Las grandes ciudades dentro de sus características principales es que son espacios que acumulan tensiones sociales que pueden desembocar en violencia e inseguridad; la pobreza estructural (combinación de necesidades básicas insatisfechas e ingresos insuficientes); empleos precarios y otros factores agudizados por la pandemia de Covid-19, exigen prever escenarios de violencia política, social y delictual que se presentarán en el futuro inmediato.

Para el Doctor en Ciencias Sociales Fernando Carrión, reconocido especialista en materia de seguridad urbana asegura que “es necesario reconocer a la ciudad como un escenario de múltiples relaciones sociales, algunas de las cuales, por su expresión conflictiva se manifiestan de manera violenta”.

La violencia es un tema complejo y multidimensional; por ello, no hay que referirse a la violencia en singular sino a las violencias y construir tipologías, de acuerdo con varios criterios, como son las víctimas y los actores involucrados.

En los últimos años, tanto en Ciudad Juárez como en el resto del Estado, se ha atendido el problema de inseguridad y violencia desde el enfoque tradicional el cual, se centra en el control del orden público y la “protección de la sociedad”.

Por el contrario, el enfoque de Seguridad Ciudadana implica el empoderamiento de los ciudadanos, su protagonismo y corresponsabilidad en un ejercicio democrático y democratizador de la participación de la sociedad civil.

El tema de seguridad pública es lo que exigimos como ciudadanos a los gobiernos como primordialidad, ya que sin seguridad no se puede tener desarrollo económico, social, cultural, político y familiar. A más de dos meses de haber asumido los nuevos gobiernos en nuestra ciudad y en el estado, la exigencia de los ciudadanos sigue siendo la misma ¡seguridad!

La seguridad ciudadana implica, cooperación entre el sector público y privado; las distintas funciones del Estado, todos los niveles de gobierno y la sociedad civil; es decir, partir de una “Estrategia Integral para Prevenir la Violencia y la Delincuencia”. El enfoque de la seguridad ciudadana obliga a un rediseño de las políticas públicas, a una revisión de la institucionalidad y a formas distintas de planificación de la prevención y control de los actos violentos. Es un planteamiento diferente al concepto de seguridad pública, que está centrado fundamentalmente en la acción del Estado.

El tema de violencia e inseguridad no se debe atender solamente desde la reacción de las corporaciones policiacas, sino también, desde la prevención de esta y atención de conductas de riesgo que se vayan identificando para mitigar los efectos y consecuencias que se pudieran tener en el corto y mediano plazo.

Es fundamental que se lleve a cabo en nuestro Estado y particularmente en nuestra querida Ciudad Juárez una estrategia integral para la prevención de la violencia y la delincuencia desde el enfoque de seguridad ciudadana, promoviendo la participación activa de los ciudadanos y actores sociales involucrados. También, es de gran importancia que se involucre al sector privado, ya que en muchas ocasiones son las víctimas de asaltos y robos.

La sociedad civil organizada conoce de manera directa las necesidades de las diferentes comunidades y grupos sociales que atienden, pero si se siguen llevando a cabo esas atenciones de manera aislada, el problema de inseguridad y violencia seguirá creciendo y todos sufriremos las consecuencias.

Es necesario replantear las estrategias de seguridad y prevención del delito, desde un enfoque integral y que los gobiernos a través de sus diversas áreas o dependencias trabajen en un plan especial para dar respuesta de manera rápida y eficiente, pero, sobre todo, que se mantenga en el tiempo los logros que con ello se alcancen.