En la política en México, y por su puesto en la política de Ciudad Juárez, emerge un término denominado "grilla”, este es un fenómeno omnipresente y perturbador. Friedrich Nietzsche, en su obra Über Wahrheit und Lüge im außermoralischen Sinne, señala que “con vistas a la conservación del individuo, el intelecto ejerce su fuerza principal en el acto de fingir”, una idea que encuentra un reflejo inquietante en las dinámicas cotidianas de las oficinas gubernamentales en todos los niveles.
Ahora bien, en el argot político se refiere a la actividad de intriga, maniobras y manipulación que actores y funcionarios públicos despliegan para obtener poder, influir en decisiones o desestabilizar a sus adversarios, dicha práctica, lamentablemente, se ha convertido en un mecanismo de supervivencia para aquellos que carecen de habilidades, competencias y conocimientos genuinos. Como animales desprovistos de “cuernos ni dientes afilados”, según Nietzsche, estos individuos recurren a la adulación, la mentira, el fraude, la calumnia y el engaño como sus principales herramientas.
Ahora bien, ¿dicha conducta es reprochable?, para responder, es útil Charles Darwin quien propuso que “en la lucha por la vida, aquellos individuos mejor adaptados a su entorno son los que sobreviven y se reproducen”, en el tenor de las oficinas de gubernamentales, esta adaptación a menudo se traduce en un comportamiento que prioriza la supervivencia personal sobre la integridad y la verdad, es ahí donde “hacer grilla” no es solo una táctica, sino una estrategia de adaptación en un entorno competitivo.
La práctica de la grilla lleva a los individuos a representar un papel ante sí mismos y ante los demás, encubriendo sus verdaderas intenciones y capacidades. Esta representación constante de un papel, como dice Nietzsche, “es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada más incomprensible como que el hombre tienda sinceramente a la verdad pura”. En las oficinas gubernamentales, esto se traduce en una cultura donde las medias verdades, las calumnias y las ilusiones prevalecen sobre la transparencia y la honestidad.
En este sentido, resulta útil la idea hegeliana sobre las categorías de análisis (ligada a su filosofía dialéctica y su concepción de la realidad como un proceso dinámico y racional), recordemos que, para Hegel, las categorías son estructuras fundamentales del pensamiento que reflejan las formas esenciales del ser y del conocimiento, en este sentido, las categorías sirven como elementos esenciales para el análisis.
A través de esta visión hegeliana, podemos analizar a la persona que realiza la grilla, como un mecanismo de supervivencia para aquellos individuos que carecen de habilidades y conocimientos suficientes para destacar por méritos propios. Estos individuos, incapaces de competir en igualdad de condiciones, recurren a la manipulación, el engaño y la intriga, perpetuando una cultura de desconfianza y mediocridad en su entorno laboral.
Para construir esa categoría, imaginemos a Stephanie Cricket, una funcionaria que encarna a la perfección el arte de la grilla. Careciendo de habilidades y conocimientos necesarios para destacar por méritos propios, se dedica a tejer intrigas, difundir rumores y adular a sus superiores en un intento constante por ascender en la jerarquía burocrática.
En lugar de contribuir con ideas constructivas o soluciones efectivas, se especializa en sembrar discordia entre sus compañeros, utilizando la mentira y el engaño como herramientas para desestabilizar a aquellos que percibe como amenazas. Su comportamiento no solo mina la moral del equipo, sino que también desvía la atención de los objetivos institucionales hacia las luchas internas de poder. En la figura de Stephanie Cricket, vemos cómo la grilla, tal como la describe Nietzsche, se convierte en una estrategia de supervivencia para los menos aptos, perpetuando una cultura de desconfianza y mediocridad que obstaculiza el verdadero progreso en el sector público.
Es así como, Stephanie Cricket en lugar de esforzarse por mejorar sus propias competencias, recurre al disimulo y la adulación, reflejando el "acto de fingir" que Nietzsche considera esencial para la supervivencia de los individuos más débiles. Stephanie crítica y escarnece a su rival, inventando rumores y difundiendo calumnias para desprestigiarlo. Su estrategia es ingeniosa pero despreciable: crea una imagen distorsionada de su colega, resaltando supuestos defectos y errores que él mismo ha fabricado.
En este proceso, Stephanie Cricket se dedica a la “representación de un papel ante sí mismo y ante los demás”, como describe Nietzsche, engañando tanto a su entorno, de esta manera, cuando llega el momento de considerar ascensos o asignaciones importantes, el jefe, influenciado por las maniobras de Stephanie, la elige a ella, percibiéndolo como la opción menos problemática y más confiable, pese a que en realidad carece de competencias.
En este contexto, los y las líderes juarenses deben ser capaces de discriminar entre la información veraz y las mentiras calculadas, entre las críticas constructivas y las calumnias. El liderazgo eficaz no solo debe reconocer la grilla, sino también combatirla con integridad y decisión, ya que, los efectos perniciosos de la grilla son profundos y multifacéticos, por mencionar uno: fomenta una cultura de desconfianza y cinismo, donde el mérito y la capacidad se ven relegados por la manipulación y la intriga.
Por ello, espero que quienes evalúen a la maestra Vergara realicen un análisis objetivo de su desempeño dentro del Registro. Sin duda, ella representa los valores que deben guiar a una servidora pública: probidad, eficacia y eficiencia, como señala Nietzsche en “apenas hay nada más incomprensible como que el hombre tienda sinceramente a la verdad pura”. En un entorno donde las ilusiones y las medias verdades prevalecen, es fundamental reconocer el compromiso con la verdad que demuestra la maestra Vergara. Desde este espacio, todo nuestro apoyo y un deseo ferviente porque la grilla no la afecte, permitiéndole continuar su valiosa labor.