Al cumplirse 16 años de la masacre de Villas de Salvárcar, familiares de las víctimas afirmaron que el tiempo no ha logrado cerrar la herida y que la ausencia de sus hijos se sigue sintiendo “como si fuera ayer”, durante una misa conmemorativa oficiada por el padre Jorge Ramos, párroco de la iglesia Inmaculado Corazón de María.

María Guadalupe Dávila Pérez, madre de Rodrigo Cadena Dávila, asesinado en la tragedia, expresó que el paso de los años no ha disminuido el impacto causado y que no se ha encontrado paz ni justicia, al menos como lo desean.

“A pesar de los 16 años que han pasado, se siente como si fuera ayer. Es un día de reflexión, de recuerdo, de amor y de añoranza, con ganas de volverlos a tener y volverlos a abrazar”, dijo.

Añadió que, aunque las familias han encontrado consuelo en el acompañamiento de la comunidad, no han logrado la paz que esperaban tras el crimen.

Aun así, afirmó que mantienen la esperanza de que algún día se logre la justicia que consideran pendiente.

También subrayó la importancia de mantener viva la memoria de los jóvenes asesinados.

“Han trascendido a través del tiempo. Lo importante es que no se olviden, porque cuando se olvidan, se vuelven a repetir las cosas”, expresó.

Por su parte, el padre Ramos señaló que la tragedia marcó profundamente a la ciudad y que, con el paso de los años, el amor y la memoria hacia los jóvenes se han fortalecido entre sus familias y en la comunidad.

Durante la homilía, el sacerdote reconoció el dolor persistente de los familiares y retomó el tema de la justicia, señalando que, ante la falta de respuestas que satisfagan plenamente a las víctimas, muchas personas se aferran a la fe.

Indicó que, aunque la justicia terrenal puede ser limitada, la justicia divina es una esperanza constante para quienes siguen esperando verdad y reparación.

La masacre de Villas de Salvárcar ocurrió el 30 de enero de 2010, cuando un grupo armado atacó a jóvenes que se encontraban en una reunión social, en un hecho que conmocionó a Ciudad Juárez y se convirtió en uno de los episodios más dolorosos de su historia reciente.