La creciente del río Bravo, provocada por las lluvias en Nuevo México la semana pasada, permitió observar especies que normalmente permanecen ocultas o pasan desapercibidas en el cauce internacional, como la rata almizclera, informó el colectivo ambientalista Sierra de Juárez.

La rata almizclera, cuyo nombre científico es Ondatra zibethicus, es un pequeño mamífero semiacuático “que merece ser conocido y documentado en nuestra región fronteriza”, destacó la agrupación ambientalista, la cual pidió también a la comunidad que si se encuentran una la observen a la distancia, no intenten capturarla ni alimentarla y, si es posible, registren su ubicación y tomen una fotografía sin alterar su comportamiento.

Aunque a primera vista la rata almizclera puede parecer un castor, no son la misma especie ni pertenecen a la misma familia, ya que la rata pertenece a la familia cricetidae y es un roedor adaptado a la vida en ambientes acuáticos.

“Su distribución natural abarca gran parte de Canadá y Estados Unidos, extendiéndose hasta algunas regiones del norte de México. Está asociada principalmente con ambientes de agua dulce y humedales: ríos, arroyos, lagos, estanques, pantanos y zonas con vegetación acuática”, informó a través de sus redes sociales.

Explicó que en ambientes como el río Bravo puede construir refugios entre la vegetación o excavar madrigueras en las orillas. Sus adaptaciones al medio acuático incluyen patas traseras parcialmente palmeadas y una cola que le ayuda durante la natación.

“Conocer qué especies habitan o utilizan temporalmente el río Bravo nos ayuda a entender mejor el valor ecológico de este corredor y la importancia de conservar sus ambientes acuáticos. Las crecidas del río pueden provocar movimientos de fauna y permitirnos observar especies que normalmente permanecen ocultas o pasan desapercibidas”, señaló el colectivo.

Según la plataforma ciudadana iNaturalist México, una rata almizclera adulta mide entre 40 y 70 centímetros, de los cuales la cola ocupa casi la mitad, y pesa entre 0.6 y 2 kilogramos. En el río nada sigilosamente con su larga cola, por lo que a lo lejos aparenta ser un cocodrilo, pero al detectar la presencia humana se esconde rápidamente, ya que puede nadar bajo el agua entre 12 y 17 minutos seguidos.

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