Ciudad Juárez.- Las imágenes del cruento final que tuvo Celia Janeth Castañeda Reveles fueron demasiado para los ojos de una de las acusadas de su feminicidio, Claudia Rubí R. E., quien pidió dejar la sala de audiencias 19 donde se desarrollaba el juicio en su contra para luego estallar en sollozos y lágrimas en las esclusas, alejada de la pantalla.

En Diana Paola E. L., la otra acusada y señalada como quien golpeó hasta la muerte a Janeth, no hubo una sola reacción con el desfile de fotografías que tuvieron que presentar una agente investigadora y una criminalista de campo.

Las dos elementos de la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM) y un tercero que ahora reside en Chihuahua fueron presentados ayer como testigos del Ministerio Público, para tratar de acreditar el delito y que las dos acusadas fueron quienes lo cometieron.

El feminicidio ocurrió entre el 17 y 18 de mayo de 2023, en la Casa de Recuperación Monarca, un centro de rehabilitación para usuarias de drogas al que entró Janeth, pero en el que fue golpeada presuntamente por Diana Paola, luego de que la víctima se puso violenta por la abstención que estaba viviendo, y los nervios de la reclusión.

Tras la golpiza y probable muerte, el Ministerio Público busca acreditar que fue en el coche de Rubí y en su departamento en Constitución 583 de la colonia Cuauhtémoc en donde respectivamente transportaron y luego mutilaron el cuerpo de la víctima con el fin de hacer desaparecer la evidencia del crimen.

La agente investigadora y la perita explicaron lo que hallaron: un departamento con cubetas llenas de restos humanos.

Los detalles sobre el estado del cuerpo de Janeth serán reservados por El Diario por la crudeza de la escena, con el afán de evitar la revictimización de una mujer y su familia.

Desde su perspectiva, ambas testigos describieron lo que observaron, y apenas en la primera comparecencia, Rubí no pudo ver más y pidió salir, primero con lágrimas en los ojos y sollozos ligeros, y al final rompiendo toda compostura en el tipo de llantos que muestran descontrol y hasta temor. Durante esta subida de tono, jamás se dejó de proyectar el reporte de la agente.

Para la segunda comparecencia prefirió quedarse fuera de la sala. En el desarrollo de este testimonio, fue el turno de la familia de Janeth para quebrarse: intentaron ocultar las lágrimas al inicio, y también se tomaron de las manos brevemente, pero la policía procesal llamó su atención para detener el contacto.

Luego no pueden más. Una familiar de Janeth, que fue quien la reconoció ante el Servicio Médico Forense, estaba presente. Por su rostro viajaron varias emociones: lloraba, se negaba el llanto. Finalmente se permitió el sentimiento, y luego dejó la sala por un instante.

Para la perita criminalista, las evidencias recabadas permitían concluir que la mujer no fue asesinada en el departamento; que tenía entre 24 y 36 horas de muerte al momento de su aseguramiento; que había lesiones de antes y después de su muerte; y que los botes eran una muestra de que querían borrar o manipular la evidencia del crimen.

La siguiente sesión será hoy, a las 5:00 de la tarde.

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