* Legisladores y cámaras empresariales proponen crear un grupo técnico binacional para diseñar soluciones conjuntas con Estados Unidos
Ciudad de México.– Ciudad Juárez está en cuenta regresiva. El cierre del área comercial del Puente Internacional Córdova–Américas, previsto para 2027, se perfila como el mayor desafío logístico para la frontera norte en más de una década. Por ese cruce, que conecta a Juárez con El Paso, Texas, pasa una de cada cuatro exportaciones de la industria maquiladora local, según datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index).
El impacto potencial es monumental: más de 20 mil tráileres semanales, miles de empleos y una red de suministro que sostiene a empresas automotrices, electrónicas y de manufactura avanzada. El cierre no solo generaría pérdidas millonarias, sino que podría colapsar los cruces alternos si no se actúa a tiempo.
Con este escenario, el Senado fue sede de la Reunión Binacional de Comercio Exterior y Aduanas Paso del Norte, un encuentro que reunió a senadores, diputados, funcionarios federales y estatales, empresarios de México y Estados Unidos y representantes de las principales cámaras del sector. La convocatoria corrió a cargo del senador Juan Carlos Loera de la Rosa, presidente de la Comisión de Asuntos de la Frontera Norte, quien describió la situación con claridad:
"El cierre del Córdova–Américas no es un asunto local. Es un tema nacional. Por ese puente pasa el 25% de las exportaciones de Juárez. Si se detiene el flujo, se afecta el empleo, la competitividad y la relación binacional que sostiene nuestra economía”, advirtió el senador por Chihuahua.
Loera propuso la creación de un Grupo Técnico Binacional, integrado por autoridades de los tres niveles de gobierno, agencias aduanales y organismos de ambos países, para diseñar un plan de acción con metas, tiempos y responsabilidades concretas. “No podemos esperar a 2027 para reaccionar; debemos anticipar soluciones desde ahora”, subrayó.
Una frontera bajo presión
El sistema fronterizo Juárez–El Paso es uno de los más activos del continente. Cada año, por sus puentes internacionales —Córdova–Américas, Zaragoza–Ysleta y Santa Teresa–San Jerónimo— cruzan más de 10 millones de camiones y 20 millones de automóviles particulares, de acuerdo con cifras de CBP (U.S. Customs and Border Protection).
El cierre del Córdova–Américas afectaría de inmediato la cadena de suministro de 330 plantas maquiladoras, que generan cerca de 350 mil empleos directos en Juárez. Además, elevaría los costos logísticos de transporte hasta en 20%, según estimaciones de Index Juárez, y alargaría los tiempos de cruce de mercancías de 2 a 5 horas diarias en los puentes alternos.
La senadora Andrea Chávez Treviño, presidenta de la Comisión de Bienestar, advirtió que este reto exige una mirada integral. “No basta con hablar de infraestructura, sino de cómo se van a coordinar municipio, estado y federación. Si no empezamos a hablar de los ‘cómo’, nos va a agarrar a las prisas y vamos a afectar a la maquila y a los empleos que genera”, señaló.
El senador Emmanuel Reyes Carmona, presidente de la Comisión de Economía, recordó que el Plan Nacional de Desarrollo y el Plan México impulsados por la presidenta Claudia Sheinbaum priorizan la eficiencia fronteriza como “el músculo logístico” de la economía nacional.
“Menos tiempos varados en la frontera significan menos emisiones y una economía más competitiva y verde”, dijo. “Pero también necesitamos tecnología para frenar el tráfico de armas: el 74% de las que ingresan a México provienen de Estados Unidos”.
Aduanas, digitalización y nueva infraestructura
La digitalización aduanera fue otro de los temas centrales. Los legisladores coincidieron en que la frontera requiere un modelo basado en tecnología de punta, transparencia y gestión de riesgos. La senadora Karina Ruiz Ruiz, integrante de la Comisión de Asuntos de la Frontera Norte, advirtió que el impacto no solo será comercial: “También afectará a miles de connacionales que cruzan durante temporadas clave. Tiempo es lo que ya no tenemos; la agilización fronteriza debe ser prioridad”.
Durante la jornada se presentó un diagnóstico técnico que detalló los posibles efectos del cierre: congestión en los cruces alternos, aumento de costos operativos y retrasos en las exportaciones. En la mesa participaron representantes de la ANAM, CAAAREM, Index, CCE, Canacar y Cracar, quienes coincidieron en la necesidad de acelerar proyectos complementarios como la modernización del Puente Zaragoza–Ysleta, donde se prevé una inversión pública y privada superior a 600 millones de pesos, y la ampliación del Cruce San Jerónimo–Santa Teresa, que podría duplicar su capacidad actual si se garantiza conectividad carretera.
Un llamado a la coordinación binacional
El encuentro cerró con una coincidencia general: la cooperación entre México y Estados Unidos será decisiva. El senador Loera insistió en que la región Paso del Norte no puede seguir reaccionando con improvisación ante retos estructurales.
“La frontera más dinámica de América del Norte necesita coordinación, inversión y visión de largo plazo. Esta vez no podemos quedarnos en discursos”, afirmó.
De aprobarse la creación del Grupo Técnico Binacional, éste tendría la misión de presentar, antes de 2026, un plan de infraestructura y movilidad transfronteriza que permita redistribuir el flujo comercial y evitar un colapso logístico cuando inicie el cierre del Córdova–Américas.
Mientras tanto, las cámaras empresariales advierten que los plazos son cortos. “La industria maquiladora no puede operar con incertidumbre”, dijo un representante de Index Juárez. “Si no se actúa ya, los retrasos y sobrecostos podrían empujar a muchas empresas a reubicar operaciones hacia otras ciudades fronterizas”.
Por ahora, el mensaje desde el Senado fue unánime: Juárez no puede esperar a 2027. El futuro económico de la frontera depende de lo que se haga —o se deje de hacer— desde hoy.