Como estrellas famosas fueron recibidos en el Aeropuerto de Juárez el presidente Obrador (AMLO) y Claudia Sheinbaum, la presidente electa, en su visita relámpago a Ciudad Juárez del viernes. La doctora Sheinbaum, quien llegó en vuelo comercial, se abrió paso a duras penas entre la muchedumbre que se presentó en muestra de apoyo, y que se le acercaba efusivamente para la foto. AMLO, a diferencia, llegó en vuelo privado del Ejército, dejando atrás aquellos tiempos en que él también viajaba en aerolínea. La próxima presidenta, sonriente, se dejaba querer, pero al final los dos se mostraron muy herméticos con los medios locales.
En los alrededores, los amlitos de peluche se vendían a 200 pesos, reportó El Diario. Ya durante el camino del aeropuerto al nuevo nosocomio del IMSS se limitaron a saludar a la gente alborotada desde la camioneta que los transportaba, sin hacer declaraciones. AMLO, eso sí, muy cariñoso, le besó la mano a una de sus admiradoras que alcanzó a meter su extremidad cuando bajó la ventana, como documentó uno de nuestros fotógrafos. Según reporteros de este medio, no les contestaron ni una sola pregunta durante su visita, como para no salirse de su script nacional, que es cumplir, al menos en imágenes, con los más proyectos prometidos posibles, aunque solo sea para taparle el ojo al macho públicamente, como decimos los mexicanos; y antes de que acabe el mandato y los medios comiencen a diferenciar entre los logros reales y los aparentes de su gestión.
Ya dentro de las instalaciones, la visita fue privada y se reportó que no dejaron entrar a los medios de la ciudad.
Ese suceso me recordó las sabrosas pláticas de una tía ya mayor, por cierto, muy soñadora y positiva, sobre el revuelo que causaba en el aeropuerto la llegada de Pedro Infante a la frontera en los años 50. Platicaba que las muchachas se volvían locas, y lo seguían desde el aeropuerto en su convertible camino a hospedarse en el hotel San Antonio, de los mejores durante la época de oro, que recibió también figuras como Marlyn Monroe y Cantinflas. Se abarrotaban en las afueras del hotel o de la estación de radio XEW esperando un saludo del célebre cantante al menos por las ventanas.
Originalmente, los morenistas habían promovido que venían a inaugurar el hospital, como para aparentar que AMLO cumpliría una de sus promesas a Juárez antes del término de su mandato. Lo cierto es que cambiaron su discurso cuando los medios publicaron la realidad sobre los avances a marchas forzadas del hospital del IMSS que vinieron a visitar, que todavía dista de funcionar como se dijo, y ante la presión de algunos sectores por otros temas locales controversiales. El IMSS fue planeado mucho antes de la gestión de Obrador. Otro político estatal de oposición se atribuyó antes de su inicio, aunque sin mucho avance o apoyo federal. El anterior gobernador de Chihuahua ni lo peló, dándole prioridad a sus proyectos personales.
Algunas organizaciones querían aprovechar para comunicarse con los líderes nacionales de manera pública. La asociación de periodistas (APCJ) reclamaba el pago de facturas atrasadas por la renta de su edificio por la institución de salud, por lo que piden que les paguen o se los devuelvan; así como otros que se expresaron antes del evento para que no se usen los terrenos federales del parque Chamizal para construir un centro de convenciones internacional, y que sugieren que los terrenos el exgalgódromo pudieran ser una opción más viable.
Lo cierto es que el sistema nacional de salud aún deja mucho que desear para los usuarios de esta ciudad. La mamá de una conocida mía que se atiende seguido por el padecimiento de cáncer ha padecido los retrasos, la falta de recursos y el mal servicio que le ha brindado la burocracia sanitaria por no estar bien relacionada. Las influencias, como siempre, siguen marcando diferencias, nada ha cambiado.
Especialmente, si se comparan con las instalaciones y el servicio que ofrece la institución en las colonias ricas de la ciudad de México, las diferencias son muy palpables. Es mejor nivel de los especialistas, las instalaciones y el equipo, definitivamente. Sucede lo mismo de siempre, los estándares del sistema social de salud no son parejos en todos los sectores del país, porque las decisiones están muy centralizadas. Esperamos que la nueva presidenta sea consciente que Ciudad Juárez merece una atención de salud del primer mundo. La intención de mejorar la atención sanitaria de Ciudad Juárez con este nuevo hospital es buena, pero la realidad es precaria todavía. En todos los IMSS falta equipo, más médicos capaces y más recursos. Además, no debería importar tanto el sector o el área de la ciudad en donde se establezcan.
Ante las críticas locales de algunos sectores, desde el mismo seno de la presidencia surgieron las dudas que generaron confusión sobre la visita oficial. Primero, anunciaron que el presidente vendría para inaugurar el Hospital Regional 2 del IMSS. Luego cancelaron la visita. Después, a solo un día de la agenda original, volvieron a cambiar los planes, confundiendo a los medios. Primero sí, luego no, luego otra vez sí. Finalmente, decidieron venir, pero solo para supervisar la obra, y en privado.
Parece que la actual administración ejecutiva nacional recientemente se ocupa en apresurar la agenda nacional para justificar las múltiples promesas hechas al principio. Al menos hay la intención. En anteriores gobiernos, que sabían que se avecinaban tiempos de cambio con el hartazgo de la ciudadanía para darle oportunidad a la Cuarta Transformación, al final de su gobierno solo se dedicaron a planear su retirada al extranjero y a aprovechar al máximo sus últimos días para llenarse las bolsas lo antes posible del cambio, como sucede cada vez que una ideología política derrumba a la otra en cualquier región de este país, o del mundo, desafortunadamente. Como es bien sabido, los expresidentes Salinas, Peña Nieto y Calderón, ahora se dedican a criticar la situación del país desde el extranjero viviendo muy bien.
Lo que aquí queremos es simple, que la atención a los derechohabientes sea mejor, que haya mejor atención. Que las medicinas no falten, y que se atienda de manera digna a los enfermos. La salud es lo más importante en la vida.
Después de eso, la economía debiera ser prioritaria. Sin embargo, igual que todos los giros, la salud nacional depende directamente de los recursos generados, y los discursos radicales ya después de las campañas no nos benefician en un mundo ya globalizado que no podemos cambiar. Ya ganaron, entonces, ¿para qué? Para qué insiste el presidente en apoyar a las dictaduras latinoamericanas, o a los países enemigos de Estados Unidos, coqueteando públicamente con ellos. Esto solo genera más desconfianza de los norteamericanos, y les da parque para seguir exponiendo a los gobiernos mexicanos. Nos guste o no, somos socios comerciales muy importantes, y los desplantes diplomáticos contrarios generan tendencias económicas que no le convienen a ninguno; cuanto más en un país tan cercano al imperio anglosajón como el nuestro.
El temor que generan las diferencias ideológicas entre socios genera retrocesos en las bolsas que resultan innecesarios. La economía reacciona negativamente ante esto. De por sí las guerras en el medio oriente y en Ucrania ya generan bastantes tensiones, entonces, ¿de qué nos sirve alimentar la desconfianza de los norteamericanos? Ya de por sí está dañada con la implícita corrupción que se ha destapado en altas esferas de los mandos de seguridad de las anteriores administraciones. Además, todavía falta lo que se revele con los recientes arrestos y negociaciones de capos mexicanos del otro lado. Pase lo que pase, no puede ser muy bueno que digamos.