Un hombre quedó inmóvil sobre una banca, afuera de la Catedral de Ciudad Juárez. Su cuerpo estaba vencido hacia un costado y, a pocos metros, un perro permanecía echado. Alrededor seguía la ciudad, frente a una escena que retrata una realidad cotidiana del Centro.

El hombre murió la mañana de este viernes después de sufrir una hemorragia. De acuerdo con información preliminar de la Policía Municipal, presuntamente se había inyectado heroína en un brazo. Personas de la zona dijeron que solía permanecer durante horas en la Plaza de Armas, donde consumía drogas y pedía dinero.

Su muerte debería recordarnos a quienes recorren diariamente el Centro y otras zonas de la ciudad sin un lugar adónde regresar. Personas que duermen en banquetas, plazas y edificios abandonados, algunas afectadas por problemas de salud mental y otras atrapadas por el consumo de drogas o alcohol.

Con el tiempo, su presencia termina formando parte del paisaje urbano. Los vemos caminar, pedir unas monedas, hablar solos o dormir bajo cualquier techo y continuamos nuestro camino. Detrás de cada uno, sin embargo, existe una historia que pocas veces conocemos.

No todos llegaron a la calle por las mismas razones ni enfrentan las mismas condiciones. Adicciones, trastornos mentales, pobreza, rupturas familiares y años de abandono pueden mezclarse hasta hacer muy difícil salir de ahí sin ayuda.

También nos recuerda la necesidad de ampliar los programas sociales de rescate. Aunque por su condición muchas de estas personas no pueden acceder a apoyos del Bienestar, merecen atención y un trato digno que les permita pasar sus últimos años en un lugar seguro, con acompañamiento y atención integral.