Ciudad Juárez.- Hace casi siete años Daniel pisó por primera vez el suelo mexicano y se enamoró de Ciudad Juárez, la frontera en donde decidió refugiarse y en donde este jueves celebró haber obtenido la ciudadanía nacional.

“Juárez para mí ha sido mi nuevo hogar, me enamoré desde que llegué; Juárez tiene su magia si uno la sabe ver, yo la veo muy bonita, la veo con ojos de amor y de gratitud, eso hace que lo negativo pase a segundo plano. Aquí inicié un nuevo ciclo de vida, Juárez me ha dado de comer a mí y a mi familia”, dijo el enfermero venezolano quien el 24 de junio de 2018 llegó a la ciudad con el objetivo de trabajar en México.

Después de haber laborado como mesero, cuidando a personas adultas mayores en sus casas, atendido a pacientes de Covid-19 y realizado hemodiálisis, Daniel Rafael Soto Santa María, de 37 años de edad, forma actualmente parte de la Iniciativa de Salud Humanitaria en la Frontera (ISHF) a través de la cual apoya en temas de salud a la población en movilidad, tanto nacional como extranjera.

Cuando salió de su país, “en Venezuela había una crisis económica increíble, los servicios básicos eran deficientes, había problemas para conseguir efectivo en el banco, fue una situación muy dura”.

“En los supermercados no había comida, te vendían los alimentos según la terminación de tu cédula e identidad; por ejemplo, si termina en 01 te vendían hoy, y mañana al 02, hacías una fila enorme a ver si alcanzabas, si no, ya no podías comprar en la semana en ningún otro lado porque tu terminación de la cédula no te lo permitía. Y dije: ese es el momento”, recordó.

A más de 4 mil 600 kilómetros de su familia, pero enamorado de la ciudad, de su gente, de las flautas y las enchiladas suizas, el sudamericano estudió en Juárez para trabajar como auxiliar de enfermería, mientras logra revalidar los estudios de enfermería que concluyó en noviembre de 2010 en Venezuela.

Siempre quiso quedarse

Mientras que miles de personas migrantes de diversos países convirtieron a Juárez en su ruta hacia Estados Unidos, Daniel siempre quiso quedarse en la ciudad y dos años y medio después de su llegada a la ciudad, con el acompañamiento legal por la asociación civil Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA), fue reconocido por la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) como refugiado en México.

Pero el refugio le representaba algunas limitaciones, como el no poder visitar a su familia, por lo que después de haber sido apoyado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y de un trámite que duró un año y cinco meses en Monterrey, el pasado 11 de abril recibió la nacionalidad mexicana por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), lo cual celebró este jueves 1 de mayo en la Plaza de la Mexicanidad.

“Es como mi punto, cuando yo llegué a Juárez, uno de los primeros sitios emblemáticos que llegué a conocer fue la ‘X’, la primera foto fue la ‘X’ y sentimentalmente me hace anclarme mucho a Juárez; a veces voy, me siento en una sombra, medito, reflexiono. Ahí me tomé una foto cuando tuve la residencia y ahí me tenía que tomar la foto de la ciudadanía”, explicó.

También compartió que cuando decidió migrar a Juárez, venía muy nervioso porque en Venezuela se oía mucho de la delincuencia en esta frontera, pero dijo que en aquel momento en su país estaba tan difícil la situación económica, y amigos que viven aquí desde hace muchos años le dieron confianza y lo animaron a venir a la ciudad.

Podrá visitar a su mamá

Además de que ya podrá ir a visitar a su mamá y a su hermano, Daniel decidió buscar la ciudadanía mexicana para poder obtener un pasaporte mexicano, una identificación del Instituto Nacional Electoral (INE) y mayores oportunidades en el país; sin embargo, tuvo que renunciar a la ciudadanía venezolana dentro del territorio nacional.

“Ahorita que tengo la ciudadanía mexicana, renuncias a la venezolana, pero dentro del territorio, saliendo, puedo usar las dos. Cuando firmé había dos cubanos, un colombiano, un uruguayo y una argentina, y tuvimos que firmar un documento de renuncia de ciudadanía dentro del territorio. Ya soy mexicano, nacido en el extranjero, pero naturalizado mexicano”, comentó.

Y aunque también confesó que en siete años ha tenido días difíciles lejos de su familia, aseguró estar contento de vivir en Ciudad Juárez y de poder decir que ya es mexicano.

“Mi mamá está muy contenta, ella sabe todo el esfuerzo que esto ha significado, muchos años, muchas lágrimas, noches sin dormir bien. Y está supercontenta. Todos siguen allá, mi núcleo familiar principal, mamá y hermanos, no quieren venirse, y la ciudadanía me da la posibilidad de visitarlos en algún momento”, externó el oriundo de Tinaquillo, estado de Cojedes, pero crecido en El Jabillo, municipio Lima Blanco, Cojedes.

A quienes están en busca de la regularización en México, después de que el presidente Donald Trump cerró la frontera para los solicitantes de asilo en Estados Unidos, Daniel les pidió que tengan mucha paciencia, porque es un proceso tardado.

“Que se armen de paciencia, son procesos tardados y ahorita hay muchas solicitudes. Lo otro es trabajar honradamente, pero trabajar. Y siempre les digo que traten de hacer lo mejor que puedan y eso va a hablar bien de ellos y de los paisanos que vengan detrás de ellos”, compartió. (Hérika Martínez Prado / El Diario)