-Acorralado por 98 millones... y protegido por la 4T
-¿Y el otro prófugo, Arturo Fuentes Vélez?
-A sufrir PRIan por la mayoría calificada
-A punto de iniciar relevo en el PAN estatal
La noche del miércoles, en el restaurante Gin Gin de la colonia Roma en la Ciudad de México, quedó sentado un mal precedente para la justicia, por la fuerza pública federal y de la capital del país utilizadas con la finalidad de impedir la ejecución de una orden de aprehensión obsequiada con todos los requisitos constitucionales.
El beneficiario de tan burda estrategia legaloide fue el exgobernador, Javier Corral, quien, gracias a sus relaciones con la 4T, evitó que se cumpliera el mandato judicial entregado a la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua.
Fue el vicefiscal Gabriel Armando Ruiz Gámez, acompañado de tres agentes ministeriales de investigación y un agente del ministerio público, quien encabezó el operativo para la detención, pero por inexperiencia en temas de alto perfil penal y político, así como por influyentismo, terminó rebasado por el encargado del despacho de la Fiscalía General de la CdMx, Ulises Lara y sus decenas de agentes que impidieron el arresto.
Fue vergonzoso ver cómo Lara -ese fiscal que de la noche a la mañana pudo aparecer un título “patito” de abogado cuando fue designado, en otro escándalo nacional cortesía del morenismo- se puso por encima de un mandato judicial que solo podía combatirse con otro mandato judicial. Superado en número, Ruiz Gámez debió conformarse con salir del Gin Gin con las manos vacías y sin rasguños.
Acorralado con el cargo de peculado por casi 100 millones de pesos, que habría desviado Corral junto con su secretario de Hacienda, el también prófugo Arturo Fuentes Vélez, el exgobernador logró la protección de la 4T y con ello, insistimos, sentó el mal precedente para la justicia, al usar chicanadas con el fin de poner por encima de la Constitución un convenio de coordinación entre fiscalías de las entidades del país.
Corral Jurado salió a decirse perseguido por el régimen político de Chihuahua, igualito que los duartistas que cazaba durante su quinquenio, pero sin argumentos para explicar cómo la justicia solo es tal cuando afecta a sus rivales políticos.
El lamentable episodio es el primero de una posiblemente extensa cadena de recursos jurídicos para tratar de cerrar la pinza penal que tiene abierta la justicia estatal, ante la que tarde o temprano, con o sin amparos, el ahora prófugo tendrá que comparecer, a menos que Morena quiera validarle el fuero de senador desde ahora y con ello aumentar su nómina de impresentables.
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¿Y dónde está Fuentes Vélez?. Cero respuestas a esta pregunta sobre el paradero del exsecretario de Hacienda durante el quinquenio de Corral Jurado, procesado por el mismo delito que ahora es perseguido su exjefe y amigo, peculado con penalidad agravada por el mismo desvío de los 98 millones 600 mil pesos para pagar la simulada asesoría en una reestructuración de la deuda pública
Arturo Fuentes Vélez es perseguido por la justicia chihuahuense desde mayo del 2023, desde hace ya más de un año. Huyó a los Estados Unidos y hasta la fecha no ha informado la Fiscalía Anticorrupción sobre su situación.
Se supone que existen una petición de extradición al gobierno norteamericano de la que también se sabe muy poco. Es ciudadano americano, igual que el exgobernador también hoy prófugo, Corral Jurado.
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Vendrá ahora el intento de PAN y PRI por conseguir con sus aliados pequeños una eventual mayoría calificada en el Congreso del Estado, lo cual se antoja verdaderamente imposible.
Para lograrlo tendrían que romper el bloque monolítico de Morena, con Cuauhtémoc Estrada a la cabeza y casi los mismos diputados de la actual legislatura.
Tendrían que ir por el convencimiento de Brenda Ríos, José Luis Rascón o Elizabeth Guzmán, esperando alguna coyuntura política, mediante favores pasados, presentes o futuros.
Queda claro que irían con Movimiento Ciudadano en la persona de Alma Yesenia Portillo y las dos legisladoras del PT, América Aguilar e Irlanda Márquez.
A los Aguilar habría que cobrarles el favor de la magistratura reciente de Julio César Merino, y la posición que Rubén Aguilar tiene en el Tribunal Superior de Justicia, en el Instituto de Justicia Alternativa.
Además hay muchos favorcillos y favorzotes al jefe del clan, Rubén Aguilar Jiménez, con múltiples negocios de distintos giros.
Derivado de ello, podría decirse que América jalará con ellos en las principales decisiones que ameriten mayoría calificada, pero de su compañera Irlanda Márquez, nos dicen, habría que tener cuidado.
Ella gana por el distrito 06, con mucha cercanía y con probabilidad de que una vez arrancada la legislatura, podría sumarse a la bancada de Morena sin problema alguno.
Sin embargo, la realidad es que ni aun llevándose los dos votos del PT, el de MC e inclusive, “convenciendo” a Octavio Borunda del Verde, podrían alcanzar los 22 votos, ya que apenas llegarían a los 21.
Hay entonces mucho interés en la impugnación del rompecabezas llamado acuerdo de distribución de diputaciones plurinominales, emitido por el IEE, para arrancarle a Morena al menos la diputación de Francisco “Pancho” Sánchez, o mejor, una para el PAN –lo cual es más complicado por el +8 por ciento de sobre representación-.
El tema no es nada sencillo, menos con un Trife volcado gozosamente al color guinda.
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En días recientes el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Acción Nacional (PAN) acordó respetar la paridad de género en la renovación de 14 dirigencias estatales, entre ellas Chihuahua.
De inmediato hicieron boom las especulaciones sobre las panistas del estado que podrían llegar a esa nominación, jugosa por la dieta salarial de 111 mil 932 pesos mensuales y enorme cantidad de prebendas.
Entre las aspirantes que tienen la mano alzada para liderar al PAN están la candidata perdedora al Senado, Daniela Álvarez, y la actual diputada local, ex secretaria general de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), Georgina Bujanda; además de la presidenta del comité municipal capitalino, Sarahí Franklyn.
La primera en deslindarse fue la todavía diputada Marisela Terrazas, quien solo espera que termine la legislatura para tomar el lugar de Óscar Fidencio Ibáñez en la representación del Gobierno del Estado en Juárez, o al menos esos rumores se fortalecen en la víspera de los enroques que vienen en la zona norte.
Álvarez sí quiere pero está subordinada a lo que Maru Campos, la jefa del panismo chihuahuense, diga. Presume que durante la campaña trabajó con todos los comités municipales y que recorrió todo el estado, además que dice ser de toda la confianza de la gobernadora. Perdió, esa es la realidad.
Precisamente todavía se anteponen los nuevos nombramientos no sólo en Juárez, sino en todo el gabinete, a la repartición de las diputaciones plurinominales.
Aunque no hay fecha todavía, el cambio de liderazgo podría darse en octubre. Por lo pronto, este sábado hay reunión de Consejo Estatal panista en la Ciudad de Chihuahua y ahí podría definirse el inicio del proceso.