte, y luego deportado a Ciudad Juárez.

El mexicano, de 23 años de edad, originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, tenía casi tres años viviendo en Estados Unidos, en donde trabajó en la construcción, y actualmente se dedicaba a cuidar pollos en un rancho, pero después de haber estado hospitalizado, se encontraba en su casa recuperándose cuando fue detenido.

José Carlos Castañeda Díaz es uno de los 63 connacionales que ha recibido el Centro de Atención a Migrantes en El Punto desde la noche del jueves 20 de febrero, horas después de abrir sus puertas como parte del programa “México te Abraza”, ocho de los cuales permanecían hasta ayer en el lugar, de acuerdo con Mayra Chávez, titular de la Secretaría de Bienestar en Chihuahua y responsable del megaalbergue ubicado frente a Estados Unidos.

Vestido aún con la pantalonera gris y una sudadera blanca, la ropa con la que fue vestido en una cárcel federal de Estados Unidos, ayer deambulaba por las calles de la ciudad después de haber recibido la ayuda del Gobierno federal y haber sido trasladado a la central camionera, en donde perdió su boleto.

“Fue a la casa una ambulancia porque me sentía mal, y ahí estuve internado varios días hasta que me dieron de alta. Fue un primo hermano, y él me movió del lugar, pero de ahí ya no recuerdo bien… -primero- me llevaron a un centro psiquiátrico de un hospital, en donde me brindaron ayuda y me dieron atención para que pudiera sacar papeles, la ciudadanía o residencia, no estoy muy seguro; pero de ahí me llevaron a otro lugar, a una cárcel federal”, relató.

Dijo que en la cárcel federal, a la cual no sabe por qué fue trasladado del hospital psiquiátrico, “los policías se estaban sobrepasando, por los tatuajes tal vez me vieron que era malo y forcejé porque no me dejaba arrestar por tres seguridades, y me azotaron al suelo”.

Cree haber estado durante dos días en la cárcel de Estados Unidos, aunque no está seguro del tiempo real que permaneció detenido antes de ser trasladado a El Paso y luego deportado a Ciudad Juárez, en donde ayer se dijo “perdido”, después de que perdió el camión hacia Nuevo Laredo cuando fue trasladado la tarde del sábado a la central camionera.

Pierde su boleto de autobús

“Nadie me dijo: siéntate ahí, ese es el camión al que vas a subir. Yo creo que otro que hacía fila a un lado mío se fue”, dijo el hombre, quien ayer se encontraba desorientado, pero quien de acuerdo con personal del Centro de Atención a Migrantes, ahí firmó su salida voluntaria, y al regresar no aceptó ser trasladado al Centro de Bienestar para Migrantes Leona Vicario.

“Me trajeron a un lugar en donde brinda apoyo a los inmigrantes, pero no tengo dinero, no sé ni mi familia dónde se encuentra, ellos estaban en Nuevo Laredo, los iban a cruzar a Laredo, Texas, porque nos iban a ayudar para que ellos pudieran cruzar de México a Estados Unidos”, relató después de caminar desde la central camionera hasta El Punto.

“Ayer (sábado) me trajeron a este lugar y ayer me llevaron para la central, pero no me llevaron, (el camión) se llevó a alguien más, y aquí estuve toda la noche, la madrugada sin dormir, con frío con los guardias, no he dormido… me dicen que solamente se da el apoyo de Bienestar una vez”, dijo quien narró a la Guardia Nacional haber perdido su boleto de autobús.

Aparentemente el personal médico del Centro de Atención a Migrantes no detectó sus problemas psiquiátricos, ni detectó que necesitaba mayor asesoría sobre en dónde obtener su boleto y a qué camión debería de subir, por lo que perdió el apoyo para regresar a Tamaulipas. Al regresar, le dijeron que solo podían darle el apoyo una vez, pero podrían canalizarlo al Leona Vicario, y al parecer se negó, y después de pasar la noche en la entrada, antes del mediodía comenzó a caminar por las calles.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración (INM) del 20 de enero –cuando comenzó el gobierno de Donald Trump- al 15 de febrero fueron expulsados a México a través de Ciudad Juárez 2 mil 373 personas migrantes, aproximadamente 70 por ciento connacionales y 30 por ciento extranjeras, debido a los acuerdos de recibir a personas de siete países: Venezuela, Cuba, Nicaragua, Haití, Guatemala, Honduras y El Salvador.