Ciudad Juárez.- Desde pequeña, Julia Sosa Chaparro soñaba con dedicarse al teatro. Sin embargo, la centralización del arte le dificultaba acceder a actividades culturales cerca de su comunidad en la colonia Morelos I, al suroriente de Ciudad Juárez.

Hoy a sus 34 años es directora y dramaturga teatral. Actualmente radica en Cleveland, Ohio y la mayor parte de su trabajo profesional se ha desarrollado en Estados Unidos.

Entre sus trabajos de dirección más destacados se encuentran La Vida es un Sueño, para la Universidad de Oklahoma; A Christmas in Ochape para el New Native Theatre y The Heart Sellers para el Dobama Theatre.

En la dramaturgia destaca su obra El Toro y la Niña, la cual fue adaptada a una radionovela para la ReUnion rEvolución para el Latinx New Works Festival.

Durante su infancia, su padre logró inscribirla en clases de teatro en el Centro Municipal de las Artes, lo que despertó en ella una profunda curiosidad y admiración por esta disciplina. Más adelante, decidió continuar su formación estudiando la carrera de Teatro en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP).

En marzo de este año, Julia fue distinguida con el premio Barbara Whitman 2026 en Estados Unidos, otorgado por el Sindicato de Directores y Coreógrafos con sede en Nueva York. Esta distinción anual reconoce a directoras de teatro emergentes por su destacada visión en la dirección.

Sus primeros acercamientos al arte cuando era una niña fueron esporádicos, ya que creció en una zona donde el acceso cultural era limitado. Uno de los momentos que marcaron su vida, fue la Muestra Nacional de Teatro que se realizó en Ciudad Juárez en el año 2007, evento al cual tuvo acceso.

“Yo en Juárez anduve en bandas, en la escena musical y dirigiendo cosas. Eso fue lo que me dio una visión más panorámica de las artes que me gustaban. La dirección es una de las cosas que más me empezó a gustar”, recordó.

Su paso por la universidad estuvo marcado por desafíos, particularmente en un entorno donde las oportunidades escénicas no siempre eran equitativas para estudiantes mexicanos o con acento extranjero.

A partir de ahí construyó una carrera que ha transitado por distintos espacios en Estados Unidos, principalmente. Su desarrollo la llevó a ciudades como Cleveland y a participar en proyectos dentro del Oregon Shakespeare Festival.

Su llegada a Los Ángeles

En Los Ángeles conoció a integrantes del gremio teatral y descubrió a mexicanos exitosos que trabajan en esta área, lo cual la inspiró. Su trabajo como directora se caracteriza por una propuesta visual y lúdica, con una fuerte presencia de elementos de realismo mágico influenciada por referentes mexicanos.

Julia reconoce que como artista fronteriza atraviesa retos específicos relacionados a la falta de redes de contacto y dinámicas de exclusión en el medio artístico. En ese mismo sentido, ha observado cómo la diversidad, en algunos espacios, suele ser abordada de forma limitada o por temporadas. Esta experiencia ha influido en su enfoque creativo, en el que busca generar espacios más inclusivos dentro de sus proyectos.

Consolida su carrera

El reconocimiento Barbara Whitman representa un respaldo a su trayectoria. Actualmente Sosa se encuentra en una etapa de consolidación profesional en la que dirige proyectos y el próximo año regresará a la frontera Juárez-El Paso para producir y dirigir historias vinculadas con el contexto local, tales como un cortometraje de terror y un musical basado en los mitos y leyendas de Chihuahua.

El mensaje de Julia para las nuevas generaciones que sueñan, como lo hizo ella, con incursionar en el arte es que, pese a las dificultades estructurales de la vida, se vinculen con personas con intereses similares y formen comunidad.

“El arte es innato al ser humano porque nacemos bailando, cantando, actuando y contando historias. Busquen a la gente con la que tengan algo en común”, finalizó. (Jonathan Álvarez / El Diario)