Ciudad Juárez.- Este año, 372 personas migrantes han obtenido una Tarjeta de Residente Temporal (TRT) en Chihuahua y 241 más una Tarjeta de Residente Permanente (TRP), entre ellas tres integrantes de una familia venezolana que luego de recorrer más de 4 mil 500 kilómetros fueron apoyadas por las asociaciones Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA) y Hope Border Institute (Hope).
De acuerdo con las estadísticas de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas, de la Secretaría de Gobernación (Segob), con base en información registrada en las oficinas del Instituto Nacional de Migración (INM), de enero a junio 37 de las personas que han recibido una TRP en Chihuahua son de origen venezolano, 22 de las cuales radican en Juárez.
“Las personas deciden mover sus proyectos de vida hacia una geografía distinta a la que les vio nacer por distintas razones: puedes irte por voluntad, huir, o ser forzado a marcharte, porque el contexto del espacio que habitas en el mundo acorta las posibilidades para vivir de manera digna, tanto propias como de los tuyos. Requieres una alquimia especial de valor y arrojo para imaginar la posibilidad de empezar de nuevo en un lugar diferente”, explicó DHIA.
Eso es lo que hizo la familia Pineda Ruiz, la cual está integrada por mamá, papá e hija, quienes desde 2017 dejaron Barinas, Venezuela y después de migrar por ocho países llegaron finalmente a Ciudad Juárez.
“Este país alberga bellísimas islas tropicales, la frente elevada de la cordillera de Los Andes que recorre seis países más, pero también dolorosos estigmas contra su población, caracterizada a nivel mundial por su complejo ambiente político, económico y social, donde el actual mandatario lleva 12 años en el poder”, destacó la organización.
Beatriz Ruiz, la madre de la familia, narró a DHIA que decidieron salir de Venezuela por la grave situación de su país: “de verdad era imposible tener una vida digna y también por el futuro de nuestra hija, quien en ese entonces tenía ocho años y era complicado darle la educación, darle la comida, por esa razón decidimos emigrar”.
Su primer trayecto migratorio fue hacia Ecuador; sin embargo, la estabilidad que consiguieron sólo les duró cinco años, luego percibieron que la situación económica en Ecuador comenzaba a ser parecida a la de Venezuela y decidieron emprender un nuevo viaje en busca de un espacio para establecer su hogar.
“Algunas personas que se encuentran en contextos de movilidad humana no sólo ven a México como un país de tránsito hacia Estados Unidos, sino también como destino” y a ellas, unos familiares que residían en Ciudad Juárez les dijeron que esta frontera podía brindarles la estabilidad que estaban buscando.
Luego de permanecer dos años en México, a través del acompañamiento jurídico proporcionado por DHIA, lograron modificar su estatus de regularización migratoria, dado que inicialmente contaban con la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias (TVRH) y realizaron el cambio para obtener la Tarjeta de Residencia Permanente por unidad familiar, a través del nacimiento de su primer nieto en Ciudad Juárez.
“Sus raíces ahora se extienden desde Sudamérica hasta Norteamérica. Mientras DHIA brindó acompañamiento para realizar los trámites y diversas presentaciones ante el Instituto Nacional de Migración, en dicho proceso, la organización estadounidense Hope Border Institute apoyó con el costo de dos Tarjetas de Residencia Permanente para Beatriz y su esposo, quienes, a su vez, fortaleciendo una cadena humana de amor, solventaron la de su hija, Floralba”, se informó.
De acuerdo con las estadísticas de Segob, durante el primer semestre de 2025, el INM otorgó 4 mil 129 Tarjetas por Razones Humanitarias (TRH) en el país, 43 de ellas en el estado de Chihuahua; 23 mil 988 TRT a nivel nacional, 372 de ellas en Chihuahua; y 28 mil 059 TRP en todo México, 241 de ellas en esta entidad.
“Es una tranquilidad bastante grande, una emoción, porque estaremos más tranquilos, y vamos a tener de repente la oportunidad de visitar a nuestros familiares de Venezuela, tenemos casi ocho años que no visitamos nuestro país y no los vemos, siempre se extraña la tierra de donde uno es”, compartió Beatriz al personal de DHIA al salir de las oficinas del INM.
Una Tarjeta de Residencia Permanente permite a las personas permanecer en México de manera indefinida, obtener empleos formales, viajar al interior del país e internacionalmente, así como acceder a diversos documentos, entre ellos una licencia de conducir, es un documento que abre puertas a la integración facilitando el acceso a derechos básicos, explicó la organización que brinda asesoría y acompañamiento a través de la sub-área especializada de Refugio y Servicios Migratorios en el área Psicosocial de manera gratuita.
Con su nuevo estatus migratorio, los padres sudamericanos dijeron que continuarán “trabajando y luchando porque ella tiene 17 años y le queda un futuro por delante y más a su hijo que apenas está empezando a vivir, eso es lo que queremos, oportunidad para que ellos sigan adelante”. (Hérika Martínez Prado / El Diario)