Ayer fue un día histórico para Ciudad Juárez y para la Cuarta Transformación en Chihuahua. Después de casi 15 años de abandono, finalmente se materializó una promesa largamente esperada: el Hospital Regional No. 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El Presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó una reunión para verificar los avances de las obras. Para todos, es un motivo de alegría, porque este hospital no solo suma a la infraestructura de la ciudad, sino a la justicia para los juarenses.
Pasó, lo que en otros sexenios era impensable. Durante la reciente reunión, el presidente revisó personalmente los avances de esta monumental obra, dejando claro que su gobierno no se conforma con ceremonias protocolarias ni con las promesas vacías que caracterizaron a las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Aquí, las palabras se traducen en hechos tangibles que impactan directamente la vida de los mexicanos.
La diferencia es evidente. Durante el periodo neoliberal, los gobiernos anteriores se dedicaron a inaugurar obras a medio construir, sin equipamiento, sin personal, y sin la más mínima intención de garantizar el acceso efectivo a los servicios de salud. Estos hospitales eran, en el mejor de los casos, cascarones vacíos; monumentos a la corrupción y a la indiferencia hacia las necesidades del pueblo.
Lo que hoy presume la oposición, como el Seguro Popular, siempre fue deficiente, pues su intención siempre eramaquillar cifras y no atender los problemas reales. En cambio, el gobierno de la Cuarta Transformación ha asumido el reto de hacer justicia mediante la materialización de derechos. Este nuevo hospital en Ciudad Juárez es la respuesta a años de negligencia, es la retribución que los juarenses merecen por todo lo que hemos aportado a la nación.
Con una inversión de 3,587 millones de pesos, este hospital cuenta con 41 especialidades médicas y un equipo de 2,742 trabajadores, entre ellos 513 médicos especialistas que ofrecerán una atención integral y digna.
Antes, los habitantes de Juárez debíamos trasladarnos a Monterrey o Torreón para recibir atención médica especializada, lo que implicaba no solo un desgaste físico y emocional, sino también una carga económica enorme para las familias. Ahora, tenemos un gobierno que nos respalda en los momentos de necesidad.
Los gobiernos de la corrupción y la parafernalia han quedado en el pasado, por lo menos a nivel federal. Ahora, con este hospital, se garantiza el acceso a consultas médicas, intervenciones quirúrgicas y estudios auxiliares de diagnóstico en el lugar donde viven. Esto es justicia social en su forma más pura: acercar los servicios de salud a quienes más lo necesitan, en el lugar y el momento en que lo requieren.
No se puede hablar de un México justo sin garantizar los derechos fundamentales, y el derecho a la salud es uno de los pilares de esta transformación. Este gobierno ha demostrado que es posible traducir los derechos en hechos concretos, que benefician a quienes han sido históricamente olvidados. El caso de Juárez es un claro ejemplo de cómo la salud pública, cuando se maneja con integridad y compromiso, puede convertirse en una herramienta poderosa para la justicia social.
El presidente López Obrador lo ha dicho en varias ocasiones: "Donde hay más hospitales abandonados es donde hubo más corrupción." La corrupción no solo se llevó los recursos, sino también la esperanza de millones de mexicanos que, como los juarenses, fuimos relegados a un segundo plano. Con la rehabilitación de este hospital y otros 90 hospitales en todo el país, el gobierno de la Cuarta Transformación está revirtiendo esa realidad.
Esta obra es una victoria para Ciudad Juárez, pero también es una victoria para México. Es un testimonio de que, cuando se gobierna con el pueblo en el centro de todas las decisiones, es posible transformar la realidad y hacer justicia.
Por supuesto, aún hay pendientes que no podemos dejar de lado. Nos falta mejorar el transporte y también la iluminación. Pero, hoy, por fin podemos tener la tranquilidad de que en esos difíciles momentos podemos acceder a un servicio de calidad. Contar con esa certaza, sin duda, transformará la vida de más de dos millones de juarenses. Disfruten lo votado.