Vianey Esmeralda H. G., de 23 años y acusada por el homicidio agravado de su hijo de 18 meses, fue madre adolescente.

Información difundida en la audiencia de formulación de imputación e investigada por este medio indica que, antes de procrear a dos niños con Bryan Gabriel S. A., tuvo otro cuando tenía 15 años –cuyos datos adicionales se omiten por su protección.

También en la sesión judicial del domingo 22, en la que declaró ser responsable de la muerte de su hijo, la acusada dijo que los médicos de la Fiscalía General del Estado (FGE) sugirieron analizarla por posible depresión posterior al parto de la víctima, Eithan Daniel S. H.

“Porque cuando él lloraba yo me ponía como loca. De hecho, ahora que caí, ahí le dijeron a los oficiales ‘ella tienen que llevarla a ver si ella sufrió posparto u ocupa un psiquiatra, si ella tiene algo en su cabeza”, declaró H. G. ante el Tribunal.

La mujer fue detenida el pasado 18 de marzo, en la colonia Tesoro Escondido, por elementos de la FGE adscritos a la Unidad de Investigación de Delitos contra la Vida, luego que, el 10 de marzo, el menor fue localizado sin vida entre la maleza de un predio de aquel sector del surponiente de la ciudad.

Otros datos difundidos durante la audiencia judicial del domingo expusieron que, desde el embarazo de Eithan, al descubrir que sería un varón y no la niña que esperaba, H. G. buscó inducirse el aborto con descuidos de su salud y golpes en el abdomen.

“Mi bebé murió a causa de que yo sí le pegaba al niño. Ese día yo lo estaba bañando, eran las 6:00 de la mañana, a mí el niño se me cae. Yo no supe qué hacer en el momento. Yo lo que hice (es que) tapé al niño, lo agarré, lo puse en la bolsa y lo primero que pensé fue ir a dejarlo allá. El papá de los niños no sabía nada de eso”, afirmó en su declaración ante el Poder Judicial.

Otros datos recabados por este medio agregan que era notorio que la mujer no quería al menor, a diferencia de los cuidados que sí daba a su otro hijo, de dos años y medio, a quien mantenía limpio y bien alimentado.

Tanto Vianey como el padre de la víctima fueron vinculados a proceso por homicidio calificado y agravado el pasado martes; ella, además, de delitos contra el respeto de cadáveres.

Para S. A., de 30 años, el tribunal reclasificó el grado de participación a comisión por omisión, por no garantizar el bien jurídico tutelado teniendo la obligación de custodiar la vida del niño, además de que pudo evitar su muerte violenta. (Con información de Diego Villa).

Depresión posparto no exime de culpa: experto

Aunque los médicos de la Fiscalía de Distrito Zona Norte sugirieron realizar estudios por una posible depresión posparto en Vianey Esmeralda H. G. –que habría derivado 18 meses después del nacimiento de su hijo Eithan Daniel en el asesinato del niño– el solo episodio depresivo no sería un motivo para que la mujer sea declarada inimputable, de acuerdo con el psicólogo Cuauhtémoc Treviño.

“Ninguna enfermedad mental es motivo de inimputabilidad, además de la psicosis, la esquizofrenia o la demencia –que son cosas que interfieren con el mens rea (el estado mental o la intención de una persona para cometer un delito) de la persona. Ni siquiera un trastorno de personalidad o de estado de ánimo es motivo de inimputabilidad, porque la razón para adquirir inimputabilidad es no saber distinguir entre el bien y el mal, y aunque uno desarrolle depresión perinatal o posparto no es motivo suficiente para decir que no puedo distinguir la realidad”, acotó.

Por su parte, Perla Anaya, docente de la Escuela Superior de Psicología, afirmó que existen casos documentados de un fenómeno llamado filicidio de hijos no deseados, en que la madre embarazada asegura no querer al bebé “y empieza a cometer actos graves” hacia su persona o hacia el producto.

Literatura científica en psiquiatría señala que el fililcidio ocurre en niños entre uno y los 17 años de edad. En 1969, Phillip Resnick estudió casos de filicidio en los dos siglos anteriores y definió cinco categorías del delito según los motivos del asesinato: altruismo (cuando los padres creen que la muerte es lo mejor para el niño), psicosis aguda (no existe motivo racional o se relaciona con episodios postictales), accidentes (muerte incidental pero resultado del abuso infantil), venganza hacia la pareja o filicidio del hijo no deseado. Posteriores clasificaciones coinciden en varias categorías, incluido por hijo no deseado.

Estudios en Estados Unidos muestran que entre 1976 y 2004, un perfil promedio de una madre filicida era el de una mujer de 29 años de edad, con un perfil psiquiátrico común, cuyas víctimas promediaban los 3.2 años de edad, y en casos que terminaron en suicidio el 36.4 por ciento de las veces.

Además, las madres filicidas estudiadas tendían a estar aisladas socialmente, sin empleo, y tenían un historial personal de abuso, y optaban por asesinar a sus hijos con golpes en la cabeza, ahogamiento, asfixia o estrangulamiento.

El estudio de Resnick muestra además que la mayoría de las madres filicidas muestra de estudio tenían menos de 24 años, el 88 por ciento eran casadas, en el 66 por ciento de los casos presentaban cuadros psicóticos, y en el 71 por ciento, depresión. Además, había en un 33 por ciento de los casos hubo intento de suicidio tras el crimen.

Vianey Esmeralda H. G. tiene 23 años, tiene cinco años de relación en unión libre con Bryan Gabriel S. A. Dijo haber sentido aversión por Eithan porque lloraba mucho y el pedía atención, además de que tenía problemas con el padre del bebé, mientras que Bryan aseguró que fue porque no iba a ser niña. Médicos de la Fiscalía sugirieron al Ministerio Público someterla a estudios psiquiátricos por posible depresión posparto.

Para la psicóloga Anaya, “el filicidio es una situación agravada, extrema, la violencia extrema intrafamiliar”. Comentó que éste y otros actos de violencia contra niñas y niños dentro del seno familiar son muestra de la normalización de la violencia en la ciudad.

“Actualmente se normaliza el golpear, el darle un jalón de greñas, un estirón, cuando realmente no (es normal)”.

Un estudio más de 1997 de S. Crimmins muestra que una parte de las mujeres filicidas estudiadas fueron “maternadas inadecuadamente por la indisposición de sus madres debido a factores como el alcoholismo, ausencia, abuso físico o verbal o problemas de salud mental”.

Entre los detalles que surgieron en la misma audiencia inicial contra Vianey Esmeralda es que no registró legalmente a sus dos hijos con Bryan, pues ella misma no estaba registrada ante las autoridades, producto de la omisión de sus propios padres.

Según el psicólogo Treviño, la depresión posparto no necesariamente implica el asesinato del nacido. “Existe la probabilidad, pero es una probabilidad, no está garantizado nada más por tener depresión. Tiene que existir antes al menos un historial de conductas antisociales o al menos de normalización de violencia, y la normalización de violencia es común en personas de bajos recursos económicos”, apuntó.